Santiago de Chile, 15 sep (EFE).- El cineasta chileno Patricio Guzmán, aclamado realizador de una obra emblemática y robusta vinculada a la memoria social y política del país, falleció la madrugada de este martes a los 85 años en un hospital de París, producto de un paro cardiorrespiratorio.
Nacido en Santiago en 1941, desde pequeño Guzmán desarrolló una especial fascinación por el cine, interés que lo llevó a explorar el formato de 8 milímetros a los 14 años de edad con un grupo de amigos.
En 1960, ingresó a la Escuela de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, para luego continuar sus estudios en la Facultad de Filosofía y Humanidades (1961-65); no fue sin embargo hasta finales de la década que Guzmán llegó a la Escuela Oficial Cinematográfica de Madrid, espacio del que tenía referencias y donde el documental sobre la guerra civil española 'Morir en Madrid' (1963), de Fréderic Rossif, le causó una profunda impresión.
"Yo tenía la voluntad de retratar Chile, me gustaba mostrar el conjunto de ese país que nadie conocía, pero cuando entra la política, mucho más, porque cuando Allende es elegido, dije esta es la oportunidad de dar a conocer Chile a través de él", relató Guzmán en una entrevista de febrero 2016 al programa español La Tuerka, conversación en la que describió su paso por España como una etapa "estupenda".
Tal era la convicción del director chileno de retratar el proceso de la Unidad Popular (1970-1973) dirigido por Salvador Allende (1908-1973), que al terminar su paso por la escuela de cine madrileña regaló sus pertenencias y junto a su familia regresó a Santiago prácticamente sin ahorros.
'El primer año' (1972) fue el primer producto cinematográfico de ese impulso, trabajo que el icónico escritor y director francés Chris Marker (La Jetée 1962) pudo ver en un discreto viaje que realizó a la capital chilena con el mismo fin de registrar la llamada vía chilena al socialismo.
Marker renunció a concretar el trabajo, pero la propuesta de Guzmán le causó tal impacto que le ofreció comprar y financiar su proyecto documental.
La película se transformó en la primera piedra de la que sería la obra mayor de Guzmán: la mítica y aclamada trilogía 'La Batalla de Chile' (1975-1979), una referencia del documental político a nivel internacional por su profundidad e innovador formato para la época, que funcionó como el registro histórico que en tiempo real capturó el complejo proceso social y político de la Unidad Popular (1970-1973) desde adentro, mientras se desarrollaba.
En total, un equipo de cinco jóvenes, entre ellos Guzmán, realizó las tres partes del film: "La insurrección de la burguesía" (1975), 'El golpe de Estado' (1976) y 'El poder popular' (1979), todas películas que llevan impresa la mirada del camarógrafo y director de fotografía Jorge Müller, que junto a su pareja, la actriz Carmen Bueno, eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y permanecen hasta la fecha en calidad de detenidos desaparecidos.
Producto de la represión y persecución política de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), las cintas de 'La Batalla de Chile' tuvieron que ser sacadas clandestinamente del país y enviadas en barco a Estocolmo gracias a una gestión diplomática, para posteriormente ser difundida en las salas europeas.
Pese a estar radicado en Francia desde 1980, Guzmán nunca dejó de situar en el corazón de su obra la memoria chilena, sus más profundas problemáticas políticas y sociales, así como su diversa geografía e identidad.
Esta vocación dio origen a 'Nostalgia de la luz' (2010), 'El botón de nácar' (2015) y 'La Cordillera de los Sueños' (2019), una trilogía que conectó con una sensibilidad particular la búsqueda de los detenidos desaparecidos en el vasto desierto de Atacama con los prístinos cielos chilenos; el agua y el exterminio de los pueblos originarios en la Patagonia con los crímenes de la dictadura; y la Cordillera de los Andes como un testigo y vehículo para entender la identidad chilena.
Su último documental, 'Mi país imaginario' (2022), fue un registro en terreno de la ola de protestas que remeció a Chile desde octubre de 2019, grabando las masivas protestas y enfatizando el rol de las mujeres y del movimiento feminista en los cambios sociales que se desarrollaban en el país.
Por su amplio trabajo, Guzmán recibió múltiples galardones, entre ellos el Oso de Plata de la Berlinale, el Premio Goya a la mejor película iberoamericana y el Ojo Dorado del Festival de Cannes, además del Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales. EFE
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