Madrid, 4 ago (EFE).- El Ministerio de Sanidad ha elaborado un protocolo con directrices para detectar de manera precoz varios riesgos para la salud pública en Ceuta, entre ellos enfermedades pero también otros problemas como uso de sustancias psicoactivas, violencias o problemas de salud mental, tanto entre la población migrante como ceutí.
Así lo establece el documento acordado el Comité Técnico de Coordinación de Salud Pública ante la Crisis Humanitaria de Ceuta, en cuya elaboración han participado, entre otros, el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), la Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad de Ceuta, el Ingesa y el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).
Tal y como argumenta, la llegada de decenas de miles de personas a la ciudad autónoma el pasado mes de julio "ha generado una situación de crisis humanitaria que, de no gestionarse adecuadamente, puede tener un potencial impacto sobre la salud pública".
Existe además "incertidumbre" respecto al número total de personas presentes en la ciudad y su distribución entre los distintos dispositivos de acogida.
Múltiples estudios muestran que las personas migrantes son en general personas sanas, pero las condiciones de hacinamiento, movilidad, acceso limitado a servicios básicos y la posible cobertura vacunal incompleta "generan una situación de vulnerabilidad" para su salud física y mental.
Esto puede favorecer la aparición y propagación de enfermedades transmisibles, particularmente enfermedades inmunoprevenibles, infecciones respiratorias agudas, de transmisión fecal-oral y determinadas infestaciones y dermatosis.
Y también otros eventos relevantes de salud pública como uso de sustancias psicoactivas, violencias o problemas de salud mental, entre otros.
La ausencia de un censo nominal consolidado, la elevada movilidad de la población afectada y la permanencia de una proporción indeterminada de personas fuera de los dispositivos oficiales de acogida constituyen, subraya el protocolo, las principales limitaciones para la vigilancia epidemiológica, la continuidad asistencial y la implementación de medidas de salud pública.
En este tipo de situaciones, "existen varios mecanismos" que pueden aumentar el riesgo de aparición de estos episodios, de ahí la importancia de una detección temprana para establecer medidas de prevención y control e implementar las estrategias de preparación y respuesta adecuadas.
Precisamente es el objetivo del protocolo, el de detectar precozmente posibles casos de infecciones con potencial epidémico y eventos de relevancia en salud pública derivados del aumento del flujo migratorio en Ceuta, tanto en la población migrante como en la residente, además de trabajadores desplazados para atender esta crisis.
Para ello, plantea hacer una vigilancia de varios síntomas relacionados con enfermedades infecciosas entre la población migrante presente en Ceuta, independientemente de si llegaron antes o después de julio y, por otro, de la local, tales como diarrea y otros cuadros gastrointestinales sin signos de gravedad; ictericia: síndrome respiratorio agudo, sospecha clínica de neumonía, síndrome febril, escabiosis o tiña, entre otros.
También plantea vigilar otros riesgos de importancia para la salud pública como intoxicaciones por consumo de sustancias, violencia sexual y de otro tipo, ansiedad y crisis de pánico y otros problemas de salud mental, intentos autolíticos o suicidios.
El documento establece además una serie de enfermedades prioritarias que deberán estar sometidas a vigilancia: sarampión; rubeola; parotiditis; poliomielitis y parálisis flácida aguda; difteria; tétanos; varicela; tuberculosis bacilífera; enfermedad meningocócica invasiva y otras meningitis bacterianas; hepatitis aguda; mpox; enfermedades transmitidas por agua y alimentos y cualquier otra que sea de declaración obligatoria.
Mientras dure esta situación, el Ingesa, ONG e instituciones penitenciarias deberán notificar diariamente todos los eventos descritos a la plataforma habilitada para tal efecto por la Dirección General de Salud Pública de Ceuta. EFE


