La caída de las lluvias redujo las reservas en los lagos que alimentan las esclusas y forzó recortes de profundidad y cupos, con riesgo de demoras en envíos y alzas logísticas entre Asia y Estados Unidos. (AP Foto/Matías Delacroix)

El fenómeno climático de El Niño volvió a poner bajo presión a una de las rutas marítimas más utilizadas del mundo. A partir de este viernes, y debido a la sequía provocada por El Niño, el Canal de Panamá limitará el paso de barcos por segunda vez en lo que va de su historia, lo que generará un nuevo tropiezo para las rutas comerciales a nivel global, destaca AFP.

La reducción de las lluvias y la caída en las reservas de agua obligan al Canal de Panamá a limitar el calado y el tránsito de los buques, una situación que amenaza con elevar los costos logísticos, demorar entregas y afectar las cadenas de suministro entre Asia y Estados Unidos.

La vía interoceánica depende de los lagos que abastecen sus esclusas para permitir el paso de los barcos entre el Atlántico y el Pacífico. Cuando las precipitaciones disminuyen, también baja el nivel de esos reservorios, lo cual reduce la profundidad disponible para la navegación y obliga a las embarcaciones a transportar menos carga.

El efecto alcanza de forma directa al comercio de contenedores, el segmento que aporta mayores ingresos a la ruta panameña. Según explicó a AFP el exadministrador del canal, Jorge Luis Quijano, cada reducción de 30 centímetros en el calado implica que un barco deje de transportar, en promedio, 200 contenedores.

En los buques de gran tamaño, capaces de trasladar hasta 16.000 contenedores, esa restricción puede traducirse en varios cientos de unidades menos por viaje. “Vamos a tener una afectación importante para el sector del contenedor”, afirmó Quijano a la agencia francesa.

El proyecto sobre el río Indio busca asegurar agua para las esclusas y para cerca de la mitad de los 4,6 millones de habitantes del país, aunque la infraestructura no estaría lista antes de 2031 (Panamá), el 13 de marzo de 2026. REUTERS/Enea Lebrun/Foto de archivo

Menos profundidad obliga a reducir la carga de los buques

El calado es la distancia entre la línea de flotación de una embarcación y la parte más baja de su casco. Cuanto menor es la profundidad de la vía navegable, menor debe ser el peso que transporta un barco para evitar que toque el fondo durante el cruce.

Para las navieras, esa limitación presenta dos alternativas: embarcar menos mercadería o dividir los cargamentos en más viajes. Ambas opciones pueden encarecer el transporte. También pueden aumentar la congestión en los puertos y alterar los cronogramas de llegada de bienes industriales, productos electrónicos, alimentos y materias primas.

La presidenta del centro de estudios Diálogo Interamericano, Rebecca Bill, advirtió que una prolongación de las restricciones puede tener consecuencias fuera de Panamá. “Cabe esperar mayores costos de envío y tiempos de espera más largos”, señaló a AFP. Esos cambios, agregó, podrían trasladarse a los precios que pagan los consumidores.

Los lagos que alimentan las esclusas bajan y obligan a los barcos a aligerar carga o multiplicar viajes. El negocio de contenedores, clave para la vía, mide el impacto en unidades que se quedan atrás (Foto: Shutterstock)

La naviera danesa Maersk evitó anticipar el alcance de las eventuales consecuencias. La compañía indicó que todavía es “demasiado pronto” para especular sobre el impacto de las medidas en sus operaciones y en el movimiento de carga.

Estados Unidos concentra siete de cada 10 contenedores que cruzan la vía

El canal tiene un peso central en el intercambio comercial entre las economías asiáticas y el mercado estadounidense. La ruta conecta en particular a China, Corea del Sur y Japón con Estados Unidos, país de origen o destino de siete de cada 10 contenedores que pasan por la vía.

Un encarecimiento del transporte o una demora en las entregas podría impactar en las importaciones y exportaciones estadounidenses. La analista de la Universidad de Essex, Natasha Lindstaedt, sostuvo ante AFP que las restricciones “afectarían potencialmente al comercio de Estados Unidos”.

Lindstaedt también planteó que el presidente Donald Trump podría utilizar la situación como argumento político y afirmar que el canal perdió parte de su previsibilidad y fiabilidad para el comercio internacional.

El problema ocurre en un escenario de tensión sobre otras rutas energéticas. La guerra entre Estados Unidos e Irán impulsó el tránsito por Panamá, ya que algunas navieras eligieron esa alternativa frente a los riesgos en el estrecho de Ormuz para trasladar petróleo y gas.

Las dificultades en ambas rutas ejercen una presión real sobre las cadenas de suministro globales”, indicó Bill. El canal, que funciona como un atajo entre dos océanos, adquiere mayor relevancia cuando otros puntos de paso enfrentan conflictos o amenazas a la navegación.