
El correcto secado de plantas y flores medicinales en casa permite mantener sus propiedades curativas hasta un año, según el libro Botiquín de plantas medicinales, de la UNAM.
La obra, elaborada por la Dra. María Socorro Orozco Almanza junto con los biólogos Roberto Ramos González y María de Jesús Rojas Cortés, detalla el proceso completo desde la recolección hasta el almacenamiento.
El manual, publicado por la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, señala que el aprovechamiento herbolario en México proviene de un conocimiento transmitido por generaciones.

La técnica de secado evita el deterioro de las plantas y facilita su uso posterior en infusiones, pomadas, aceites o tinturas caseras, sin necesidad de refrigeración ni conservadores adicionales.
Paso 1: Recolecta en el momento adecuado
Los principios activos de una planta varían según su etapa de desarrollo, la época del año, la hora del día y factores como la temperatura y la luz solar.
- Prefiere la primavera y el otoño: son las temporadas con mayor concentración de compuestos terapéuticos.
- Corta únicamente ejemplares secos. La humedad al momento de la cosecha favorece la aparición de moho durante el secado.
- Identifica con precisión la especie antes de cortarla y evita mezclar plantas distintas para prevenir confusiones.
- Recolecta solo en sitios libres de contaminación y elige ejemplares sanos y limpios.

Paso 2: Prepara cada parte de la planta según su tipo
El manejo previo al secado cambia dependiendo de qué parte de la planta se va a utilizar.
- Hojas y tallos: corta cuando aparecen los capullos de las flores. Transpórtalos ventilados, sin amontonar.
- Flores: recógelas antes de que la corola abra por completo. Trasládalas en bolsas de papel estraza sin tinta.

- Corteza: córtala a principios de primavera, antes de la floración.
- Raíces y rizomas: recoléctalos cuando las hojas hayan caído o cuando las flores comiencen a brotar. En especies bienales, el otoño del primer año es el momento óptimo. Lávalos con cepillo para retirar la tierra.
- Sumidades: córtalas durante el desarrollo tierno del tallo.

Paso 3: Aplica la técnica de secado correcta
Cada tipo de material vegetal requiere condiciones distintas para secarse sin perder sus propiedades.
- Hojas, tallos y corteza: sécalos a la sombra, en un espacio ventilado y libre de polvo. Dispón el material en capas finas sobre papel y voltéalo al menos dos veces al día. El secado toma de 3 a 6 días, según la humedad ambiental de la temporada y del lugar donde se realice el proceso.

- Flores y sumidades que no pierden pétalos con facilidad: cuélgalas en ramilletes pequeños, boca abajo, en un sitio seco, sombreado y ventilado.
- Raíces y rizomas: expónlos directamente al sol durante el día y resguárdalos de la humedad por la noche.
- Nunca expongas partes delicadas —hojas, flores o tallos tiernos— a la luz solar directa. La exposición degrada sus principios activos y reduce su efecto terapéutico al momento de su uso.

Paso 4: Guarda y etiqueta el resultado final
Una vez que la planta está completamente seca, el almacenamiento correcto determina cuánto tiempo conservará sus propiedades.
- Usa cajas de hojalata o frascos de vidrio limpios con tapa.
- Etiqueta cada recipiente con el nombre de la planta.
- Anota la fecha de recolección y de secado para evitar confusiones y asegurar la frescura del producto.

El manual de la UNAM subraya que este método permite disponer de un botiquín herbolario durante todo el año, con hojas, flores, raíces, cortezas y rizomas conservados de forma controlada y correctamente identificados.
La técnica, además, sostiene la transmisión de saberes domésticos vinculados al cuidado de la salud familiar en distintas regiones del país, donde cada tipo de planta responde a necesidades y usos terapéuticos particulares.




