FOTO DE ARCHIVO: El secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, habla durante una conferencia de prensa mientras los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G20 se reúnen en Asheville, Carolina del Norte (EEUU), el 1 de septiembre de 2026 REUTERS/Sam Wolfe/Foto de archivo

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reivindicó el martes el uso del saldo del Tesoro como instrumento explícito para construir alianzas políticas en América Latina, y presentó el respaldo financiero a Argentina como el primer caso de esa estrategia.

“Nuestro objetivo de política exterior es crear aliados en las Américas. Argentina fue el primer ejemplo de eso, y era mi convencimiento que el Gobierno de Milei tenía políticas sólidas y que la oposición estaba usando los mercados de capital para crear pánico y causar una crisis cambiaria”, afirmó Bessent el martes durante un coloquio en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), en Texas.

Bessent detalló el razonamiento que, según dijo, guió la decisión de intervenir a favor del peso argentino durante las elecciones. “Creíamos que era posible levantar un puente durante las elecciones y que el Gobierno estadounidense ganara dinero y que el presidente Milei cruzara a otro lado y ganara”, indicó el funcionario, quien vinculó ese respaldo con una tendencia regional más amplia: los cambios de gobierno hacia la derecha registrados en Chile, Colombia, Ecuador y Bolivia. Bessent no precisó, sin embargo, qué mecanismos conectan esos procesos electorales con la política del Tesoro estadounidense.

El respaldo al que se refirió Bessent no fue simbólico. En octubre de 2025, el Tesoro estadounidense anunció la compra directa de pesos argentinos en el mercado cambiario y estableció una línea de canje de divisas por USD 20.000 millones entre el Fondo de Estabilización Cambiaria del Tesoro y el Banco Central de la República Argentina.

El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, entrega un premio al presidente de Argentina, Javier Milei, en la ceremonia de los Premios Global Citizen, el miércoles 24 de septiembre de 2025, en Nueva York. (AP Foto/Stefan Jeremiah)

El paquete de asistencia llegó cuando Milei afrontaba las legislativas de medio término tras semanas de fuerte presión cambiaria, una derrota electoral en la provincia de Buenos Aires y denuncias de corrupción que golpearon a su entorno. El propio presidente Donald Trump había advertido públicamente que el apoyo futuro de Washington a Argentina dependería del desempeño de La Libertad Avanza en esos comicios.

El resultado favoreció al oficialismo: La Libertad Avanza obtuvo el 40,66% de los votos, frente al 31,7% del peronismo, y el oficialismo aseguró 64 escaños en la Cámara Baja y ganó en seis de los ocho distritos que renovaban bancas en el Senado. Milei calificó el resultado como un “punto bisagra” para su gestión y anunció que buscaría consensos legislativos para avanzar en reformas impositivas y laborales.

Bessent extendió su razonamiento al caso japonés y no rehuyó las críticas sobre los riesgos que asume el Tesoro con este tipo de operaciones. “La gente puede decir que el secretario del Tesoro está asumiendo un riesgo, pero, bueno, ese es mi sueño. Tengo información asimétrica y ahora la casa soy yo”, indicó en la Escuela de Negocios Cox. El funcionario recordó que el Tesoro estadounidense se sumó a una intervención conjunta con el Banco de Japón el 31 de julio para frenar la caída del yen, y sostuvo que “tenía una buena idea” de lo que Tokio iba a hacer, en referencia a la voluntad de las autoridades japonesas de evitar una liquidación masiva de bonos del Tesoro estadounidense que hubiera presionado el precio de esa deuda. Bessent desafió, además, a quienes quieran apostar en contra de sus próximos movimientos.

El secretario del Tesoro enmarcó estas intervenciones dentro de una disputa más amplia entre visiones económicas rivales: el modelo de “crecimiento” impulsado por Washington, al que —según su lectura— se habrían sumado América Latina y Japón; el modelo europeo, y el capitalismo de Estado chino. “En 20 años vamos a ver que fue el modelo estadounidense el que ganó”, vaticinó.

Las declaraciones de Bessent constituyen un reconocimiento de que Washington emplea instrumentos financieros para intervenir directamente en procesos electorales de países aliados.