Pintura del filósofo griego Pitágoras.

Pitágoras de Samos, nacido en el siglo VI a. C., fue uno de los pensadores más fascinantes de la Antigua Grecia. Famoso por su célebre teorema sobre los triángulos rectángulos (“la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa”), este sabio revolucionó la geometría y sentó bases esenciales de otros saberes como la astronomía y la teoría musical. Sin embargo, no fue solo un matemático brillante, sino también el fundador de una enigmática escuela mística y filosófica.

A pesar de que no conservamos ningún tratado ni hay evidencias de que los escribiera, el pensamiento de Pitágoras se conoce gracias a autores posteriores, como Filolao o Porfirio, que lo recopilaron en distintas obras. Pitágoras reflexionaba sobre la armonía del cosmos, la inmortalidad del alma y la conexión de todos los seres vivos. Esta visión integradora del universo lo llevó a promover una profunda ética de respeto absoluto hacia la naturaleza y una dieta estrictamente vegetariana.

Dentro de este marco de empatía cósmica se enmarca una de sus citas más célebres: “Mientras el hombre siga siendo el despiadado destructor de los seres inferiores, jamás conocerá la salud ni la paz”. Aunque se trata de una sentencia que se le atribuye popularmente, resume a la perfección su radical filosofía de compasión universal: “Mientras los hombres masacren animales, se matarán entre sí. En efecto, quien siembra la semilla del asesinato y el dolor no puede cosechar alegría ni amor”.

Pitágoras, filósofo griego, pintado por José de Ribera. (Generalitat Valenciana)

El significado de la frase de Pitágoras

Las palabras del filósofo griego advierten de que la violencia ejercida contra la naturaleza fractura nuestra propia armonía interna y colectiva. Para el pensador, agredir a otras criaturas destruye la salud del cuerpo y contamina la paz de la mente. Fiel a esta idea, el sabio tiene otras citas que se le atribuyen, como que “una prueba de la templanza de un pueblo es la forma en que trata a sus animales”. Con estas palabras, se vincula directamente la ética ambiental al progreso moral de la humanidad.

Su reflexión defiende que toda la vida está interconectada por una misma alma. De ahí surge una advertencia sobre ese tipo de crueldad: “No mojes tu pan en la sangre de los animales ni alimentes a tus hijos con su carne”. Para Pitágoras, seguramente uno de los primeros filósofos en abogar por los derechos de los animales, la paz verdadera solo es alcanzable cuando el ser humano abandona la dominación despiadada y abraza el respeto sagrado hacia cada criatura que habita el planeta.

Hoy vemos reflejada esta enseñanza en la crisis climática actual y en la explotación industrial ganadera. Nuestra relación destructiva con la naturaleza, según la tesis de Pitágoras, genera toda una serie de problemas globales que no cesarán hasta que cambiemos nuestra forma de relacionarnos con la vida: mientras sigamos destruyendo nuestro entorno natural y arrasando a otras especies para nuestro consumo, cuestiones como la salud o la paz duraderad serán metas completamente inalcanzables.

Otros filósofos pensaban igual que él

Siglos después, otros pensadores también reflexionaron sobre la crueldad animal y sus implicaciones éticas. Voltaire, uno de los filósofos más importantes de la Ilustración, defendió la empatía escribiendo lo siguiente: “Hay en todos los animales una facultad de sentir que es similar a la nuestra”. Para él, mucho antes de que la ciencia revelara lo mucho que sienten y piensan estos seres vivos, ignorar su dolor revelaba un grave fallo en la empatía y la razón humanas.

Más adelante, el filósofo Arthur Schopenhauer arremetió duramente contra la indiferencia hacia las bestias, afirmando tajantemente que “la compasión hacia los animales está tan estrechamente ligada a la bondad de carácter que se puede afirmar con seguridad que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona”. Ambas posturas, de este modo, reforzaron la intuición inicial de Pitágoras y estrecharon los lazos entre el pensamiento filosófico y el bienestar animal.