Dos días después de que se conociera sobre el polémico intento de ingresar al menos 120 combos de hamburguesa a la cárcel El Buen Pastor de Bogotá pese a la prohibición decretada por el director general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), se conocen nuevos detalles del caso.
De hecho, la institución emitió un comunicado en el que explicó bajo qué argumentos se intentó ingresar el domicilio, además de aclarar ciertas denuncias hechas por la guardia del establecimiento sobre el ingreso de supuestos regalos lujosos y personas sin cumplir con los requisitos de control.
Según explicó el Inpec, la inauguración de un espacio destinado a los hijos de mujeres privadas de la libertad en la cárcel del Buen Pastor fue el escenario en el que se presentaron los confusos hechos.
La institución sostuvo que los alimentos no estaban dirigidos a una celebración para las internas ni constituían un beneficio excepcional. Además, aseguró que formaban parte de una actividad prevista con anticipación para los niños y sus familiares.

“La actividad fue programada y realizada por la fundación “Dios tras las rejas” con hijos y familiares de las personas privadas de la libertad-PPL. y fue autorizada por la Directora del Establecimiento", señaló el Inpec.
La controversia surgió después de que sindicatos de la institución cuestionaran el ingreso de las hamburguesas. La denuncia se difundió en medio de antecedentes sobre presuntos privilegios para personas privadas de la libertad en otros establecimientos carcelarios.
El Inpec explicó que, en este caso, la información omitió el propósito y la programación del encuentro. La actividad buscaba inaugurar un lugar mejorado por la entidad para los niños que permanecen junto a sus madres en el centro penitenciario.
“Estas actividades contribuyen al fortalecimiento de los vínculos familiares, y se realizan con el apoyo de las redes sociales de voluntariado, quienes organizan y adelantan este tipo de programas en diferentes Establecimientos Penitenciarios y Carcelarios”, continuó la institución.

El instituto precisó que el programa se desarrolló durante los días 7, 8 y 9 de septiembre. La organización había solicitado autorización para ingresar recursos destinados al encuentro familiar y espiritual.
El Inpec aclaró que entre los elementos autorizados figuraban material pedagógico, biblias, juguetes para los niños y alimentos. Las hamburguesas fueron parte de ese pedido, aunque se transformaron en el centro de los cuestionamientos sindicales.
“Desde la Dirección General del INPEC se ha ordenado reforzar los controles y las medidas de seguridad en el marco de las nuevas políticas del Presidente de la República Abelardo de la Espriella y la instrucción es clara, no se autoriza bajo ningún contexto cualquier exceso, irregularidad y actividad que no esté amparada por las normas”, concluyó la institución.
El pronunciamiento se da dos días después de que Noticias RCN publicara una serie de fotografías en las que se observaba el domicilo de 120 combos de hamburgesa, además de otros elementos pese a las restricciones vigentes en septiembre.

La denuncia fue elaborada por una funcionaria de custodia y vigilancia. El documento atribuyó en ese momento a la dirección del establecimiento autorizaciones que, según la versión expuesta, habrían flexibilizado controles sobre alimentos, obsequios, dispositivos y el acceso de personas al penal.
La Dirección General del Inpec emitió una orden que prohibía el ingreso de comidas preparadas, refrigerios, dulces, bebidas y otros artículos provenientes del exterior de la prisión.
De acuerdo con lo informado por Noticias RCN, el reporte interno advirtió que, pese a esa regulación, se habría intentado facilitar la entrada de personas, dispositivos tecnológicos y los combos de comida rápida durante la semana.
La funcionaria que elaboró la denuncia dejó constancia en su momento de un presunto ingreso repetido de regalos considerados de lujo para personas privadas de la libertad. El informe mencionó termos de lujo y sostuvo que el hecho no constituiría una situación aislada. Según esa versión, las órdenes habrían permitido relajar los controles sobre objetos prohibidos para personas específicas.



