“Se me rió en la cara”. La sonrisa fue la respuesta de un importante secretario de Estado norteamericano cuando un influyente argentino, que opera de nexo entre los dos gobiernos, preguntó si el giro de Donald Trump sobre las Islas Malvinas tenía sustento.
No fue el único que hizo una mueca. Santiago Caputo aprovechó la oportunidad a dos puntas. Para volver al calor de Javier Milei y para sacarlo de la farragosa agenda de la morosidad de la clase media. El anuncio de la construcción de una base naval en Tierra del Fuego es, por lejos, el más importante de la pretenciosa cadena nacional.
No porque sea nuevo ni inminente, sino por ser la ofrenda para que eventualmente los Estados Unidos asistan a la Argentina en el año electoral. Las visitas de la cúpula del Comando Sur a Tierra del Fuego evidencian el interés geopolítico de Washington en la región. Un movimiento que serviría para avalar la presencia norteamericana en una base militar en el extremo sur.
El peligro: en el Reino Unido hablan insistentemente de una latente invasión. “Parece imposible creer que Argentina sería tan insensata como para intentar nuevamente atacar las propias Malvinas. Pero existe un mayor riesgo de algún tipo de provocación, y eso podría conducir quizás a otro trágico error de cálculo argentino”, dijo el exprimer ministro Boris Johnson.
Como en la película El secreto de sus ojos, Milei puede cambiar de todo menos de pasión: el programa económico. Puede pasar de idolatrar a Margaret Thatcher a mostrarse como el primer malvinero. Puede encapsular el trauma personal para ponerse al frente de la “causa sagrada”, como la llamó.
El propio Milei contó la paliza que recibió del padre en la casa del padrino delante de todos, cuando tenía 11 años, por haber cortado el clima de festejo al decir que el desembarco ordenado por el dictador Leopoldo Galtieri era un error: “Imaginate esa situación: yo 11 años y él 1,90 y 100 kilos. Es como si ahora me enfrentara con un tipo de 4 metros y 400 kilos”.
Saltos en el relato mileísta. Agustín Laje, el director ejecutivo de la Fundación Faro y guardián de la batalla cultural, compartirá escenario el 17 de octubre, en el selecto Las Condes, Chile, con Javier Olivera Ravasi, el cura que llevó a diputados libertarios a visitar a represores al penal de Ezeiza en el comienzo de la gestión libertaria.
El evento es promocionado como Expo Family y Laje hablará sobre “El asedio a la familia”. Olivera Ravasi no es el único invitado polémico. Tim Ballard, exagente norteamericano devenido en un controversial paladín de la lucha contra la trata y el abuso sexual a menores, está confirmado en la grilla junto a Laje.
Ballard estuvo en la Argentina el año pasado. Entonces Patricia Bullrich recomendó alejarlo de la gestión libertaria. ¿Mensaje para Laje? Evidentemente, el consejo de la exministra carece de roaming internacional.
El viaje secreto de Santiago Caputo a los Estados Unidos, que anticipamos acá en mayo, tuvo como propósito de fondo profundizar los contactos para que, llegado el caso, el Hermano Putativo tenga una vía para rescatar al gobierno de apuros financieros, como ocurrió en la primavera negra del último año después de que la LLA perdió con el peronismo en la provincia de Buenos Aires.
La escena que cuentan de esos días de corrida cambiaria es dramática. Llamados desesperados de Luis Caputo sin respuestas hasta que el sobrino del ministro consiguió algo impensado. ¿El famoso tuit de Scott Bessent salvando a la Argentina fue el reaseguro de Santiago Caputo que obligó a Karina Milei a aminorar el plan ‘vamos por todo’?
La parábola del colchón
Para cubrir un total de 24.900 millones de dólares en vencimientos del año próximo (15.700 millones de capital y 9200 millones de intereses), el programa financiero que presentó el ministro de Economía en junio prevé como fuentes de financiamiento un buffer (colchón) de 2026 de 3700 millones de dólares (el sobrante generado en el ejercicio previo para descomprimir 2027).
Para 2026, el programa preveía que el Tesoro comprara 6.700 millones de dólares al BCRA para cumplir con los vencimientos y generar la liquidez excedente. En el año, ya lleva comprados más que el doble: 14.153 millones. El riesgo país, duro de roer, la imposibilidad de regresar al mercado internacional de crédito por las altas tasas y la incertidumbre sobre cuándo serán efectivos los desembolsos de los préstamos forzaron al gobierno a elevar las compras de dólares.
El colchón no solo quita el sueño en la economía financiera. También en la real. Hay otro problema además de la obsesión del gobierno para que un selecto grupo saque los dólares del colchón.
El caso de un empresario que vende colchones y ya despidió a 100 empleados fue uno de los temas de conversación en el brunch por el Día de la Industria, en -todo tiene que ver con todo- el partido de Malvinas Argentinas.
En la carpa decorada con estilo boho chic en el predio de la fábrica Elea, que reunió a la UIA el miércoles al mediodía, competían en la boca de los empresarios presentes los bagels de salmón, empanadas de queso y el “modo Milei”. El tema.
“No se entiende por qué trata así a los morosos y a la industria. No son solo los modos, es lo que hay detrás”, decía un dirigente industrial. ¿Qué hay detrás?
“Los colchones son un ejemplo. Cuando no te alcanza la plata para llegar a fin de mes, si hay algo que no cambiás es el colchón. Este mes tuvimos que despedir a 20 personas. Ya llevamos 100 que recibieron telegramas. Ahora el problema mayor no es la importación. Las ventas cayeron un 20% por la apertura comercial y un 80% por la retracción del mercado interno. No hay plata: la cuestión es el consumo”, comentaba un empresario.
En una mesa cerca dialogaban dos diputadas nacionales libertarias del interior, que cuando supieron que Karina Milei había bajado a Diego Santilli del encuentro, consultaron a la Casa Rosada si podían asistir. El funcionario de mayor rango que asistió fue el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, que no habló.

El ministro de Salud Mario Lugones estuvo confirmado hasta pasadas las 8 de la mañana del miércoles. “Tampoco Lugones” fue el mensaje que recibió la organización de la UIA cuando partía hacia el predio de Los Polvorines. Coincidió con las explosivas declaraciones del vice de la UIA, Guillermo Moretti, contra Toto Caputo: “Estamos manejados por un trader que no sabe lo que es un torno”. Internas se cuecen en todos lados.
Martín Rappallini, el titular de la UIA, pidió un puente al gobierno y también procuró una crítica al pasado: “La Argentina lidera el ranking de presión fiscal desde los últimos 15 años”. Tampoco invitó a Axel Kicillof, el gobernador bonaerense que aspira a la Presidencia.
La foto con Menem que enloqueció a Milei y teme la industria
El dilema de un mileísmo sin Milei también fue el bocado fuerte durante el brunch industrial. “No queremos volver atrás. Pero tampoco queremos al Menem del segundo mandato”, decía un empresario.
La anécdota alimenta los reparos: en un momento de extrema privacidad y complicidad, el presidente de la FIA Mohammed ben Sulayem sorprendió a Milei que pedía por el regreso de la Fórmula 1 a la Argentina: “Mirá: tengo fotos mías con Menem”. Era un recuerdo de 1998, la última vez que la F1 estuvo en el país.
El dedo en la llaga. Durante el discurso, Rappallini apuntó contra el contrabando y la subfacturación: “No es libre mercado. Es competencia desleal”. Cuando decía eso, el juez Pablo Yadarola firmaba el archivo de la causa -como anticipó TN el domingo último- por las diez valijas que llegaron de un vuelo privado desde Miami y pasaron por Aeroparque sin control de la Aduana. Fue el último acto antes de asumir en un juzgado clave en Comodoro Py, con un unánime e inusual apoyo del peronismo.
Eso más la arenga antiKicillof de Máximo Kirchner debajo de la celda-balcón de Cristina Kirchner hacen crujir el colchón peronista. Jirones de pesadilla. El Tribunal Oral Federal 5 convocó el viernes a todas las partes que intervienen en la causa Hotesur-Los Sauces. No solo está acusada la expresidenta. También su hijo Máximo.
La instalación de una candidatura presidencial de CFK, vedada por la condena en la causa Vialidad, es un pataleo defensivo para la discusión de las listas para 2027. Sabe que Sergio Massa quiere ser candidato y enfrentar a Kicillof en una PASO. ¿Massa habló con el Gobernador? “No hay razón para avisar. Son estrategias particulares”, dicen en La Plata.

La presunción de un acuerdo con el kirchnerismo por la nueva justicia que diagrama el ministro Juan Bautista Mahiques sobrevuela la aprobación de los pliegos en el Senado.
La economía monopoliza las explosiones de ira de Milei en Olivos y un tema más. Cuando algún funcionario sugirió que las condiciones de detención de CFK pueden ser excesivas, el Presidente pegó gritos.
Milei mantendrá una agenda recargada. Arrancó la campaña para la reelección, con la presunción de que un balotaje puede ser el fin del sueño libertario. La apuesta es por un triunfo en primera vuelta.
Esta semana tiene previsto volver a recibir a los diputados y senadores libertarios, ahora por la agenda Malvinas. Hasta el juez Mariano Borinsky aprovechó la causa sagrada para escribir una columna de opinión: “Malvinas: un nuevo escenario jurídico y diplomático”. Quiere ser ministro de la Corte.
No es el único que ronda una candidatura. El empresario Alejandro Macfarlane festejó los 60 en Bariloche. Coincidió con el fin de semana de la Fiesta de la Nieve a la que asistió el secretario de Turismo, Daniel Scioli. Después, en el restaurante del sofisticado hotel Pire-Hue coincidieron Scioli, Mauricio Macri - íntimo de Macfarlane- y Jorge Brito.
El banquero es con Daniel Hadad y Dante Gebel, los outsiders de un mileísmo sin Milei que no termina de nacer. El “nahuelito” no aparece.
Milei acusó el golpe: el gobierno registra hoy un rechazo de dos tercios. Como en la infancia, Malvinas vuelve a ser la bandera para levantarse después del shock.

