El filtro de agua es un producto esencial del hogar, ya que permite mejorar el sabor y el olor del agua. Sin embargo, antes de comprar uno, muchas personas tienen dudas acerca de cuál es la mejor alternativa.

Entre los modelos más comunes aparecen los filtros de canilla, las jarras filtrantes y los equipos instalados bajo la mesada. Si bien cumplen una función similar, no ofrecen la misma capacidad ni resultan ideales para cualquier vivienda, por lo que conviene tener en cuenta distintos factores.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, además, recomiendan revisar qué sustancias puede reducir cada modelo. El formato del aparato, por sí solo, no determina la calidad de la filtración que ofrece.

Los tres filtros más utilizados son los de jarra, los de canilla y los bajo mesada. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Los tres filtros más utilizados son los de jarra, los de canilla y los bajo mesada. (Imagen ilustrativa generada con IA)

Qué diferencias hay entre cada filtro

El filtro de canilla, en primer lugar, es práctico para una o dos personas. Aunque se instala fácil, ocupa poco lugar y entrega agua filtrada de inmediato, puede disminuir el caudal y requiere cambiar el cartucho con frecuencia.

Por otro lado, la jarra filtrante no necesita instalación y puede guardarse en la heladera. Si bien es útil para quienes alquilan o consumen poca agua, debe llenarse con anticipación y hay que esperar algunos minutos hasta que el líquido atraviese el filtro.

El equipo bajo mesada, por último, tiene mayor capacidad, deja libre la superficie de la cocina y permite filtrar grandes cantidades de agua para beber o cocinar. Como desventaja, es más costoso, ocupa espacio dentro del mueble y, según el modelo, puede requerir la instalación de un profesional.

Cuál de los tres filtros de agua conviene más

En caso de que sea para una familia o una casa con un consumo elevado de agua, el filtro bajo mesada suele ser la opción más conveniente por su capacidad, comodidad y autonomía. Una vez instalado, permite obtener agua filtrada directamente desde la canilla de manera inmediata.

Los otros sistemas, de todas maneras, pueden adaptarse mejor a necesidades puntuales. La jarra es recomendable para una persona o un consumo reducido, mientras que el filtro de canilla representa un punto intermedio entre practicidad, precio y cantidad de agua disponible.

Aunque el filtro bajo mesada es la mejor opción, las jarras y los de canilla pueden ser útiles en distintos contextos. (Imagen ilustrativa generada con IA)
Aunque el filtro bajo mesada es la mejor opción, las jarras y los de canilla pueden ser útiles en distintos contextos. (Imagen ilustrativa generada con IA)

En definitiva, antes de comprar uno, hay que verificar qué contaminantes reduce el cartucho y si posee una certificación independiente. También es importante respetar los plazos de recambio, ya que un filtro vencido pierde eficacia y puede favorecer la acumulación de microorganismos.