El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha negado tajantemente que mantenga una "política de apaciguamiento" hacia Marruecos, asegurando que con el reino alauí hay "líneas rojas", como son la españolidad de Ceuta y Melilla, después de que tanto desde la oposición como sus socios se haya cuestionado la versión gubernamental exonerando a Rabat de lo acontecido en Ceuta a finales de julio.
"Nosotros no tenemos una política de apaciguamiento con Marruecos", ha recalcado Sánchez en su turno de réplica durante el debate ante el Pleno del Congreso de los Diputados en relación con la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma, después de que los portavoces de Sumar le hayan reprochado este extremo.
"Tenemos una política de buena vecindad con Marruecos y eso significa que hay líneas rojas, ellos lo saben, que son perfectamente legítimas y que vamos a defender siempre como es la integridad territorial de nuestro país y como es por tanto la soberanía nacional de Ceuta y de Melilla", ha recalcado Sánchez, quien precisamente ha arrancado su primera intervención con un mensaje en este mismo sentido.
"Mientras yo sea presidente del Gobierno, España va a defender su integridad con toda la fuerza del Estado", ha insistido, después de las críticas tanto del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, como del de Vox, Santiago Abascal, que le ha acusado de traición. "Nuestras fronteras se respetan. Nuestra seguridad se garantiza. Nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado tienen todos los medios y toda la legitimidad para protegerlas", ha asegurado.
CEUTA NO NECESITA DISCURSOS MATONISTAS, SINO PRUDENCIA
Sánchez ha sostenido que "Ceuta lo que no necesita son discursos matonistas, de patio de colegio". "Necesita prudencia, sentido común, templanza, un gobierno valiente, un gobierno que plante cara a los poderosos y que proteja y sirva a la gente" como está haciendo el Ejecutivo que él encabeza, ha afirmado.
El presidente del Gobierno se ha mostrado convencido de que si esta crisis se hubiera producido con el PP y Vox en el poder la gestión no habría sido mejor. "Estoy seguro de que podríamos haberlo hecho mejor, pero también estoy seguro de que con ustedes gobernando los recursos habrían sido la mitad en el mejor de los casos y el sufrimiento de la población ceutí el doble", ha señalado.
Asimismo, ha negado que su Gobierno esté "cautivo" de Marruecos y se pliega a sus intereses, como han apuntado Feijóo y Abascal, defendiendo que aunque su gabinete "puede tener defectos" ha demostrado que "miramos de igual a igual a todas las potencias extranjeras, también a Marruecos".
EVITAR UN CONFLICTO DIPLOMÁTICO
Sin embargo, ha añadido, "tampoco tenemos la más mínima intención de desencadenar un conflicto diplomático de primer orden, en un mundo ya de por sí convulso, con un país vecino sin tener datos sólidos".
"La prudencia no está reñida con la transparencia", ha insistido, ratificando como ha dicho en su primera intervención en que el Gobierno va a publicar todos los informes previos a los acontecimientos previos al 30 y 31 de julio y que de haber pruebas concluyentes que apunten a una responsabilidad de Marruecos, que todavía no existen, se actuará con contundencia.
Así, ha asegurado que el Gobierno trabajará para asegurarse de que "lo sucedido estos días tenga unas consecuencias y también se paguen por ellas". "Se lo aseguro", ha recalcado, insistiendo en que tiene que "medir muy bien las decisiones, también sus consecuencias" a la hora de gestionar esta crisis, anteponiendo "siempre la seguridad y el bienestar de los ciudadanos a cualquier cálculo político".
En este sentido, después de que la portavoz de Podemos, Ione Belarra, le haya acusado de proteger al país vecino, Sánchez ha insistido en que con su prudencia lo que busca es proteger que haya "una mirada de Estado" y unas relaciones de buena vecindad.
"Cuando se vayan aclarando las dudas, los indicios que ahora mismo están sobre la mesa, pues iremos respondiendo de manera contundente", ha remarcado, puntualizando que el Gobierno actuará en la medida de sus posibilidades, como ha ido haciendo "conforme han ido sucediéndose distintas declaraciones".
CONVOCATORIA DE LA EMBAJADORA E INVESTIGACIÓN MARROQUÍ
En este sentido, ha vuelto a poner sobre la mesa la convocatoria de la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, que en su primera intervención ha desvelado que fue llamada al Ministerio de Asuntos Exteriores el pasado 21 de agosto, un extremo que no se había hecho público hasta la fecha y que se han encargado de afear tanto los socios como la oposición.
Desde Exteriores, la única explicación que se ha dado del hecho de que hasta ahora no se hubiera conocido la convocatoria de la diplomática marroquí cuando lo habitual es que se haga público cuando esto ocurre es que ya durante su comparecencia el pasado 28 de agosto el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, había deslizado que se habían rechazado las reivindicaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla a través de "todos los canales diplomáticos formales".
Lo cierto es que las reclamaciones sobre las dos ciudades autónomas del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, quien ha llegado a exigir un diálogo con España al respecto, se produjeron antes del 21 de agosto, las palabras sobre la "liberación" de ambas por parte del ministro de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, en presencia de Mohamed VI tuvieron lugar en la tarde del 24 de agosto.
Entonces, desde Exteriores se trasladó a Europa Press que Albares hablaba a diario con su homólogo marroquí, Naser Burita, y se le había trasladado el mensaje en relación con la españolidad de Ceuta y Melilla.
Según han desvelado fuentes gubernamentales este jueves, en esos contactos el ministro de Exteriores marroquí ha hecho saber a Albares que el Gobierno alauí también ha abierto una investigación para aclarar los hechos del 30 y 31 de agosto.
