Un estudio del MIT y la Universidad de Boston halló que la red cerebral del lenguaje se mantiene intacta en adultos mayores (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Boston halló que la actividad de la red cerebral encargada de procesar el lenguaje es casi idéntica en personas jóvenes y mayores —e incluso se fortalece con el paso del tiempo—, un patrón que no se repite en el sistema vinculado con el control ejecutivo, que sí sufre un desgaste con la edad, informó MIT News, el portal de noticias del instituto.

La investigación, publicada en Nature Communications, aporta una base neural para una observación conocida desde hace tiempo: salvo en casos de accidente cerebrovascular o demencia, la mayoría de las personas conserva sus capacidades lingüísticas al envejecer e incluso puede mejorarlas a medida que amplía su vocabulario.

El contraste apareció con claridad en la llamada red de demanda múltiple, asociada al control ejecutivo —que abarca funciones como la memoria de trabajo, la atención y la toma de decisiones—: en los adultos mayores esa red era más pequeña, estaba menos sincronizada y mostraba una activación más débil.

Anne Billot, una de las autoras principales, precisó: “En la red del lenguaje no pudimos encontrar diferencias entre los grupos de mayor y menor edad. En cambio, el sistema ejecutivo mostró deterioro en casi todas las mediciones. La sincronización de la red disminuyó en los adultos mayores, la extensión de la activación se redujo y la magnitud de la activación también se redujo”.

Patrón estable del lenguaje entre 17 y 80 años

El trabajo comparó a personas de entre 17 y 39 años con otras de entre 41 y 80. Para medir el efecto de la edad sobre el cerebro, los investigadores diseñaron tareas que activaban de manera preferente una de dos redes: la del lenguaje y la de demanda múltiple. Ese método les permitió identificar en cada participante las áreas cerebrales que pertenecían a cada sistema.

El trabajo comparó cerebros de personas de 17 a 39 años con los de participantes de 41 a 80 años (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cuanto a la red de demanda múltiple, la prueba de memoria espacial, que exigía recordar la ubicación de cuadrados en una cuadrícula, confirmó el cambio esperado en esa red. Frente a los participantes jóvenes, los mayores presentaron una organización menos sincronizada y una respuesta general más débil.

Para localizar la red del lenguaje, los participantes escucharon historias y leyeron oraciones. En ambos grupos, la actividad cerebral ante el lenguaje mostró niveles y distribución espacial similares a lo largo de la red.

El equipo también observó que jóvenes y mayores respondían de manera parecida cuando se encontraban con una palabra desconocida o con una construcción gramatical inusual. Evelina Fedorenko, profesora asociada de ciencias cerebrales y cognitivas del MIT e investigadora del McGovern Institute for Brain Research, explicó: “Antes usamos materiales similares para mostrar que los adultos jóvenes tienen una fuerte sensibilidad a estos puntos de dificultad lingüística: la actividad en las áreas del lenguaje aumenta. Aquí encontramos que en los adultos mayores también se ve esa sensibilidad, lo que sugiere que no hay nada fundamentalmente distinto en la forma en que procesan el lenguaje”.

Redes cerebrales especializadas resisten el envejecimiento

Los investigadores también comprobaron que, en las personas mayores, la red del lenguaje no mostraba señales de perder sincronía. Tampoco encontraron indicios de que esa red se desdibujara y se mezclara con la red de demanda múltiple, una hipótesis planteada por algunos neurocientíficos.

Aunque el trabajo no evaluó de manera directa la capacidad lingüística, el MIT señaló que investigaciones previas ya habían mostrado que esas habilidades no suelen disminuir con la edad y, en algunos casos, mejoran. Una de las explicaciones es que el vocabulario y la lectura pueden seguir creciendo con el tiempo. “El vocabulario sigue aumentando mientras se lo mida, lo cual tiene sentido. Las personas se exponen a más y más lenguaje, y a veces las personas mayores empiezan a leer más, así que reciben un impulso adicional: es como un modelo de lenguaje grande entrenado con una cantidad creciente de datos”, detalló Fedorenko.

El MIT señaló que el vocabulario y la lectura pueden seguir creciendo con la edad y ayudar a preservar las capacidades lingüísticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de estos resultados, los autores plantean una posible generalización: las partes del cerebro especializadas en funciones concretas, como el procesamiento del lenguaje, podrían ser menos vulnerables al deterioro asociado a la edad que la red de demanda múltiple. Esta última cumple una función distinta, ligada a la flexibilidad para aprender habilidades nuevas y adaptarse a situaciones nuevas.

“La red de demanda múltiple es un sistema diferente en el sentido de que no acumula conocimiento con el tiempo. Se parece más a un recurso flexible que puede desplegarse de muchas maneras. Y, de algún modo, eso es lo que resulta más vulnerable al envejecimiento”, dijo Fedorenko. La razón detrás de esa vulnerabilidad es, admitió la investigadora, todavía un misterio.

Además de Billot y Fedorenko, el estudio tuvo como autora principal a Niharika Jhingan, exasistente de investigación del MIT. Los autores senior fueron Fedorenko y Swathi Kiran, profesora James and Cecilia Tse Ying de neurorrehabilitación en la Universidad de Boston.

La investigación recibió financiación del National Institute on Deafness and Other Communication Disorders, el McGovern Institute, el Simons Center for the Social Brain, el Poitras Center for Psychiatric Disorders Research y Quest for Intelligence.