Sam Altman propone llevar los centros de datos de inteligencia artificial lejos de las ciudades - REUTERS/Nathan Howard

Sam Altman respondió a las protestas por la expansión de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial y defendió la posibilidad de instalarlos en zonas con baja densidad de población. El director ejecutivo de OpenAI sostuvo que las empresas deben atender las preocupaciones de los vecinos ante el consumo de recursos y el impacto de estas infraestructuras.

La declaración cobra relevancia ante el aumento de la oposición a nuevos proyectos de centros de datos en Estados Unidos y Europa. La carrera por desarrollar modelos de IA ha disparado la demanda de capacidad informática, electricidad y sistemas de refrigeración, lo que ha trasladado el debate tecnológico a comunidades que rechazan estas instalaciones cerca de sus viviendas.

En una entrevista con Time, Altman reconoció que la relación entre las empresas y las comunidades cambió en los últimos años. Según explicó, antes muchos municipios buscaban atraer estas inversiones por la expectativa de empleos y actividad económica, pero ahora una parte de la población se resiste a recibir los complejos tecnológicos.

La demanda de servidores, chips y capacidad informática crece con rapidez, pero la oposición social y las restricciones energéticas frenan proyectos, creando una tensión entre innovación tecnológica, protección ambiental y aceptación de los territorios elegidos - REUTERS/Priyanshu Singh/File Photo

Altman plantea ubicar los centros de datos lejos de las ciudades

Debemos ser respetuosos con lo que quieren las comunidades”, afirmó Altman. Para el responsable de OpenAI, la extensión territorial de Estados Unidos permite encontrar terrenos con poca población y escaso uso donde levantar estas instalaciones.

El ejecutivo consideró válida la idea de llevar los centros de datos a lugares alejados. A diferencia de otras infraestructuras industriales, sostuvo, estas plantas cuentan con una ventaja: pueden procesar información en un punto concreto y enviar los resultados a usuarios de cualquier lugar mediante redes digitales.

Altman comparó el rechazo actual con la resistencia que han generado históricamente las centrales nucleares. Señaló que la transmisión eléctrica a grandes distancias representaba antes una dificultad mayor, pero que la infraestructura digital ofrece más flexibilidad para decidir dónde se construye y desde dónde se presta el servicio.

La propuesta, sin embargo, no elimina los desafíos técnicos. Los centros de datos requieren conexión a redes de alta capacidad, acceso estable a energía y sistemas de refrigeración. La ubicación remota puede reducir la cercanía con zonas residenciales, aunque obliga a ampliar redes eléctricas y de telecomunicaciones.

Sam Altman: los centros de datos pueden ubicarse lejos y enviar resultados a todo el mundo - (Captura de video: YouTube/@DavidSenra)

El consumo de agua y electricidad alimenta el rechazo vecinal

Los data centers son instalaciones que agrupan servidores, discos de almacenamiento, cableado y equipos de red. Allí se alojan, procesan y distribuyen datos de servicios digitales, plataformas de vídeo, aplicaciones móviles y herramientas de inteligencia artificial.

Emmanuel Ferrario, columnista de Infobae en Vivo, los definió como fábricas de computadoras donde se almacena y genera parte de la información que circula a diario por los teléfonos y otros dispositivos. A su juicio, estas infraestructuras funcionan como el soporte material de una tecnología que transformará actividades cotidianas y sectores económicos.

El problema surge por la escala de los proyectos. Ferrario afirmó que un centro de datos mediano puede consumir cada día recursos equivalentes a los de una ciudad de entre 30.000 y 50.000 habitantes, tanto en electricidad como en agua. El gasto varía según la tecnología de refrigeración, el clima y la carga informática de cada instalación.

Los vecinos también cuestionan el ruido de los generadores, la ocupación del suelo, los residuos electrónicos y el posible aumento de las tarifas.

Estados Unidos y Europa endurecen las condiciones para construir centros de datos de inteligencia artificial - REUTERS/Shelby Tauber/Pool

Estados Unidos y Europa endurecen sus condiciones

En Estados Unidos existen 5.500 centros de datos. El país proyectaba sumar cerca de 4.000 instalaciones en tres años, pero la construcción avanza por debajo de ese ritmo debido a la falta de mano de obra, las dificultades de suministro, la disponibilidad de chips y la capacidad eléctrica.

El rechazo social también ha derivado en restricciones. 42 de los 50 estados de Estados Unidos tienen normas que limitan o condicionan los centros de datos. Nueva York y Texas figuran entre los territorios que han debatido o aplicado medidas para frenar nuevas autorizaciones y revisar las consecuencias de la expansión.

En Europa, la discusión adopta distintos matices. Francia cuenta con una mayor disponibilidad de energía nuclear, mientras que Alemania ha impulsado reglas para aprovechar parte del calor residual de estas instalaciones en sistemas de calefacción urbana.

La expansión de la inteligencia artificial mantendrá la presión sobre la infraestructura digital. La postura de Altman apunta a una alternativa territorial: alejar los centros de datos de las áreas habitadas, sin ignorar las exigencias ambientales, energéticas y sociales que plantean las comunidades.