Pau Candi presenta Giros: un viaje en vinilo por las historias de Charly, Aznar y The Cure
En tiempos donde el consumo musical parece dominado por la inmediatez de las plataformas digitales y la reproducción en segundo plano, detenerse a escuchar un álbum de principio a fin se convirtió en un acto de resistencia. Bajo esa premisa nace Giros: la vida en discos de vinilo, la nueva propuesta

En tiempos donde el consumo musical parece dominado por la inmediatez de las plataformas digitales y la reproducción en segundo plano, detenerse a escuchar un álbum de principio a fin se convirtió en un acto de resistencia. Bajo esa premisa nace Giros: la vida en discos de vinilo, la nueva propuesta itinerante impulsada por el periodista musical y conductor radiofónico Pau Candi.
La cita será este sábado a partir de las 19:00 (formato sunset) en Il Pizzico (Calasanz 1156, Mendiolaza).
La experiencia combinará historias en primera persona sobre dos joyas de 1985: Tango, de Charly García y Pedro Aznar, y The Head on the Door, de The Cure; con una degustación gastronómica de cinco pasos maridada con cerveza artesanal, vinos seleccionados y opciones sin alcohol.
A días del debut, charlamos con el habitual conductor de Sintonía Fina (lunes a viernes de 19.00 a 21.00 por las Radios de la UNC) sobre la vigencia del formato analógico, el valor emocional de la música y el reto de llevar la magia del aire radiofónico a un encuentro cara a cara.
EL RITUAL DEL VINILO FRENTE A LA INMEDIATEZ DIGITAL
En una época donde la música se consume de manera inmediata e individual en plataformas digitales, Pau Candi nos cuenta por qué sintió la necesidad de proponer Giros y rescatar el ritual de sentarse a escuchar un disco completo: "Justamente por la misma razón que prefiero la comida casera a la fast food. No discuto si es o no nutritiva, como no discuto qué formato para escuchar música es mejor, si analógico o digital. Pero creo que el formato hace a la manera. Y así como la comida casera reúne a la familia en una mesa, tiene charla, "pasame el pan", sonrisas, comunidad... la comida rápida se come rápido, en solitario, mirando el celular. El formato analógico, el disco de vinilo, requiere atención: hay que poner la púa, cambiar de lado el disco, que tiene un arte de portada, y te lleva a un ritual, una ceremonia donde la música nunca es de fondo, es protagonista".
-El ciclo propone volver a esa sensación de "tirarse en la alfombra y poner la púa en el surco". ¿Qué cosas sentimos que perdimos como oyentes al abandonar ese formato y qué recuperamos al volver a él?
Recuperamos tener el tiempo de parar todo y ponernos a escuchar un disco. Nos remite a esa época despreocupada de la infancia o la adolescencia, cuando no teníamos pluriempleo y no estábamos todo el tiempo pensando cómo llegamos a fin de mes. Es un rescate a nuestra rebeldía natural: buscar ese tiempo y quitárselo al scroll en redes, por ejemplo.
DOS JOYAS DE 1985 QUE MARCARON UNA ÉPOCA
-Elegiste dos discos paradigmáticos de 1985: Tango, de Charly García y Pedro Aznar, y The Head on the Door, de The Cure. ¿Por qué estos dos títulos en particular para inaugurar el ciclo?
Porque fueron dos discos en vinilo que me llegaron en un momento clave de mi vida y me cambiaron la forma de ver el mundo. El primero acompañó un primer amor muy platónico de niño. El segundo me abrió las puertas de la música internacional. Son discos que me remiten a esa primera vez que los escuché, y lo que sentí puede ser parecido a lo que sintieron otras personas con esos u otros discos. Busco esa comunicación con el pasado de cada uno y la emoción del lenguaje musical.
-Llevás adelante Sintonía Fina de lunes a viernes en las radios de la universidad. ¿Cómo se traslada esa dinámica de estudio y aire radiofónico a un encuentro cara a cara con el público en un entorno como el sunset de Il Pizzico en Mendiolaza?
Es raro, muy diferente, desafiante. Yo soy tímido aunque no parezca. El programa de radio lo hago solo frente al operador, que además es mi amigo; ahí me hago el "loco" y construyo un personaje. En vivo es otra cosa: si haces un chiste y nadie se ríe, tragas saliva... Pero es una linda manera de acercarnos, de crear comunidad. En este momento en que nos quieren solos, aislados y polarizados, me gusta ir a contramano. Es algo contracultural, muy de radio universitaria.
UN REFUGIO CULTURAL EN SIERRAS CHICAS
-¿Consideras que este tipo de eventos busca generar una nueva comunidad de oyentes en la escena local, más allá de la sintonía diaria?
Sí. Sé que en Sierras Chicas se escuchan mucho las radios de los SRT; son localidades que crecieron con gente que se refugiaba de lo peor de la gran ciudad buscando más paz, armonía y naturaleza. Me gusta pensar que lo que hacemos en la radio se puede considerar, de igual manera, un refugio cultural.



