Por qué Milei llega tarde a Malvinas: la mirada de un excombatiente y un posible camino para recuperar las islas
Buenos Aires, 5 septiembre (NA) -- Creo que los anuncios del Gobierno argentino llegan tarde. Estas empresas, una británica y otra israelí, están trabajando desde hace ya nueve meses en la perforación y en la búsqueda de petróleo. Incluso se anticipa que justo cuando empiece la campaña electoral sac
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Buenos Aires, 5 septiembre (NA) -- Creo que los anuncios del Gobierno argentino llegan tarde. Estas empresas, una británica y otra israelí, están trabajando desde hace ya nueve meses en la perforación y en la búsqueda de petróleo. Incluso se anticipa que justo cuando empiece la campaña electoral sacarían los primeros barriles, y que para 2028 van a sacar 125.000 barriles de petróleo crudo por día.
También es tarde porque Milei hablaba de enviar al Congreso leyes y de publicar decretos, cuando ya hay una ley que es la 26.659. Y, aunque ahora se aumenten las sanciones, la ley está y no se utilizó. Es una ley de 2011 y se la conoce por la Ley Pino Solanas, porque era en la época de la estatización de YPF y de la defensa de los recursos naturales en torno a las Islas Malvinas, de los hidrocarburos y también el tema ecológico. Si se rompe solo uno de los 16 pozos que se están haciendo en el medio de un mar tan turbulento como es el Atlántico Sur, seguramente la contaminación va a llegar a la Patagonia muy rápido.
Y, por otra parte, llega tarde porque fue tres veces a Israel, nunca habló con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, cuando uno de sus hijos es parte de las autoridades de Navitas Petroleum, que tiene el 65% de las acciones.
Llega tarde, además, porque habló de la autodeterminación de los habitantes de las islas en un discurso del 2 de abril del año pasado. Este jueves, en cambio, empezó su discurso diciendo justamente lo contrario, que son dos países, Argentina y Reino Unido, los que se tienen que sentar a dialogar.
Llega tarde porque reivindica a Margaret Thatcher. Porque dice que el hundimiento del ARA General Belgrano no fue un crimen de guerra. Porque se pelea con los países de la región. Porque, justo cuando el presidente de los EEUU exige al Reino Unido que haga los aportes para la guerra contra Irán en el Estrecho de Ormuz, aparece esta especulación de una posible bendición de los EEUU, que está atrás de nuestros recursos naturales, y no solamente del petróleo del Atlántico, sino también de Vaca Muerta y del potencial enorme de recursos que va a tener la provincia de Neuquén. Pero también están detrás de la base militar más grande que el Hemisferio Sur, que es aliada de la OTAN. También pretenden el control del Atlántico-Pacífico. Y dentro de 20 años se va a discutir sobre los recursos naturales que hay en el continente blanco, sobre una de las mayores reservas de petróleo, sobre los alimentos y, fundamentalmente, sobre la mayor reserva de agua potable que tiene el planeta.
Ojalá Milei pueda cumplir con lo planteado. Pero, sin hacer una comparación con la Dictadura militar, me hizo acordar al 30 de marzo de 1982 cuando los trabajadores salieron a marchar a la Plaza de Mayo, y tres días después se anunció que se habían recuperado las Islas Malvinas. Es un año electoral, él necesita apoyo, las encuestas no le dan bien y el tema de Malvinas es transversal, un tema de pertenencia, un tema de identidad, un tema que une, sin duda, al pueblo argentino. Desde esa perspectiva creo que hay una especulación política, más que una identificación concreta con lo que pasa con Malvinas, más que con una decisión de accionar legalmente contra las empresas petroleras y con un deseo de recuperación de las islas.
Al mismo tiempo, el presidente Milei, el jueves por la mañana, es decir, antes de los anuncios, viajó a Chile, y habló de los acuerdos de la reivindicación de Malvinas. Sin embargo, el gobierno chileno anunció que, después de la guerra del Atlántico Sur del ‘82, ahora abre una ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las Malvinas para el abastecimiento de alimentos y de herramientas, provisiones, repuestos a los pozos petroleros. Y el Gobierno argentino no hace absolutamente nada. Por el contrario, sacó los radares que controlaban los helicópteros que pasaban con el cambio de personal para las plataformas petroleras. Y cerró las bases que ahora quiere reabrir, cuando esas bases estaban trabajando para hacer un puente aéreo con la base Petrel y trabajar la soberanía del continente blanco desde Ushuaia. Cerró también el Consejo de Malvinas, que funcionó hasta su llegada al poder, en la que había representantes de las provincias, particularmente de Tierra del Fuego, excombatientes, referentes de la cultura y gente de la diplomacia. Eso que dejó de funcionar, ahora se quiere reabrir.
En definitiva, me parece que Milei llega tarde por muchas cuestiones, pero fundamentalmente también en lo que viene pasando en la región. Uruguay hoy es el principal abastecedor de provisiones, de alimentos y tiene una alianza incondicional con los habitantes de las islas. En la feria rural que empieza ahora en Montevideo, el stand más grande es el de Reino Unido; y, dentro de él, el más importante es el de las Islas Malvinas. Se pelea con un aliado incondicional, como es el presidente Lula da Silva, y vota en contra de repudiar la esclavitud en el mundo. Vota aliado con Israel y Estados Unidos, cuando los 54 países del continente africano, de forma incondicional, votaron siempre a favor de nuestro reclamo por las Islas Malvinas y del diálogo en Naciones Unidas. Por eso me parece que hay una contradicción permanente.
Malvinas tiene que ser una cuestión de Estado. Ojalá lo asuma y ojalá impulse las instancias de reclamo, de repudio, y se logren los objetivos que plantea, porque sería muy importante para el futuro económico de nuestra Argentina, para nuestros hijos.
Los habitantes de las islas se llevan US$ 400 millones de regalías pesqueras por año: es uno de los lugares con mayor ingreso per cápita después de Luxemburgo. Los barcos factoría que van a pescar el calamar en nuestro Atlántico Sur hacen puerto en Montevideo, donde se reabastecen de combustible y de provisiones.
De modo que, si no hay una alianza en la región, si no se entiende que Malvinas no es solo un reclamo de Argentina sino que es parte de la América Latina, si no hay coherencia, será muy difícil hacer sentar a Reino Unido para dialogar y para poder empezar a trabajar para recuperar las Islas Malvinas, como muchos soñamos. Lo que más queremos es ver flamear la celeste y blanca en nuestras islas.
El nuevo camino posible es la diplomacia, es salir a buscar el respaldo internacional, tratar de recomponer el vínculo roto que tenemos con los países de la región, particularmente Brasil y Uruguay. Chile va a jugar siempre para el Reino Unido y para su alianza en su estrategia del Atlántico Sur. Es mucho más importante para ellos ese vínculo que el que puedan tener con la propia Argentina. En cuanto a las Naciones Unidas, es necesario dejar de votar en contra de los países que desde hace décadas nos vienen apoyando justamente en contra del colonialismo. La diplomacia es fundamental, y este Gobierno ha destruido todos los vínculos habidos y por haber.
Es hora de volver a empezar. Es un camino muy largo. Considerando esto, entonces sí es importante actuar respecto a sanciones firmes y hacer todo lo que sea posible para que no pasen por la plataforma marítima continental. Empezar a generar tensiones en el sur, pero como una parte de estrategia. Que se sientan que se ahogan y que indefectiblemente tienen que dialogar con Argentina. Hay que buscar los caminos del diálogo que, hasta ahora, no se están buscando.
Agencia NA

