
La causa por el crimen de Juana Mailén Antonich sumó un nuevo paso judicial con el pedido de prisión preventiva para Agustín Nicolás Díaz Bartolomé y José Luis Aquino, los dos acusados por el femicidio de la joven de 24 años hallada muerta en las inmediaciones del Balneario N.° 0, en la zona de SeaView y Punta Cantera en la ciudad de Mar del Plata.
La solicitud de la Fiscalía quedó respaldada en una reconstrucción que combina resultados forenses, registros de cámaras, rastros biológicos, peritajes telefónicos y testimonios incorporados durante la investigación.
La acusación sostiene que ambos imputados actuaron en conjunto y que sometieron a la víctima en un contexto de violencia de género. Según la hipótesis fiscal, la agresión ocurrió entre las 0 y las 15 del 1 de agosto de 2026, aunque la secuencia que derivó en el crimen había comenzado el día anterior, cuando la joven llegó al predio luego de ser trasladada por un hombre que le había ofrecido una supuesta entrevista laboral.
Díaz Bartolomé y Aquino están imputados por los delitos de homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por femicidio, bajo los incisos 6 y 11 del artículo 80 del Código Penal.

De acuerdo con la reconstrucción presentada por la acusación, a la que tuvo acceso el medio local La Capital, Johana Mailén Antonich fue reducida por los dos imputados, que habrían aprovechado la diferencia física respecto de la joven para inmovilizarla. La investigación indica que fue atada de manos y pies, despojada de su ropa y sometida a agresiones físicas y sexuales.
La autopsia incorporada a la causa determinó que la víctima sufrió golpes en distintas partes del cuerpo y heridas cortantes múltiples en la cabeza, el rostro y la región cervical. El informe concluyó que murió por una hemorragia masiva causada por una lesión de arma blanca en el cuello.
Entre los hallazgos forenses también figura una luxación cervical C1-C2, lesiones defensivas en las manos y señales de un castigo corporal intenso. A eso se sumó la detección de monóxido de carbono en sangre, un dato que, para los investigadores, indica que la joven estuvo expuesta a combustión cuando todavía se encontraba con vida.
El cadáver de la joven fue encontrado detrás de un contenedor del Balneario N.° 0, enterrado, semidesnudo, envuelto en una frazada y con ataduras en manos y pies. Durante la inspección en el lugar, los peritos secuestraron cables y sogas con características compatibles con las utilizadas para inmovilizar a la víctima.
La investigación también ubicó manchas de sangre dentro de la cabaña utilizada por los acusados. Además, a Agustín Nicolás Díaz Bartolomé le secuestraron un cuchillo tipo Tramontina, elemento que quedó incorporado a las pericias ordenadas en la causa.
Uno de los puntos centrales del expediente es el examen de las lesiones que presentaban los propios acusados después del hecho. José Luis Aquino fue atendido en la mañana del 1 de agosto en la UPA 8 de Punta Mogotes con heridas cortantes en el rostro, el cuello y las piernas, además de una equimosis en un brazo e inyección conjuntival.
Para los investigadores, esas lesiones son compatibles con maniobras defensivas realizadas por la víctima durante el ataque. La acusación añade que Aquino habría intentado explicar esas heridas con una versión falsa al afirmar que había sido víctima de un robo.
En el caso de Díaz Bartolomé, los peritos detectaron excoriaciones lineales en la espalda compatibles con marcas de uñas humanas. Ese dato también fue incorporado como indicio de resistencia por parte de Antonich en el momento de la agresión.
Los estudios practicados sobre prendas secuestradas a ambos imputados arrojaron resultados que la Fiscalía considera de peso. Los peritajes detectaron manchas de sangre humana y antígeno prostático específico (PSA) en ropa de los acusados y en la frazada que envolvía el cuerpo de la joven.
La presencia de esos rastros fue sumada al análisis del interior de la cabaña ocupada por los acusados, donde también se encontraron manchas de sangre. Ese conjunto de elementos reforzó la hipótesis de que en ese ámbito se produjeron hechos vinculados con el crimen investigado.
La acusación aún debe precisar con mayor detalle la intervención individual de cada imputado, pero sostiene que la evidencia reunida hasta ahora permite ubicar a ambos dentro de una misma secuencia delictiva.

La pesquisa también avanzó con apoyo de imágenes de seguridad. Las cámaras del balneario registraron el ingreso de Mailén a las 17.10 del 31 de julio. Poco después, según el expediente, un hombre con campera verde apareció en la secuencia y la agredió físicamente.
A ese material se agregaron registros de cámaras privadas y municipales que captaron una Volkswagen Suran roja perteneciente a la persona que había llevado a la víctima hasta el lugar con el argumento de una supuesta entrevista laboral. Los videos también mostraron actividad ígnea y humo dentro del predio durante la mañana del 1 de agosto.
En paralelo, el análisis de comunicaciones estableció que a las 15.31 del 31 de julio se produjo una llamada desde una línea atribuida a Aquino hacia el teléfono de la víctima. Otro dato considerado clave fue el hallazgo de la tarjeta SIM del celular de Mailén Antonich en el bolsillo interno de una campera secuestrada a Aquino.
Los estudios sobre antenas telefónicas añadieron otro elemento. Según la investigación, el teléfono utilizado por Díaz Bartolomé permaneció enlazado con la antena correspondiente al Balneario N.° 0 durante la franja horaria que los investigadores consideran crítica para reconstruir el crimen.
Después del hecho, la Fiscalía sostiene que los imputados llevaron adelante maniobras para hacer desaparecer elementos comprometedores. Familiares y testigos declararon haber visto a ambos quemando objetos dentro de un tambor de aceite de 200 litros.
Al inspeccionar, los investigadores encontraron restos de telas con sangre y partes de una campera verde, una pieza que aparece mencionada en la reconstrucción basada en las cámaras. Para la acusación, esa conducta forma parte de un intento deliberado de borrar huellas del ataque.
El expediente agrega que, tras el crimen, los acusados dieron versiones falsas a familiares de la víctima para ocultar su presencia en el lugar. Luego, siempre según la investigación, escaparon por la playa y fueron encontrados escondidos entre arbustos en inmediaciones del Parador Waikiki, donde quedaron aprehendidos.
La causa también reunió elementos sobre la relación previa entre Aquino y la joven asesinada. El testimonio de una mujer y chats recuperados de un usuario identificado como “Cuni Alvarado” en Facebook Messenger permitieron reconstruir, según la acusación, un comportamiento insistente del imputado hacia la víctima desde marzo de 2026.