
Hay coches inconfundibles que circulan por nuestras carreteras que son marca española. La firma Seat, que ha motorizado a varias generaciones de familias de nuestro país desde su fundación en 1950, se enfrenta ahora a que su matriz, Volkswagen, decida apagar definitivamente su producción en 2029. La noticia se ha conocido este jueves, cuando el semanario económico alemán WirtschaftsWoche ha asegurado tener acceso a una resolución del consejo de administración del grupo que su consejo de supervisión deberá votar este viernes.
Según la publicación alemana, el plan consistiría en retirar del mercado a la marca española como parte de una estrategia para recortar costes, orientada a reforzar la competitividad del conglomerado. El destino de los recursos liberados apuntaría hacia Cupra, la marca deportiva que nació dentro de Seat en 2018 y que Volkswagen convirtió en marca independiente poco después.
Y, aunque por el momento todo sean suposiciones, los balances de 2025 los alimentan. Seat vendió 257.432 vehículos, un 17% menos que el ejercicio anterior, mientras Cupra sumó 328.806 unidades, un 32,5% más. La marca más joven del grupo superó en volumen de ventas a la que le dio origen, lo que refuerza las versiones sobre un cambio de prioridades dentro de Volkswagen.
Aunque, desde Seat han remitido un comunicado, recogido por EFE, en el que niegan que exista una resolución firme. “A día de hoy no se ha tomado ninguna decisión al respecto”, señaló la empresa, que se comprometió a informar “de cualquier decisión estratégica” que afecte a la compañía “llegado el momento”. La marca situó la controversia dentro de un proceso más amplio de transformación que Volkswagen aplica a todas sus filiales para adaptarse a la electrificación del sector.
Casi cuarenta años bajo control alemán
Pero, mucho antes de esta crisis, Seat ya había cambiado de manos. Volkswagen no es su empresa fundadora, sino que compró el 75% de la compañía en 1986, amplió su participación al 99,9% en 1990 y asumió el control total en 1994. Desde entonces, la marca catalana forma parte de un conglomerado con capacidad plena para decidir qué proyectos financia y cuáles descarta, sin que ese control alemán haya eliminado el peso simbólico que Seat conserva en la memoria colectiva española.
Un peso que se sostiene, en buena medida, sobre la planta de Martorell, uno de los grandes complejos industriales del automóvil en Europa, adonde se trasladó la producción en 1993 tras una inversión de 244.500 millones de pesetas (1.470 millones de euros).
Un proyecto estatal para poner ruedas a un país entero
El origen de Seat se remonta a 1950, cuando el Instituto Nacional de Industria (INI), organismo público creado para reconstruir el tejido industrial de la posguerra, fundó la Sociedad Española de Automóviles de Turismo, de donde vienen las siglas de Seat. El objetivo era reducir la distancia que separaba a España del resto de Europa en materia de transporte y ofrecer un vehículo accesible a la mayoría de la población.
La falta de tecnología propia llevó a que la compañía naciera bajo el amparo técnico de la italiana Fiat. Tres años después, en 1953, abrió sus puertas la primera fábrica, ubicada en la Zona Franca de Barcelona por su cercanía al puerto de la ciudad. Con una plantilla de 925 trabajadores, la planta producía cinco unidades diarias del modelo 1400, el primer vehículo en salir de la cadena de montaje. Sin embargo, lo más urgente era crear un utilitario barato que democratizara el acceso al coche propio. Ese papel lo cumplió el Seat 600, lanzado en 1957, que impulsó la motorización masiva del país durante los años 60.

Después, entre 1968 -año en que la producción alcanzó el millón de vehículos- y mediados de los años 70, las exportaciones llegaron a representar el 20% del total fabricado, impulsadas por los acuerdos que permitieron a la marca desarrollar modelos propios a través del Centro Técnico de Martorell. Esa autonomía técnica se consolidó tras la ruptura con Fiat en los años 80, justo antes de la llegada de Volkswagen como socio y, más tarde, como propietario único.
El futuro inmediato de la marca depende ahora de la votación que el consejo de supervisión de Volkswagen tiene prevista para este viernes. Si las informaciones adelantadas por los medios alemanes se confirman, 2029 cerraría 79 años de historia comercial, aunque no tendría por qué implicar necesariamente el fin de la actividad industrial vinculada a Seat en territorio español.


