El delantero del Rayo Vallecano Raúl de Tomás. (EFE/ Rodrigo Jimenez9

Si el Estadio de Vallecas está hoy en día ante una situación complicada, en el interior del vestuario hay un hombre que pasa por una situación similar. Raúl De Tomás, al que el club llevaba tiempo buscando una salida, fue inscrito con el primer equipo a última hora del mercado, aunque sin dorsal.

El movimiento no cambia de golpe su situación. RDT llega al tramo final de su contrato, vigente hasta junio de 2027, después de una etapa especialmente complicada: no empezó la pretemporada con normalidad, trabajó al margen del grupo mientras el club buscaba una salida, y todo apuntaba a que su nombre acabaría cada vez más lejos de Vallecas.

Sin una salida que convenciera a todas las partes, el club le ha abierto una puerta que parecía cerrada. Ahora Beñat San José tendrá que decidir si merece una oportunidad. Y RDT, probablemente, tendrá que hacer el resto sobre el césped.

Soccer Football - LaLiga - Rayo Vallecano v Real Madrid - Campo de Futbol de Vallecas, Madrid, Spain - February 18, 2024 Rayo Vallecano fans celebrate their first goal scored by Raul de Tomas REUTERS/Ana Beltran

Del referente del Espanyol al jugador que sobraba

No obstante, si echamos la vista atrás, Raúl de Tomás no fue siempre un delantero secundario en Vallecas. Hubo un momento en el que parecía destinado a convertirse en uno de los grandes nueves de España. Su mejor versión apareció en el Espanyol.

En la temporada 2021/22 marcó 17 goles en Primera, ganó el Trofeo Zarra empatado con Iago Aspas y llegó a debutar con la Selección española. Era el delantero que muchos equipos buscaban: potente, con facilidad para atacar el área y con capacidad para decidir partidos. En Cornellà era el referente ofensivo indiscutible; el equipo encontraba en él su principal vía de finalización, y su valor de mercado llegó entonces a los 25 millones de euros. Pero en el verano de 2022 todo cambió.

BEl delantero del RCD Espanyol Raúl de Tomás, en una imagen de archivo. EFE/Quique García

Diego Martínez, la herida que no cierra

La llegada de Diego Martínez al banquillo del Espanyol abrió una etapa que RDT recuerda con dureza. La relación entre ambos terminó deteriorándose hasta el punto de que el delantero, tiempo después, cargaría abiertamente contra su exentrenador: “Llegó este tío y me jodió todo, me provocaba”, declaró a As, acusándole de buscar el enfrentamiento de manera deliberada. “Me buscaba para que saltara, pero yo aguanté”, añadió, además de reprocharle un estilo de mando que, a su juicio, no toleraba personalidades fuertes en el vestuario: “Quería soldados que no dijeran nada. Así echó a muchos, no solo a mí”.

El conflicto se trasladó al mercado. Su salida del Espanyol se cerró en septiembre, cuando la ventana de fichajes ya había terminado, y su llegada al Rayo tuvo una consecuencia decisiva: no pudo competir hasta enero de 2023. Fueron cerca de cuatro meses y medio sin partidos oficiales. Además, el tiempo fuera de los terrenos de juego le costó quedarse fuera de la convocatoria de España para el Mundial de Catar.

La ironía es que el Rayo había sido precisamente el lugar donde había construido buena parte de su reputación. Entre 2017 y 2019 había marcado 38 goles en 66 partidos con el conjunto madrileño, entonces convertido en el fichaje más caro de la historia del club tras pagar cerca de 10 millones de euros al Espanyol. Su primera etapa en Vallecas había funcionado porque el equipo sabía exactamente qué necesitaba su delantero. A su regreso, el escenario era muy distinto.

Diego Martínez, entrenador del Espanyol. (REUTERS/Juan Medina)

Un Rayo que pedía otra cosa

El Rayo de Andoni Iraola, y después el de Íñigo Pérez, tenía una identidad muy marcada: intensidad, presión alta, transiciones rápidas y mucho trabajo sin balón. Debía adaptarse a un equipo mucho más coral, y el propio jugador terminó reconociendo esa incompatibilidad: “No encajaba con la idea de fútbol. Me frustraba ver cómo se premiaba correr más que crear”, admitió.

Los números cuentan el resto de la historia. En la segunda mitad de la 2022-23 disputó 19 partidos y marcó cuatro goles. En la 2023-24 jugó 28 encuentros y solo consiguió dos tantos entre Liga y Copa. En la 2024-25 su participación se redujo todavía más, apenas tres partidos. El delantero que había marcado 17 goles en Primera pasó a pelear, simplemente, por entrar en las convocatorias. En total, 50 partidos en tres campañas. Pese al desgaste, De Tomás nunca ha escondido su cariño por la entidad. “El Rayo es mi casa. Me dolía no poder responder. Por eso pedí perdón”, reconoció.

“Sin salud mental, no eres nada”

A la dificultad futbolística se sumó otra dimensión. Durante la 2024-25, RDT pasó dos meses y medio alejado de la competición. El club habló entonces de una “enfermedad común”. Tiempo después, el propio jugador explicó que atravesaba un momento complicado y que necesitaba parar: “Mi cabeza no daba para más. Por mucho que quería, no podía”, contó. Y dejó una frase especialmente reveladora sobre aquel proceso: “Sin salud mental, no eres nada”. También agradeció el acompañamiento profesional que recibió: “Ahora me siento como nuevo. Vuelvo a ilusionarme”. Su regreso a los terrenos de juego se produjo el 4 de abril de 2025, precisamente ante el Espanyol.

Raúl de Tomás en su debut con España. (SEFutbol/X)

Qatar tampoco fue el reinicio esperado

El verano de 2025 ofreció una salida. El Rayo cedió a RDT al Al-Wakrah de Qatar, donde se reencontró con Vicente Moreno, el técnico con el que mejor había rendido en su etapa en el Espanyol. El delantero disputó trece partidos oficiales, tres de ellos como titular, y marcó tres goles en 431 minutos, antes de que una lesión a principios de 2026 truncara la aventura. En febrero se rescindió el contrato de cesión, dejándole de nuevo sin equipo.

Un delantero sin sitio en su propia casa

RDT regresa al Rayo, pero sin un lugar claro dentro de la plantilla. Ahora, con la baja de Isi Palazón, puede entrar en dinámica, aunque habrá que ver si el nuevo técnico le da minutos y, sobre todo, si recupera la confianza y el nivel que demostró hace cinco temporadas.