
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) publicó su pronóstico climático trimestral para el período septiembre-octubre-noviembre. El informe anticipa lluvias superiores a lo normal en varias regiones y temperaturas por debajo de la media en zonas del centro y sur del país, un panorama que coincide con la influencia del fenómeno El Niño, cuya intensidad es hoy un 36,5% mayor que en la era preindustrial.
La primavera no llega en un contexto climático ordinario. Los científicos advierten que el calentamiento global alteró el comportamiento histórico del fenómeno El Niño, con una variabilidad entre sus fases frías y cálidas que supera todo lo registrado en el último milenio. Ante ese escenario, el SMN avanza en la coordinación de alertas y respuestas preventivas para la temporada 2026-2027.
Qué dice el pronóstico trimestral del SMN para la primavera
El informe del SMN presenta un pronóstico de consenso para los meses de septiembre, octubre y noviembre. Se trata del resultado de la combinación de distintos modelos globales de simulación del clima con modelos estadísticos nacionales y el análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
El período analizado, de septiembre a noviembre, coincide con el momento de intensificación de El Niño, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM): “El Niño continuará intensificándose progresivamente hasta convertirse en un fenómeno fuerte entre agosto y octubre de 2026”.

En materia de precipitaciones, el documento del SMN marca un escenario con mayor probabilidad de lluvias superiores a la normal en el norte del Litoral y el oeste de Cuyo, donde además se ubican las probabilidades más altas del país. Esa misma categoría también aparece en La Pampa, el sudoeste de Buenos Aires y el noreste de Patagonia.
El informe ubica al sur del Litoral, Córdoba, San Luis, Buenos Aires y el noroeste de Patagonia en la categoría normal o superior a la normal, lo que indica una tendencia hacia registros que pueden moverse dentro de lo habitual o quedar por encima de ese rango.
Para el centro-oeste de Formosa y Chaco, junto con el este de Salta y Santiago del Estero, el pronóstico señala precipitaciones normales. En la región del NOA, Tierra del Fuego y el sudoeste de Santa Cruz, el documento asigna la categoría normal o inferior a la normal.

En cuanto a la temperatura media, el norte del país tiene mayor probabilidad de registrar temperaturas normales o levemente superiores a la normal. En cambio, gran parte de Cuyo, La Pampa, la provincia de Buenos Aires, Córdoba, el sudoeste de Santa Fe y el centro-norte de Patagonia se ubican dentro de una franja con tendencia a temperaturas por debajo de los valores habituales para el trimestre. Las provincias de Corrientes, Tierra del Fuego y gran parte de Santa Cruz, por su parte, quedan en la categoría normal.
Cómo interpretar las categorías del pronóstico trimestral
El SMN aclara en su informe que estas categorías (normal, superior a la normal e inferior a la normal) se definen mediante terciles. Un tercil es, en términos simples, un punto de corte que divide en tres partes iguales el historial de datos de temperatura o precipitación de un lugar, ordenados de menor a mayor. Así, la franja del medio representa lo que se considera “normal” para esa región en esa época del año.
Para la temperatura, el documento del SMN explica que el rango normal equivale a valores de aproximadamente 0,5 °C por encima o por debajo del promedio histórico. Todo lo que quede fuera de ese margen, hacia arriba o hacia abajo, se clasifica como superior o inferior a la normal.

El organismo también subraya que este pronóstico no indica un valor exacto de lluvia o temperatura, ni cómo varía el clima dentro del trimestre. Que una región tenga mayor probabilidad de precipitación inferior a la normal no significa que no vaya a llover, ni que no puedan darse eventos intensos.
El informe del SMN agrega que fenómenos como El Niño pueden inclinar esas probabilidades hacia un escenario más lluvioso o más cálido en algunas zonas, mientras que, cuando esa influencia no aparece con claridad, las distintas posibilidades se reparten de manera más pareja. El SMN recomienda complementar esta lectura con el pronóstico diario y la perspectiva semanal, y consultar el sistema de alerta temprana.
El Niño se intensificó y los modelos ya no alcanzan para explicarlo
Detrás del pronóstico trimestral opera un fenómeno de alcance global: El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). En su fase cálida, conocida como El Niño, este fenómeno, que se origina en el océano Pacífico ecuatorial, altera los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo. En Argentina, aumenta la probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el Litoral, con episodios de lluvias intensas más frecuentes.
Un estudio publicado en la revista científica Science agrega una capa de complejidad al panorama: el fenómeno no solo está activo, sino que es más fuerte que en cualquier período anterior documentado. La investigación, liderada por Julia Cole, paleoclimatóloga de la Universidad de Michigan, reconstruyó la variabilidad del ENOS a partir de 13 corales modernos y fósiles extraídos de las Islas Galápagos, en el Pacífico oriental.

Los corales funcionan como un archivo climático natural: cada capa de carbonato cálcico conserva señales geoquímicas sensibles a la temperatura del mar, lo que permite reconstruir variaciones mensuales con precisión.
Según el artículo científico, El Niño hoy muestra oscilaciones más marcadas entre sus fases frías y cálidas que en etapas anteriores. El estudio señala que, entre 1990 y 2010, esa diferencia resultó un 36,5% mayor que antes de 1850 y un 16% más alta que en el período 1851-1982.
En otras palabras, el sistema climático del Pacífico muestra cambios más fuertes que los conocidos en registros previos. “No hemos encontrado ningún caso en el pasado en el que El Niño haya sido tan intenso como ahora”, afirmó Cole.

La intensificación de El Niño no implica que cada episodio vaya a ser más destructivo, pero sí aumenta la probabilidad de anomalías climáticas. Cindy Fernández, meteoróloga de Meteored, dijo a Infobae que una atmósfera con más humedad favorece lluvias más abundantes y que un Niño muy fuerte no garantiza daños más severos, aunque sí una mayor frecuencia de eventos meteorológicos anómalos.
En Argentina, esa señal no aparece del mismo modo en todo el territorio. Fernández precisó que el impacto suele sentirse con más claridad en el Litoral y el noreste, donde aumentan las chances de temporadas más lluviosas y de tormentas fuertes, una señal que aparece de manera consistente en el pronóstico trimestral del SMN.
Marcelo Madelón, pronosticador del Aeropuerto de Córdoba, advirtió que ese escenario podría derivar en inundaciones más profundas que en episodios anteriores, sobre todo en zonas donde la lluvia se concentra en poco tiempo, y remarcó que el exceso de agua también puede poner a prueba la infraestructura urbana y rural.