Prácticas de mindfulness para mejorar la concentración, según Harvard
La mayoría de las personas llevan en el teléfono celular las actividades o reuniones que tienen por día a modo de agenda lo que, de alguna manera, puede alimentar el nivel de estrés a diario , pero un experto de Harvard propone un antídoto contra esta y otras fuentes generalizadas de distracción y t
La mayoría de las personas llevan en el teléfono celular las actividades o reuniones que tienen por día a modo de agenda lo que, de alguna manera, puede alimentar el nivel de estrés a diario, pero un experto de Harvard propone un antídoto contra esta y otras fuentes generalizadas de distracción y tensión: las prácticas de atención plena, que anclan nuestra conciencia momento a momento.
La atención plena o mindfulness es el proceso de prestar atención a lo que ocurre dentro y a nuestro alrededor con una actitud de aceptación amorosa, explica Ronald Siegel, profesor de psicología en la Facultad de Medicina de Harvard.
La respiración consciente tiene la capacidad para mantenernos presentes. (Foto: Adobe Stock)
Aunque la atención plena no significa vaciar la mente ni irradiar siempre paz, cada vez es más evidente que las prácticas de mindfulness están relacionadas con sentirse más en calma, dijo y añadió que la mayoría de las técnicas de mindfulness se pueden realizar en solo unos minutos al día, ya que, se trata de ejercicios pequeños y constantes que ayudan a reducir el estrés y fortalecer la concentración con el tiempo.
¿Qué son las prácticas de mindfulness?
Aunque a menudo se confunden entre sí, la atención plena y la meditación no son sinónimos, sino entidades que se solapan. Siegel señala que la meditación es cualquier forma de entrenamiento mental diseñada para cultivar una actitud particular como la compasión o la concentración. “Para cultivar la atención plena, hacemos prácticas de meditación — y un conjunto se llama prácticas de atención plena”, dice.
Algunas personas que practican mindfulness imaginan que su objetivo es “hacer que sus pensamientos se detengan”, dice Siegel, quien también ejerce en el Center for Mindfulness and Compassion de la Cambridge Health Alliance, afiliada a Harvard y agrega: “Pero lo único que intentamos es desviar nuestra atención de los pensamientos a la experiencia sensorial”.
Cómo la atención plena puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la concentración
Los factores de estrés cotidianos como llegar tarde a una reunión importante o apurarse para cumplir un plazo, pueden acaparar nuestra atención al convencer al cerebro de que el problema inmediato es lo único que importa. Eso puede dificultar concentrarse, recordar información, tomar decisiones o pensar con claridad hasta que la situación estresante pase.
La evidencia científica sugiere que la atención plena puede aliviar el estrés y la ansiedad que percibimos, además de ayudarnos a mantener nuestra atención, dice Siegel, quien indica que hay un beneficio extra: mejora nuestra capacidad para superar los altibajos emocionales.
Disfrutar de los olores de la comida, otra de las claves. (Foto: Adobe Stock)
“Las prácticas de mindfulness, al ayudarnos a sentir el estrés pero no reaccionar inmediatamente a él e, incluso, a notar con mayor profundidad qué emociones lo alimentan, ofrecen la oportunidad de tener una visión más amplia. El tipo de ecuanimidad que se desarrolla es mucho más parecido a sentirse cómodo montando en la montaña rusa. Sentimos las emociones, pero no estamos poseídos por ellas”, expresa.
Ejercicios sencillos de mindfulness para probar
Siegel sugiere probar estas técnicas clásicas de mindfulness:
Respiración consciente. Sentarse en una posición cómoda, cerrar los ojos o suavizar la mirada y centrar la atención en el ritmo natural de nuestra respiración. “Cuando tu mente divaga, tráela suavemente de vuelta a las sensaciones de la respiración”, dice. Continuar con esta práctica durante un tiempo determinado, aumentando gradualmente la capacidad para mantenerse presente y consciente.
Caminar con atención plena. Para muchas personas, la forma más sencilla de empezar una práctica de mindfulness es con la meditación caminando, Caminar despacio en un entorno de baja estimulación, quizás un parque, pero incluso una habitación en casa y llamar la atención sobre la sensación de los pies tocando el suelo, dice Siegel.
Alimentación consciente. Mientras comemos despacio -sin usar pantallas- fijarnos en el aspecto, el aroma, la textura y los sabores de la comida. “Come un bocado a la vez y presta atención a las sensaciones de comer tu comida”, dice y añade: “Como en otras prácticas, tu mente probablemente generará pensamientos; Cuando notes que tu atención ha dejado atrás las sensaciones de comer, tráelas suavemente de vuelta”.