
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró este sábado que su país “no se rendirá” en la guerra contra Estados Unidos que se libra en Medio Oriente, principalmente en cercanías al país persa y el estrecho de Ormuz. “Si los estadounidenses son guerreros, que se enfrenten a nuestras valientes fuerzas militares”, desafió el mandatario.
Pezeshkian cuestionó supuestos ataques de Washington contra la infraestructura civil, el abastecimiento de alimentos y los medios de subsistencia, aunque hasta el momento no se hayan informado detalladamente de manera oficial. El Comando Central estadounidense reveló en reiteradas oportunidades los videos que muestran sus ataques contra estructuras estratégicas y militares del régimen.
“¿Por qué librar una guerra contra la infraestructura civil, el suministro de alimentos y los medios de subsistencia?”, planteó. A su vez, sostuvo que el bloqueo de Estados Unidos a los puertos iraníes generan restricciones al acceso de la población iraní al agua, los alimentos y los medicamentos. “Si son seres humanos, ¿por qué negarles el acceso al agua, la comida y las medicinas? Nuestro pueblo no se someterá por la fuerza". “Irán no se rendirá”, sentenció a través de un mensaje en su perfil de la red social X.
Las declaraciones de surgieron luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que el conflicto llegará a su fin “justo después de las elecciones de medio término” estadounidenses, previstas para el próximo 3 de noviembre.

Sin embargo, el jefe de la comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, sostuvo que los contactos con Washington carecen de sentido si la Casa Blanca no acepta las exigencias de Teherán. “Hasta que la parte estadounidense no acepte todas las condiciones de Irán, el diálogo y la negociación no tienen ningún sentido”, afirmó Azizi.
Irán condicionó la reapertura del estrecho de Ormuz al cese de los ataques de Estados Unidos y al cumplimiento del memorando de entendimiento firmado en junio, mientras las conversaciones entre ambas partes permanecen estancadas.
Pezeshkian reconoció también el sábado ante el Foro Económico del grupo BRICS en Nueva Delhi que las sanciones estadounidenses y la guerra situaron al país en “una fase crítica y peligrosa en los últimos meses”. “La seguridad económica es inseparable de la seguridad nacional y regional”, subrayó en la cumbre, cuya agenda incluye la guerra en Medio Oriente, las tensiones comerciales y mecanismos financieros que buscan reducir la dependencia de los sistemas occidentales.
La inflación interanual en Irán llegó al 87,9% en julio, mientras que los precios de los alimentos y las bebidas subieron 128%. A fines de agosto, el mandatario admitió que las medidas de Washington redujeron un 35% las exportaciones e importaciones iraníes y advirtió que, si continúan las sanciones, “la inflación aumentará”.

Ante esta situación, Teherán organizó una reunión en Omán con Estados del Golfo Pérsico para tratar la situación del estrecho de Ormuz, bloqueado por el régimen desde el inicio de la guerra. Bahréin rechazó participar y el Ministerio de Asuntos Exteriores bareiní aludió a los ataques contra infraestructuras de la región, a la par que sostuvo que la seguridad y la estabilidad del Golfo “no pueden preservarse mediante una política de apaciguamiento”.
La cartera reclamó además que el paso marítimo permanezca abierto sin “discriminación, tasas ni permisos”. En paralelo, el príncipe heredero de Abu Dabi, Jaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, mantuvo un encuentro con el presidente iraní, Masud Pezeshkian, al margen de la cumbre de los BRICS en Nueva Delhi.
Fue el primer contacto presencial de alto nivel entre Irán y Emiratos Árabes Unidos desde la escalada de la tensión y los ataques iraníes contra territorio emiratí. La Oficina de Medios de Abu Dabi indicó que ambos dirigentes trataron “diversas cuestiones regionales e internacionales, así como la importancia de apoyar los esfuerzos para reducir las tensiones y fomentar la estabilidad en la región”.



