Diego Márquez
Ceuta, 14 sep (EFE).- Los más de 850 migrantes trasladados este domingo en Ceuta desde Loma de Colmenar, donde dormían al raso en condiciones infrahumanas, a la instalación de alojamiento temporal activada por el Gobierno, junto a la antigua cárcel de la ciudad, han pasado su primera jornada con acceso a ducha y comida.
La nueva normalidad de estas personas llegadas en la entrada masiva de finales de julio contrasta con la de los grupos de migrantes que se agrupan en el entorno a la espera de una oportunidad desde que hace más de 24 horas han ido conociendo la puesta en marcha de este recinto con carpas.
En varios puntos de la valla que protege el recinto, los responsables del centro han colgado folios con la palabra completo y un logo gubernamental impresos.
El Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones informó este pasado domingo, tras finalizar el traslado, de que la "operación humanitaria" para ubicar en este nuevo recurso tenía como destinatarios a 864 personas que se encontraban en las inmediaciones del embolsamiento en Loma Colmenar.
Sobre las 10:00 horas de este lunes, algunos finalizaban sus tareas de aseo en las duchas portátiles instaladas en los exteriores de las carpas, delante de alambradas que se convierten en tendederos improvisados, y muchos hacían colas para recibir el desayuno.
Fuera, soldados y policías custodian el recinto, y los operarios de los servicios de limpieza se afanan en su tarea.
En una de las calles aledañas al campamento, hay una tienda de campaña con un grupo de jóvenes alrededor, al que suceden en la misma calle otros tantos, entre los que hay chavales con bolsas con sus pertenencias.
El objetivo de estos recursos habilitados por el Gobierno es facilitar la tramitación de los correspondientes expedientes para dar la respuesta que corresponde en cada caso, según lo establecido legalmente.
Conforme se ponen en marcha estas instalaciones o avanzan los preparativos para ello, entre los migrantes más jóvenes que viven donde pueden se corre la voz.
Así ocurrió este domingo por la mañana una vez finalizado el traslado de los que fueron despertados por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado a primera hora para ir de forma voluntaria al nuevo campamento, apenas separado por una colina.
Una muestra del mismo fenómeno se podía observar a primera hora de este lunes frente al recurso cuya habilitación el Gobierno finaliza junto al Banco de Alimentos, en el entorno del Puerto de Ceuta.
Chavales, entre ellos menores, contemplaban desde un espigón los últimos trabajos para los suministros en un campamento donde las tiendas ya tienen instaladas las camas, como esperando poder entrar, y uno dormía entre dos coches aparcados en la calle, envuelto en mantas.
Entre los vecinos de estos entornos hay quienes consideran que los migrantes han protagonizado una "invasión" y piensan que la situación se debería haber solucionado "el primer día" con su devolución.
Otros los han ayudado en lo posible en el día a día desde que llegaron y ahora ven con cierto alivio que su situación mejora a la espera de la tramitación de sus casos.
En el entorno del nuevo centro junto a la antigua cárcel de Los Rosales, cerca de la mezquita Sidi Embarek, donde ya se reconoce a quienes han pasado su primera noche con ducha y comida, con ropa limpia y bolsas ordenadas, un par de adolescentes saludan a una señora que les habla con confianza en darijya.
Allí, las alrededor de 300 mujeres y niños ubicadas en el campamento gestionado en terrenos de la ONG Luna Blanca por la asociación de vecinos de la barriada de La Reina espera en próximas fechas ganar en higiene y alimentación en el recurso temporal que prepara el Gobierno detrás de la mezquita, donde continúan las obras. EFE
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