
Las autoridades de República Democrática del Congo (RDC) han confirmado tres casos de ébola en un campamento de desplazados en la provincia de Ituri (noreste), epicentro de un brote que deja hasta la fecha más de 7.000 contagios y alrededor de 3.400 fallecidos desde mediados de mayo.
Los tres pacientes han sido trasladados a un hospital, donde se les han realizado pruebas que confirman el diagnóstico, desde el campamento de Savo, en el territorio de Djugu, unas instalaciones en las que hay alrededor de 70.000 personas en condiciones de vida muy precarias, según ha recogido la emisora congoleña Radio Okapi.
Los equipos sanitarios han lanzado ya un despliegue para intentar localizar a contactos y posibles contagios de cara a romper la cadena de transmisión de la enfermedad, especialmente debido a las malas condiciones de alojamiento en la que se encuentran miles de personas, lo que podría agravar la situación.
Emmanuel Ndalo, responsable del comité de desplazados, ha recalcado que las condiciones de vida son "muy difíciles" y ha lamentado que "las personas vulnerables viven en condiciones verdaderamente inhumanas". "Necesitan apoyo. No hay lavabos ni sitios para lavarse las manos", ha señalado.
El Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señaló en su último boletín que el brote de ébola deja hasta ahora 7.022 casos confirmados y 3.398 fallecidos, a lo que se suman 1.671 recuperados y 837 hospitalizados. La tasa de letalidad se sitúa en el 48,4%, con una tasa de seguimiento de los contactos del 87,6%.
Ituri sigue siendo el epicentro del brote, con el 78,9% del total de casos registrados. Además, se han documentado contagios en las provincias de Kivu Norte, Kivu Sur, Tshopo, Alto Uélé, Bajo Uélé y Ubangi Sur, entre temores de la comunidad internacional por la expansión del brote y la posibilidad de que supere totalmente la capacidad de respuesta.
El brote en RDC es ya el más mortífero en la historia del país, superando el registrado entre 2018 y 2020, con las proyecciones apuntando a que podría llegar a superar al registrado entre 2014 y 2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 fallecidos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
RDC --que en diciembre de 2025 decretó el fin de otro brote, en este caso en Kasai-- es considerado el país con más experiencia del mundo en el manejo del virus del ébola, habiendo enfrentado más de una docena de brotes desde que se identificó el virus en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del que tomó el nombre la enfermedad.


