“Podría matarnos a todos”: la advertencia de un exinvestigador de OpenAI y Anthropic sobre la IA
Una contundente advertencia encendió las alarmas en la industria tecnológica global. Daniel Kokotajlo, exinvestigador de gobernanza y seguridad en OpenAI y Anthropic, lanzó un pronóstico sombrío sobre el avance acelerado de la inteligencia artificial y los riesgos existenciales que conlleva para la

Una contundente advertencia encendió las alarmas en la industria tecnológica global. Daniel Kokotajlo, exinvestigador de gobernanza y seguridad en OpenAI y Anthropic, lanzó un pronóstico sombrío sobre el avance acelerado de la inteligencia artificial y los riesgos existenciales que conlleva para la humanidad.
Kokotajlo sostuvo que existe un 70% de probabilidad de que la inteligencia artificial alcance el nivel de superinteligencia hacia 2027, superando en prácticamente todas las áreas cognitivas al ser humano. Asimismo, el especialista estimó una probabilidad similar de que este desarrollo sin control termine provocando una catástrofe de escala global o la extinción de la civilización antes de que finalice la presente década.
El exinvestigador advirtió de manera drástica que la tecnología podría matarnos a todos o causar daños irreversibles a la sociedad si las empresas del sector no implementan mecanismos efectivos de alineación y control sobre los modelos más avanzados.
El testimonio de Kokotajlo cobra especial relevancia debido a su rol directo en el desarrollo de la industria. El especialista renunció a su puesto en OpenAI en abril de 2024 tras rechazar firmar acuerdos de confidencialidad que, según denunció públicamente junto a otros expagados, buscaban silenciar las alertas internas de los trabajadores sobre los riesgos reales de la tecnología.
Según el experto, las compañías desarrolladoras se encuentran inmersas en una carrera comercial desenfrenada que prioriza la velocidad de lanzamiento de productos por sobre las evaluaciones de seguridad. Entre los mayores peligros, remarcó la posibilidad de que sistemas autónomos desarrollen objetivos no alineados con los intereses humanos, la facilitación para crear ciberataques de gran escala o armas biológicas, y la incapacidad de los gobiernos para establecer marcos regulatorios a tiempo.



