Alcázar de San Juan (Ciudad Real), 5 sep (EFE).- Un toro de gran clase de Alcurrucén, premiado con la vuelta al ruedo, marcó el devenir de una corrida manejable, en la que Perera toreó a placer al citado ejemplar, mientras Borja Jiménez y Tomás Rufo derrocharon ganas para acompañar al extremeño a hombros.
En el primero Perera se sobrepuso a la deslucida condición de su antagonista, rebrincado y sin entrega, y a la acción del viento, muy molesto. No logró articular una faena deslumbrante aunque sí meritoria por porfiar hasta robarle algunos muletazos limpios.
El magnífico cuarto apuntó maneras desde la salida, por lo que el torero extremeño insistió hasta endilgarle varias verónicas, y más tarde un ceñido quite por chicuelinas. Pero eso solo fue el principio, porque en el último tercio Perera se esplayó en una faena abundante, variada, ajustada e inspirada, enroscándose por delante y por detrás al gran astado de Alcurrucén a placer. El único defecto fue una leve tendencia a irse. Quizás ello fuera la razón a la que se ciñó el palco para no conceder el indulto, pedido de más a menos. Tampoco concedió el rabo, solicitado con estruendo, quedando el premio en dos orejas, con evidente malestar del torero.
Borja Jiménez también sufrió el molesto viento, pero buscó -y encontró- atenuantes como torear cobijado cerca de tablas, bajar la mano y dejársela en la cara para ligar los pases, extremo este que conectó especialmente con los tendidos, que le otorgaron una oreja a pesar de la tardanza en doblar y necesitar de dos descabellos.
El quinto tuvo nobleza y falta de chispa. Fue y vino sin excesivo celo y permitió a Borja Jiménez darle fiesta con entrega, sobresaliendo una tanda de naturales dando los frentes, siendo valorada su labor con una oreja.
Tomás Rufo, tras un entonado conjunto de verónicas de recibo, apretó desde el inicio de faena de muleta de rodillas, y siguió con el mismo nivel de exigencia al noble toro de Alcurrucén. Le bajó la mano, encadenó los muletazos por ambos lados con ajuste, y se tiró a matar de verdad, consiguiéndolo y recibiendo un trofeo.
Al sexto, por su parte, le faltó romper para adelante de verdad, y fue el torero toledano el que puso la entrega, consiguiendo arrancar la oreja que le abría, a él también, la puerta grande.
FICHA: Plaza de toros de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). Corrida de toros. Media entrada.
Se lidiaron seis toros de Alcurrucén, de justa presentación. Primero deslucido. Manejables segundo y tercero. El cuarto, de nombre Pelucón, número 48, fue premiado con la vuelta al ruedo. Quinto y sexto manejables.
Miguel Ángel Perera (de marfil y oro): pinchazo y estocada casi entera desprendida y cuatro descabellos (ovación con saludos tras aviso); entera desprendida (dos orejas con petición de rabo tras aviso).
Borja Jiménez (de verde hoja y oro): estocada entera algo contraria y dos descabellos (oreja tras aviso); entera algo contraria (oreja).
Tomás Rufo (de nazareno y oro): estocada casi entera desprendida y dos descabellos (oreja); pinchazo, entera arriba y descabello (oreja).
Sergio Blasco saludó tras banderillear al tercero.
Los tres matadores salieron a hombros.
J.C.S./may
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