La filtración del informe policial sobre lo sucedido en Ceuta generó un nuevo escenario de cara a la comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso. Pedro Sánchez tenía que responder ante la Cámara este jueves por primera vez desde la entrada masiva del 30 de julio. Un día antes, salía a la luz un escrito elaborado por la CENIF (Centro Nacional de Inmigración y Fronteras) y entregado a la jueza de la Audiencia Nacional, que podía generar cambios en la postura oficial. La teoría del nulo papel de Marruecos resulta cada vez más inestable, pero Sánchez mantiene su confianza en el régimen de Mohamed VI. “No hay evidencias sólidas de que lo planificara ni lo ejecutara”, ha defendido Sánchez.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sido el gran perjudicado. Tras definir al país vecino como un “socio leal” y asegurar que no existía informe previo alguno que alertara de lo que podía ocurrir, las investigaciones policiales, de unidades que se suponen bajo su control, desmontaron sus argumentos. El presidente ha asegurado que la Policía tendrá que explicar por qué no se envió la información a Interior y ha anunciado que se publicará un dossier público con los informes.
La jueza María Tardón espera este jueves un segundo informe, esta vez de manos de la Guardia Civil. El Instituto Armado, a través de la Jefatura de Información, también analiza lo ocurrido y estudia las causas. Por tanto, el futuro judicial de este caso continúa siendo una incógnita. Lo que el pleno del Congreso sí que permitía era conocer la posición del Ejecutivo de Pedro Sánchez y, tras sus declaraciones, no existe una variación.
Continúa la “buena relación” con Marruecos
El presidente es consciente de que las dos principales preguntas sobre las que se espera respuesta son sobre qué se conocía los días previos y cuál es el papel de Marruecos. Sobre la segunda, poco ha cambiado. Sánchez no se mueve de la postura firme sobre que al otro lado de la frontera se ha actuado con la intención de colaborar. Ha reconocido que entiende las dudas, pero también ha defendido que debe gobernar con “rigor y prudencia” y que, por el momento, no cree que hayan evidencias de que Marruecos permitiera o fomentara la entrada masiva.
Al abordar el origen, apunta a los bulos en redes sociales, la realidad socioeconómica y el aprovechamiento de la sentencia del Supremo. Sobre esa propagación de mentiras, Sánchez reconoce que no se han encontrando pruebas de que haya algún Estado detrás, excluyendo tanto a Marruecos como a Israel y Rusia de esta responsabilidad. Para estos dos últimos sí que mantiene un papel de fomentar la desestabilización una vez ya se había producido la entrada masiva en la ciudad autónoma.
“Queremos seguir cooperando y seguir teniendo una buena relación de vecindad”, ha apuntado el presidente. El PSOE se queda solo en su apoyo a Marruecos. Socios y oposición han señalado directamente a Rabat como responsable de lo sucedido. Voces socialistas como el líder en Ceuta, Melchor León, sí que han sido críticos, pero Ferraz ha apostado prácticamente en su totalidad por mantener la fe en el régimen marroquí.



