La última imagen de Cecilia Lazcano, de 16 años, quedó registrada por una cámara de seguridad durante la madrugada del pasado 16 de julio. La adolescente caminaba hacia la vieja estación de trenes de Alvear junto a un compañero de colegio. Él llevaba una pala de mano. Minutos después, la escena se convertiría en el comienzo de un crimen que todavía estremece a Corrientes.

Ahora, mientras la investigación avanza y la Justicia intenta determinar qué ocurrió exactamente aquella noche, la joven señalada como instigadora y coautora del asesinato recibió un beneficio que provocó indignación en la familia de Cecilia: cumplirá prisión domiciliaria en Santo Tomé.

La decisión fue tomada este jueves por la jueza de Garantías subrogante Carolina Durán, durante una audiencia que, según la querella, estuvo marcada por fuertes cruces.

El abogado de la familia de Cecilia, Juan Saucedo, cuestionó con dureza la resolución. “Actuó de oficio y se extralimitó”, sostuvo, en diálogo con los medios locales. Y agregó que la audiencia fue “muy tensa” porque, según denunció, el padre de la víctima no tuvo posibilidad de expresar su posición.

“La jueza vino con una resolución ya tomada, sin escuchar los planteos de las partes”, cuestionó el abogado.

Cecilia Lazcano, la víctima. (Foto: Facebook/D.C. Elisa).
Cecilia Lazcano, la víctima. (Foto: Facebook/D.C. Elisa).

Las condiciones de la prisión domiciliaria

La familia de Cecilia había pedido que la joven identificada como N. quedara detenida con prisión preventiva y fuera trasladada a un centro de contención para menores, al igual que su novio J., señalado como el autor material del homicidio. Pero la Justicia tomó otra decisión.

N. deberá permanecer en una casa de Santo Tomé junto a su madre, continuar sus estudios de manera virtual y no podrá volver a Alvear sin autorización judicial. Según explicó Saucedo, la vigilancia consistirá en dos controles policiales diarios para verificar que permanezca en el domicilio.

El letrado también cuestionó que la familia de la adolescente ya estuviera preparando una mudanza a Santo Tomé antes de que se conociera la resolución. Para la querella, ese dato refuerza la sospecha de que la decisión judicial estaba definida de antemano.

Una salida que terminó en tragedia

Cecilia había pasado la noche del 15 de julio festejando con amigos el triunfo de la Selección Argentina frente a Inglaterra. Después le avisó a su padre que se quedaba a dormir en la casa de una amiga.

Sin embargo, durante la madrugada salió para encontrarse con un conocido. Las cámaras de seguridad captaron su recorrido. En las imágenes aparece junto a un compañero de colegio que llevaba una pala. El destino era una zona abandonada cercana a la antigua estación de trenes.

Allí, según la investigación, Cecilia fue atacada. La adolescente sufrió heridas en los dedos y las muñecas y un profundo corte en el cuello. A pesar de la gravedad de las lesiones, consiguió escapar del lugar y caminar más de cien metros en busca de ayuda.

Llegó hasta la casa de una vecina e intentó pedir auxilio. Pero la herida en la garganta le impedía hablar.

Finalmente murió mientras era trasladada hacia un hospital de la capital correntina.

Los mensajes que complicaron a los acusados

La investigación dio un giro cuando los peritos lograron recuperar información que había sido eliminada de los teléfonos de los sospechosos.

La huella que permitió un giro en la investigación. (Foto: TN)
La huella que permitió un giro en la investigación. (Foto: TN)

El joven acusado de ejecutar el crimen había borrado el historial de conversaciones. Sin embargo, los especialistas en ciberseguridad consiguieron recuperar parte de los chats.

Allí apareció, según la acusación, una conversación que comprometería directamente a su novia.

Dos días antes del homicidio, N. le preguntó si finalmente “ocurriría lo conversado”. Él respondió que tenía todo preparado.

Después del ataque, el joven le escribió: “Sí, lo hice”. En otro intercambio habría reconocido que todo se había complicado porque Cecilia no moría.

La hipótesis de los investigadores es que el crimen había sido planificado con anticipación y que N. no solo estaba al tanto sino que habría colaborado con la ejecución del plan.

Incluso, de acuerdo con la investigación, habría enviado videos y fotos del ataque a una tercera persona, todavía no identificada, a la que los acusados mencionaban en sus mensajes como “alguien poderoso”.

Un intento de simular un suicidio

Otro de los elementos que analiza la Justicia es el supuesto intento de desviar la investigación.

Antes de deshacerse del teléfono de Cecilia, el asesino habría enviado mensajes de despedida a sus amigas con el objetivo de instalar la idea de que la adolescente se había quitado la vida.

Pero las pruebas reunidas por los investigadores apuntaron hacia otra dirección.

Durante un allanamiento en la casa del joven fueron secuestrados además cuadernos y cartas con pasajes bíblicos, textos místicos y referencias al “corazón” de otra persona, elementos que ahora forman parte del expediente.

El fiscal Facundo Cabral imputó a N. como coautora del delito de homicidio agravado, mientras que su novio quedó señalado como autor material. El funcionario judicial se había opuesto a trasladarla a un centro de contención al considerar que su familia podía ejercer el control necesario.

La investigación, sin embargo, todavía no terminó.

La Justicia avanza con las pericias sobre los teléfonos y dispositivos electrónicos y no descarta que haya una tercera persona involucrada en el crimen de Cecilia.