En una escala de un vuelo desde Tokio Roger Federer tenía unas horas de espera. “Tengo una idea”, le dijo a su entrenador. “Vamos a tomar el té a Wimbledon. Nunca fui si no era para jugar”.

Federer se acercó al lugar y le preguntó a la chica de la puerta por dónde se podía entrar. Ella le dijo que tenía que ser socio para entrar. “Soy socio. Sólo quiero saber por dónde puedo entrar”, dijo él. “Pero necesita la tarjeta de socio”, dijo la chica que, obviamente, no sabía con quién estaba hablando. “Mire” -dijo él sin dejar de sonreír- “cada vez que vine aquí fue para jugar, y entraba por otra parte. Ahora busco la entrada común”.

La joven, inmutable, repitió: “Pero necesita la tarjeta de socio”. Por fin, y sin mencionar su nombre, Federer le dijo: “Mire, yo gané ocho campeonatos acá en Wimbledon. Automáticamente soy socio”. De mala gana la chica le indicó una puerta, un poco más allá.

Roger Federer junto a su esposa Mirka Federer luego de entrar al Salón de la Fama del tenis (Foto: REUTERS/Brian Snyder)
Roger Federer junto a su esposa Mirka Federer luego de entrar al Salón de la Fama del tenis (Foto: REUTERS/Brian Snyder)

Federer llegó al lugar indicado y alguien dentro lo reconoció. El guardia entonces llamó al presidente del club que al verlo exclamó, lleno de alegría “¡Roger Federer!" y lo recibió con los brazos abiertos.

Roger Federer, a ver, una rápida enumeración: 8 veces campeón en Wimbledon, 6 Abiertos en Australia, 5 US Open, 6 ATP Finals, 28 Masters 1000. Número 1 del Mundo durante 310 semanas en total. Único tenista en el mundo en poseer cinco o más títulos en 3 de los 4 Grand Slam. Es el jugador que ocupa el segundo lugar de los jugadores con más títulos de ATP, con 103, solo superado por Jimmy Connors con 109.

Roger Federer, leyenda del tenis. (Foto: AFP)
Roger Federer, leyenda del tenis. (Foto: AFP)

Para decirlo sencillamente, es uno de los más grandes tenistas de la historia, versátil en todo tipo de pistas y superficies. Pero además, es una clase de deportista que pertenece a la liga mayor, como persona, como una celebridad consciente de su propia influencia y por el efecto que provoca en la legión de seguidores que lo adoran.

Tomemos el ejemplo de Anna Wintour, legendaria editora de la revista Vogue, una de las mujeres más atractivas e influyentes de nuestro tiempo.

Roger Federer con su mujer, junto a Anna Wintour y al director Baz Luhrmann en el desfile de Dior (Foto: Instagram / rogerfederer)
Roger Federer con su mujer, junto a Anna Wintour y al director Baz Luhrmann en el desfile de Dior (Foto: Instagram / rogerfederer)

En la gala del Met de 2023 Federer se acercó y se sentó a su lado. Ella, con su chanel casi blanco, se puso un poco nerviosa -nunca se pone nerviosa-. Es que son amigos. Ella lo presentó en el partido de exhibición que Roger Federer jugó en el US Open, en el estadio Arthur Ashe de Nueva York. Wintour, con un equipo floreado de Prada, fue la encargada de dar el saque inicial del partido con el tradicional lanzamiento de la moneda ceremonial.

Si Federer era algo descontrolado en sus inicios como junior, eso cambió radicalmente al convertirse en un hombre amable, elegante y generoso en extremo. Él da el crédito de este cambio a su mujer, Mirka, extenista también, a quien considera una persona crucial en su vida y la madre de sus cuatro hijos que llegaron en dos pares de mellizos.

Roger Federer en Wimbledon 2021 (AFP).
Roger Federer en Wimbledon 2021 (AFP).

Roger Federer, nacido en Suiza, habla alemán, inglés y francés con fluidez. La fundación que lleva su nombre se ocupa de en especial de los niños, principalmente en Sudáfrica, y presta ayuda cuando se producen terremotos, tsunamis y otras tragedias en diferentes países.

En estos días Roger Federer entró al Salón de la Fama del tenis y en su discurso agasajó a su mujer y rindió tributo a sus grandes rivales. Un hombre de bien y un campeón prodigioso.