• Son dos abogados -entre ellos uno de los dueños de la empresa- y un empleado de Liderar, que contactaban a víctimas de siniestros de tránsito y acordaban pagarles indemnizaciones menores.
  • No solo pasaban por encima de sus abogados particulares, sino que lograban que las cifras fueron mucho más bajas que lo que, en algunos casos, ya había dictaminado la Justicia.