Buena parte de la cosecha ucraniana de maíz podría quedar sin cosechar ante la imposibilidad de comercializarlo –producto del “apagón logístico” del Mar Negro– y no puede descartarse una reducción del área agrícola en esa nación de la mano de una congestión en el sistema de almacenaje.

Así lo proyecta un informe publicado este domingo por la consultora y corredora agrícola ucraniana VEA Brokers, que señala que desde julio de 2026 a la fecha las exportaciones ucranianas de granos fueron de aproximadamente 6,0 millones de toneladas, lo que comprende granos de la cosecha anterior y de la nueva (2026/27).

El volumen de cosecha previsto para 2026/27 es de 89 millones de toneladas más 5,0 millones de stock inicial de maíz, trigo y girasol, entre otros productos agrícolas.

La capacidad de almacenamiento disponible es de 69 millones de toneladas, a la que podría adicionársele 3,8 millones más por silobolsas y fundas. “Restando 0,3 millón por daños causados ​​(y por causar) debido a la guerra con Rusia, quedaría un total de 72,5 millones de toneladas de capacidad de almacenaje”, comenta el informe.

La consultora ucraniana estima que las exportaciones de granos entre octubre de 2026 y marzo de 2027 serían de apenas 6,0 millones de toneladas debido a las restricciones logísticas presente en los puertos del Mar Negro.

“Según la situación actual, existe un déficit de almacenamiento de 9,5 millones de toneladas. Si para el 31 de marzo de 2027 se incorporan físicamente los 3,8 millones de toneladas de capacidad previstos, quedarían 5,7 millones de toneladas de cosecha sin recoger justo cuando ya estaría en marcha la siembra de primavera”, advierte el informe.

“Lo más probable es que el maíz sea el cultivo que ocupe esa superficie equivalente a 5,7 millones de toneladas que quedarían en los campos. Algunas plantas de procesamiento comentan que utilizarán maíz para generar energía térmica mediante su combustión”, añade.

El documento recuerda que “a partir de octubre, el clima en la región del Mar Negro suele volverse tormentoso. Las lluvias no solo afectan al grano, sino que generan barro, y muchas carreteras no están preparadas para soportar grandes cantidades de agua. Y hay algo de lo que algunos analistas no hablan: la fatiga es extrema. Muchos camioneros no quieren trabajar debido al alto riesgo de morir a manos de un dron ruso o por otro tipo de armamento”.

El puente que conecta la Ucrania continental con Besarabia –la zona donde los puertos ucranianos del Danubio aún operan, aunque con restricciones debido a una bajante del caudal de ese río– está dañado. “No se han dado plazos para finalizar las reparaciones de ese puente: la estimación más optimista que se ha escuchado es de cuatro a seis semanas. En muchos casos, los pasos fronterizos están dañados, por lo que la recuperación y la vuelta a la normalidad llevará tiempo”.

El informe indica que, en el mejor de los casos, Ucrania llegaría a julio de 2027 con un stock de 67 a 68 millones de toneladas de productos agrícolas del ciclo previo. “Entre los agricultores no hay optimismo respecto a que la guerra termine en la primavera o el verano del año que viene”.

“¿Cuán motivado está el agricultor para sembrar en primavera algo que no pueda almacenar, vender o utilizar rápidamente? Usar maíz como combustible para secadoras difícilmente le resulta rentable”, apunta el documento, para luego añadir que muchos productores están evaluando no sembrar en 2027.

La consultora señala que la situación en Rusia no es mucho mejor. Los puertos bálticos no rusos dificultan la entrada y el tránsito de grano ruso, mientras que las terminales rusas de Vysotsk y San Petersburgo no están preparadas para manejar volúmenes importantes de grano. “Transportar mercancías desde el sur de Rusia hasta Vladivostok es una quimera; es un suicidio logístico!.

“Rusia está negociando con China la autorización para el tránsito de productos agrícolas rusos a través de puertos chinos; sin embargo, conociendo a China, podría pasar mucho tiempo antes de que se firme el acuerdo definitivo”, remarca.