
Un brote de distemper canino registraron las autoridades de Salud al investigar la muerte de varios perros en el corregimiento de Boró, distrito de La Mesa, provincia de Veraguas.
La preocupación sanitaria se concentra en los animales y en la necesidad de frenar la transmisión entre mascotas.
Posterior a una denuncia ciudadana, el diagnóstico preliminar indicó que los perros evaluados presentaban hallazgos correspondientes al distemper, también llamado moquillo canino.
La enfermedad es viral y se transmite con facilidad entre perros, por lo que las autoridades pidieron evitar el contacto de animales enfermos con ejemplares sanos.
El jefe regional de la Dirección Nacional de Control de Alimentos y Vigilancia Veterinaria (DINACAV), Fidel Batista, explicó que los síntomas observados y las pruebas realizadas orientaron la investigación hacia esa infección.

El distemper puede afectar a perros de cualquier edad, aunque suele tener mayor impacto en cachorros y animales jóvenes. Su presencia se registra en numerosas zonas del mundo y puede derivar en cuadros que comprometen distintos sistemas del organismo.
La infección la provoca un virus de la familia Paramyxoviridae y del género Morbillivirus. El agente comparte características estructurales y biológicas con el virus del sarampión humano, aunque el Ministerio de Salud remarcó que el moquillo canino no representa un riesgo de contagio para las personas.
Los síntomas que deben motivar una consulta veterinaria incluyen secreción nasal u ocular, fiebre, tos, pérdida del apetito, decaimiento, vómitos, diarrea y alteraciones neurológicas. La atención temprana puede facilitar la evaluación del animal antes de que el cuadro avance.
El director regional de Salud, Xavier Antonio Torres Domínguez, señaló que la institución busca llevar tranquilidad a la comunidad. También insistió en que los propietarios deben mantener a sus mascotas vacunadas y bajo control veterinario.
Las autoridades recomendaron revisar y mantener vigente el esquema de vacunación de los perros. Esta medida constituye la principal herramienta para reducir la exposición de los animales a la enfermedad y limitar sus consecuencias en las comunidades.

El Ministerio pidió que los perros con síntomas no compartan recipientes de agua o comida con otros animales. También aconsejó limpiar y desinfectar los lugares donde permanecen las mascotas, debido a que la convivencia estrecha puede favorecer la propagación del virus.
Otra recomendación apunta a no trasladar animales enfermos hacia otras comunidades. La movilización de un perro con signos compatibles puede aumentar el riesgo de que otros ejemplares entren en contacto con la infección.
La veterinaria panameña Crissia Mendoza advirtió que el virus puede deteriorar el sistema nervioso central y provocar neumonías o enfermedades respiratorias graves. Los animales inmunocomprometidos o que reciben quimioterapia enfrentan una mayor vulnerabilidad, aunque cualquier perro sin inmunización adecuada puede enfermar.
Los reportes sobre casos clínicos en Panamá han alertado sobre desenlaces fatales, sobre todo entre mascotas no vacunadas. Algunos perros llegan a las clínicas veterinarias cuando la enfermedad ya se encuentra en una etapa avanzada, una condición que complica la recuperación.
El Ministerio de Salud y representantes de asociaciones veterinarias han señalado que pueden presentarse recurrencias de casos durante determinadas épocas del año. Pese a esos registros, las entidades sostienen que no existe evidencia estadística suficiente para declarar un brote de alcance nacional.

La vigilancia en Boró continuará mientras las autoridades mantienen la orientación a los residentes. El objetivo es que los propietarios reconozcan las señales de alarma, busquen asistencia veterinaria sin demoras y apliquen las medidas de prevención en sus hogares.
La exigencia de vacunación también forma parte de las reglas para el ingreso de mascotas a Panamá. Los perros que llegan al país deben contar con vacunas vigentes contra rabia, distemper, hepatitis, leptospirosis y parvovirus, con las fechas registradas de acuerdo con el período establecido por cada fabricante.