Una densa masa de polvo del Sahara avanza sobre el océano Atlántico desde la costa de África hacia el Caribe y la cuenca del Amazonas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El polvo del Sahara llegó a Yucatán este domingo 13 de septiembre de 2026 y permanecerá hasta el martes 15, con concentraciones leves a moderadas que pueden reducir la visibilidad y causar molestias respiratorias.

Protección Civil de Yucatán (Procyvy) informó que el fenómeno genera un ambiente brumoso y tardes con tonalidades rojizas.

“Se informa que del domingo 13 al martes 15 de septiembre, arribará un flujo de Polvo del Sahara de cantidad leve a moderada. Esto favorecerá un ambiente brumoso, tardes rojizas, visibilidad reducida sobre el estado de Yucatán, así como posibles molestias en personas sensibles.

Aunque el modelo no confirma un episodio de mala calidad del aire, se recomienda mantener vigilancia preventiva, en especial, para personas con enfermedades respiratorias, adultos mayores, niñas y niños, ante la posibilidad de molestias por partículas suspendidas en el ambiente.

Las partículas desérticas pueden irritar los ojos, la nariz y la garganta, además de provocar dificultades respiratorias en personas sensibles." señaló el comunicado de la dependencia.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), también pueden agravar padecimientos pulmonares como el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica durante los periodos de mayor emisión por lo que es importante tomar precauciones de salud.

La masa de aire seco modificará las condiciones de visibilidad y el aspecto del cielo en distintas zonas de Yucatán, y algunos otros puntos del país (aunque con menor intensidad) durante su paso.

Qué riesgos a la salud representa el polvo del Sahara y cómo protegerse

El riesgo del polvo del Sahara depende de su concentración y de cuánto tiempo se respire. Sus partículas suspendidas —sobre todo PM10 y PM2.5— pueden entrar a las vías respiratorias; las más pequeñas llegan a zonas profundas de los pulmones e incluso pueden pasar al torrente sanguíneo.

Riesgos para la salud

  • Irritación inmediata: ardor o enrojecimiento de ojos, congestión nasal, estornudos, carraspera y tos.
  • Problemas respiratorios: falta de aire, silbidos al respirar y empeoramiento de crisis de asma, EPOC o alergias respiratorias.
  • Efectos cardiovasculares: la exposición a partículas finas se asocia con presión u opresión en el pecho, alteraciones del ritmo cardiaco y agravamiento de padecimientos del corazón, sobre todo en personas vulnerables.
  • Mayor cuidado en grupos vulnerables: niñas y niños, adultos mayores, embarazadas, personas con asma, EPOC, enfermedades cardiacas o diabetes, así como quienes trabajan al aire libre.

Una molestia leve y pasajera puede ocurrir durante un episodio de mala calidad del aire. Si hay falta de aire intensa, dolor u opresión en el pecho, labios morados, confusión o una crisis asmática que no mejora con el tratamiento indicado, se requiere atención médica inmediata.

Cómo protegerse

  1. Revisa la calidad del aire antes de salir. Si los niveles de partículas son altos, reduce el tiempo al aire libre.
  2. Evita ejercicio, trabajo físico pesado y actividades prolongadas afuera. Al hacer esfuerzo se inhala una mayor cantidad de partículas.
  3. Cierra puertas y ventanas durante las horas de mayor concentración; usa aire acondicionado en modo de recirculación si es posible.
  4. Mejora el aire interior: un purificador con filtro HEPA o filtros de alta eficiencia ayuda a reducir partículas dentro de casa. Evita fumar, prender velas, incienso o hacer actividades que generen humo.
  5. Usa un respirador N95 bien ajustado si debes estar afuera en condiciones de mucho polvo. Debe cubrir nariz y boca y sellar lo mejor posible. Los cubrebocas quirúrgicos, paliacates y bufandas ofrecen una protección menor frente a partículas finas.
  6. Lava ojos y rostro con agua limpia al volver a casa; evita frotarte los ojos. Para limpiar superficies, utiliza un trapo húmedo en vez de barrer en seco, para no levantar más polvo.
  7. Si tienes asma o EPOC, conserva a la mano tus medicamentos y sigue el plan indicado por tu médico. No suspendas ni cambies el tratamiento sin consulta.
Una infografía de Infobae detalla las afecciones respiratorias y las medidas de protección recomendadas para reducir la exposición al polvo del Sahara. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué es el polvo de Sahara

El polvo del Sahara es una masa de partículas minerales —arena muy fina, arcilla y otros minerales— que el viento levanta en el desierto del Sahara, en África. Luego viaja en una capa de aire muy seca y caliente conocida como capa de aire sahariano.

Puede recorrer miles de kilómetros sobre el océano Atlántico y llegar al Caribe, Centroamérica, México e incluso zonas de Estados Unidos. Es más común entre finales de primavera y principios de otoño.

Sus efectos principales son:

  • Cielo brumoso y atardeceres rojizos: las partículas dispersan la luz solar.
  • Menor calidad del aire: puede irritar ojos, nariz y garganta. Personas con asma, alergias o enfermedades respiratorias deben reducir la exposición cuando aumentan las partículas suspendidas.
  • Cambios en el tiempo: su aire seco puede limitar la formación de nubes y dificultar el desarrollo o fortalecimiento de algunos ciclones tropicales en el Atlántico.
  • Aporte de nutrientes: al depositarse en el mar y en tierra, el polvo lleva minerales como hierro y fósforo que benefician al fitoplancton y a ciertos ecosistemas.
Una capa de polvo del Sahara tiñe el cielo de tonos anaranjados sobre la vegetación de la península de Yucatán. (Imagen Ilustrativa Infobae)

No es ceniza volcánica ni necesariamente indica contaminación local: es un fenómeno atmosférico natural, aunque puede empeorar temporalmente la calidad del aire en los lugares a los que llega.