
El dictador norcoreano, Kim Jong-un, destituyó el sábado a No Kwang-chol como ministro de Defensa y nombró en su lugar a Kim Song-gi, hasta entonces director de la Oficina Política General del Ejército Popular de Corea, según informó la agencia de propaganda KCNA. La decisión se tomó durante una reunión de la Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores (CMC).
La salida de No Kwang-chol no fue una simple remoción: el ex ministro fue degradado dentro de la estructura del partido único y asignado al cargo de primer subdirector del Departamento de la Industria de Municiones, un organismo vinculado a la producción armamentística del régimen. No Kwang-chol había ocupado el cargo de ministro de Defensa en dos períodos: entre 2016 y 2019, y desde 2024 hasta la fecha de su destitución.
El nuevo ministro, Kim Song-gi, asume el cargo desde la cúpula del aparato político del ejército norcoreano. La CMC también restituyó a Pak Jong-chon, un veterano estratega militar, como vicepresidente de ese organismo y lo incorporó al Buró Político del partido. La agencia KCNA señaló que los cambios apuntan a “construir un Ejército fuerte”, sin ofrecer detalles adicionales sobre las motivaciones concretas de la purga.
En forma paralela a la reorganización del mando, Kim Jong-un presidió una ceremonia en la que condecoró a científicos, investigadores y funcionarios del sector de defensa. La agencia oficial los calificó como “los más grandes patriotas y héroes” por sus avances en tecnología militar.

Según KCNA, los premiados contribuyeron a “resolver problemas científicos y tecnológicos de trascendencia histórica en el desarrollo de nuevos sistemas de armas de combate”, aunque no especificó qué tipo de armamento.
El centro de investigación armamentística del régimen habría desarrollado “tecnologías exclusivas que representan un hito en el fortalecimiento de la capacidad para librar una guerra”, según la agencia de propaganda, que tampoco aportó precisiones técnicas. A fines de junio, Kim Jong-un supervisó pruebas de un nuevo lanzacohetes múltiple de largo alcance y artillería.
La remodelación del liderazgo militar llega días después del cierre de los ejercicios conjuntos anuales Ulchi Freedom Shield (UFS) entre Corea del Sur y Estados Unidos, maniobras que Pyongyang rechaza sistemáticamente por considerarlas un ensayo de invasión. Este año, el presidente estadounidense Donald Trump ordenó reducir el alcance de los ejercicios y los calificó de “inapropiados”, en referencia a su relación con el líder norcoreano.
“Espero reunirme con Kim antes de que acabe el año”, declaró Trump.
A pesar de esas señales de distensión desde Washington, el régimen norcoreano respondió con el lanzamiento de misiles y una condena formal a los ejercicios, incluso en su versión reducida. Pyongyang también repudió la aprobación estadounidense de ventas de armas a Seúl y los programas de financiamiento para documentar violaciones de derechos humanos en el Norte.

En ese marco de tensión, Corea del Sur, Estados Unidos y Japón tienen previsto realizar ejercicios trilaterales conjuntos denominados Freedom Edge entre el 7 y el 11 de septiembre en aguas internacionales al este y sur de la isla surcoreana de Jeju. El Estado Mayor Conjunto de Seúl definió el ejercicio como “un simulacro defensivo realizado anualmente por los tres países para responder a las amenazas nucleares y con misiles de Corea del Norte y salvaguardar la paz y la estabilidad en la región”.