El Gobierno incluyó en el proyecto de Presupuesto 2027 una serie de escenarios de riesgo para calcular qué podría pasar con la economía y las cuentas públicas si las condiciones se apartan de las previsiones oficiales. Entre los principales factores bajo análisis aparecen una sequía, inundaciones y una caída fuerte del precio internacional del petróleo.
Los ejercicios forman parte del apartado de “Riesgos fiscales y Escenarios Alternativos” del Marco Fiscal de Mediano Plazo. Allí, el Ministerio de Economía reconoce que las proyecciones centrales están sujetas a incertidumbre y analiza cómo distintos shocks agrícolas, financieros y climáticos podrían modificar el escenario previsto para el año próximo.
La línea de base sobre la que se hacen esos cálculos prevé que la economía crezca 4% en 2027, con una inflación interanual del 18% en diciembre y un dólar oficial de $1847,60 a fin de año. Además, el Ejecutivo proyecta exportaciones de bienes y servicios por US$133.984 millones, importaciones por US$118.424 millones y un superávit comercial de US$15.560 millones.
En materia fiscal, el escenario central establece para el Sector Público Nacional un resultado primario positivo de 1,5% del PBI y un superávit financiero equivalente a 0,2% del producto. Los ingresos totales representarían 15,7% del PBI y los gastos, 15,5%.
Es justamente sobre esas previsiones que el Palacio de Hacienda fijó esos supuestos riesgos. El documento aclara que los ejercicios indican que no existe una respuesta discrecional de la política fiscal ante los shocks: es decir, no calculan nuevos ajustes o aumentos del gasto para compensar sus efectos, sino el impacto directo que tendrían sobre la actividad y las cuentas públicas.
La sequía

El riesgo con mayor impacto potencial es que aparezca una nueva sequía, por el peso que tiene el campo sobre las exportaciones y sobre la recaudación de derechos de exportación.
Economía calculó un escenario moderado en el que la producción de los principales cereales podría caer 20%. En ese caso, el crecimiento del PBI sería 1,5 puntos porcentuales menor al previsto y el resultado financiero empeoraría en 0,2 puntos del producto. En lugar de crecer 4%, la expansión quedaría en torno de 2,5%.
El escenario extremo contempla una reducción del 40% de la producción, similar a la registrada durante la campaña 2022/23. En ese caso, el impacto estimado sobre el crecimiento llega a 3,1 puntos porcentuales y el deterioro del balance financiero alcanza los 0,4 puntos del PBI. Así, el crecimiento quedaría reducido a alrededor de 0,9% respecto de la previsión base del 4%.
El Gobierno también estudió una caída del precio internacional de la soja. Los dos escenarios adversos utilizados llevan el valor a US$356,70 y US$289,30 por tonelada. Según los cálculos oficiales, esos movimientos restarían respectivamente 0,4 y 0,7 puntos porcentuales al crecimiento económico.
La sensibilidad del Presupuesto al desempeño del agro también aparece en la estimación de ingresos. El Ejecutivo calcula que los derechos de exportación aportarán $12,06 billones en 2027, equivalentes a 0,85% del PBI, frente a 0,75% proyectado para este año.
Qué puede pasar si cae el precio del petróleo

Otro de los riesgos contemplados es un desplome del precio internacional del petróleo, en momentos en que el sector energético ganó peso dentro de las exportaciones argentinas y registró un superávit récord durante 2026.
Para medir ese riesgo, Economía planteó dos escenarios adversos en los que el barril cae hasta US$46,40 y, en el caso extremo, hasta US$3,20. En ambos casos, el modelo calcula una reducción de aproximadamente 0,2 puntos porcentuales en el crecimiento del PBI.
El efecto estimado es considerablemente menor al de una sequía. Sin embargo, el ejercicio cobra relevancia porque la estrategia económica oficial supone que sectores como energía, minería y agroindustria continúen impulsando las exportaciones durante los próximos años.
Inundaciones y tasas de Estados Unidos, otros riesgos bajo análisis

El Ministerio de Economía también evaluó el impacto de las inundaciones. En el escenario más severo, supone daños físicos sobre la infraestructura equivalentes al 0,85% del PBI.
Según el documento, sus efectos sobre la actividad y las cuentas públicas serían menores que los de una sequía porque este tipo de eventos suele tener un alcance geográfico más limitado respecto del stock total de capital del país. Además, los desembolsos destinados a reconstruir infraestructura pueden distribuirse durante varios ejercicios presupuestarios.
El quinto factor analizado son las condiciones financieras internacionales. El escenario base contempla una tasa de interés de Estados Unidos del 4,2%, pero Hacienda simuló subas hasta aproximadamente 4,9% y 5,7%. El principal canal de transmisión sería un encarecimiento del financiamiento y de la deuda.
Los distintos ejercicios buscan determinar cuánto margen tiene el escenario fiscal ante acontecimientos que el Gobierno no controla directamente. El objetivo central del proyecto sigue siendo sostener el superávit financiero. En el propio Presupuesto, Hacienda señala que el seguimiento de esos shocks apunta a “anticipar posibles desvíos respecto del escenario base”.




