
En México, la Ascaris lumbricoides sigue representando un riesgo para la salud, sobre todo en comunidades donde persisten condiciones de saneamiento deficientes y la educación en higiene es insuficiente.
La infección por este parásito, conocida como ascariasis, afecta principalmente al intestino delgado y puede provocar daños en otros órganos, como el pulmón y el hígado, de acuerdo con la Guía Práctica de Parasitología.
Las autoridades sanitarias han señalado que el ciclo de vida de la Ascaris lumbricoides inicia cuando las personas ingieren huevos microscópicos del parásito presentes en agua o alimentos contaminados con heces.
Cuando esto ocurre el parásito atraviesa distintas etapas en el cuerpo humano: primero en forma de larva, que puede causar daño mecánico en el hígado y los pulmones, y después como adulto, alojado en el intestino delgado.
El daño se manifiesta principalmente en el sistema digestivo, pero también puede presentarse de manera sistémica si la infestación es masiva, según la Guía Práctica de Parasitología.
En zonas rurales y marginadas, el clima, la humedad y el tipo de suelo favorecen la persistencia de los huevos de este nematodo. La transmisión es más frecuente en lugares donde el acceso a agua potable es limitado y el saneamiento básico es insuficiente, lo que incrementa la exposición de la población infantil a la ascariasis.
Hasta la fecha, la Secretaría de Salud no ha reportado un descenso significativo en la prevalencia de esta parasitosis en áreas vulnerables.

Cuáles son los síntomas y los daños que causa la Ascaris lumbricoides
Los síntomas y daños que causa Ascaris lumbricoides dependen de la cantidad de parásitos presentes y de la etapa de infección. Muchas personas pueden no presentar síntomas, pero cuando la infestación es alta o el ciclo del parásito avanza, se manifiestan varios problemas de salud.
Síntomas principales
- Dolor abdominal frecuente y persistente.
- Náusea y, en algunos casos, vómito.
- Diarrea o alternancia con episodios de estreñimiento.
- Pérdida de peso sin razón aparente.
- Cansancio y debilidad general.
- Desnutrición, especialmente en niñas y niños.
- Retraso en el crecimiento y desarrollo infantil.
- Tos seca y dificultad respiratoria, si las larvas migran a los pulmones.
- Fiebre leve en algunos casos.
Daños a la salud
- Obstrucción intestinal: una gran cantidad de lombrices puede bloquear los intestinos, lo que representa una urgencia médica.
- Perforación intestinal: en infestaciones severas, las lombrices pueden romper la pared intestinal, causando infección grave en la cavidad abdominal.
- Apendicitis: el parásito puede migrar y obstruir el apéndice.
- Bloqueo de conductos biliares o pancreáticos: cuando las lombrices ingresan a estos conductos, pueden causar ictericia, pancreatitis o infecciones graves.
- Neumonitis: la migración de larvas por los pulmones puede provocar inflamación, tos persistente y dificultad para respirar.
- Desnutrición severa y anemia: el parásito consume nutrientes esenciales, agravando cuadros de desnutrición y anemia, sobre todo en niñas y niños de zonas vulnerables.

La mayoría de estos daños se agravan cuando no hay acceso a tratamiento médico oportuno. Las complicaciones son más graves en la infancia y en personas con el sistema inmune debilitado.
Las estrategias de prevención se centran en la educación sanitaria y la mejora del saneamiento. El lavado de manos frecuente, la desinfección de frutas y verduras y el acceso a agua potable reducen el riesgo de contagio.
Especialistas recomiendan campañas de sensibilización en comunidades rurales para disminuir la prevalencia de la ascariasis y otras parasitosis. La Guía Práctica de Parasitología destaca que la reducción de casos está vinculada a la implementación sostenida de estas medidas preventivas.