El nido del hornero, uno de los símbolos argentinos, es fácilmente reconocible por su increíble arquitectura, que consta de una estructura de moldeada en barro. Las creencias populares sobre la presencia en el jardín sostienen que es una buena señal.
Para muchos, el nido del hornero en el hogar significa una bendición, y atrae prosperidad, estabilidad y armonía familiar. Según la tradición, no se debe mover ni destruir, para no ahuyentar la buena suerte ni las energías positivas.
Pero un detalle poco conocido, que salió a la luz por un extenso estudio sobre la estructura de sus nidos, es la importancia de conocer su orientación, ya que los horneros construyen sus hogares con la particularidad de que siempre tienen el hueco de acceso en la parte lateral izquierda o derecha, y nunca en el centro.
El estudio que descubrió la importancia de la orientación del nido del hornero
Los biólogos argentinos, Lucía Mentesana y Nicolás Adreani, realizaron una investigación sobre las características de los nidos de los horneros. Para esto, recolectaron testimonio e imágenes de más de 1200 personas de diferentes regiones de Sudamérica que mostraron las singulares construcciones.
En este estudio, descubrieron la particularidad de la asimetría bilateral, que significa que la orientación de la entrada del nido siempre se encuentra en una posición lateral, sea a la izquierda o a la derecha, pero nunca centralizada.

En un principio, se creía que esto podía deberse en algunos casos a las condiciones ambientales, pero al observar que se repetía en todas las imágenes, comenzaron a elaborar algunas hipótesis, sin llegar todavía a una conclusión definitiva.
Una de las explicaciones podría deberse a un factor cultural: los expertos se refieren a esto como una conducta establecida por el hornero que fue aprendida. Por otra parte, se puede tomar la genética como una teoría más fundamentada.
Los investigadores consideran la teoría genética como la más posible, explicando la asimetría por un rasgo fenotípico. La construcción de la entrada de forma lateral sería la consecuencia de otro rasgo presente en la especie.
Otra cosa que sorprendió a los biólogos argentinos durante el estudio fue la falta de cobertura superior en muchos de los nidos, siendo mayor el porcentaje en áreas rurales y urbanas sobre las naturales.
Esto se vuelve extraño ya que los horneros suelen priorizar la protección al elegir un espacio para construir, aunque en otros casos el primer objetivo es encontrar un lugar en el que se pueda asegurar la comida todo el año.
Así construyen sus nidos los horneros
El proceso de construcción de sus nidos es bastante singular para los horneros, partiendo de la base de que no son aves que migran, por lo que lo levantan pensando en quedarse por mucho tiempo. Además, siempre trabajan de a dos, junto a sus parejas.
Suelen construir utilizando diferentes materiales que colectan, como barro, estiércol, ramas, agua y pequeñas piedras. Al usar estos elementos para armar el nido, los horneros suelen habitar zonas tanto rurales como urbanas, mientras tengan disponibilidad de los materiales que necesitan.

Primero empiezan realizando la base, para darle una estructura sólida, y después se concentran en las paredes y el techo (si es que tienen). Por último, levantan una pared interna para separar a la cámara de incubación, que será recubierta con plumas y paja.
Este trabajo en equipo entre los horneros es maratónico: pueden realizar hasta 1600 viajes para recolectar los materiales necesarios, y la construcción del nido puede llevar de 6 a 8 días, dependiendo la disponibilidad de elementos en la zona. Este es usado por una sola familia, para evitar la exposición a parásitos de otras crías.




