
Durante las últimas horas, dos operativos activaron la intervención de la Brigada de Explosivos de la Policía de Córdoba por el hallazgo de granadas y un proyectil de artillería en las localidades de Balnearia y Malagueño.
Uno de los procedimientos se desarrolló en Balnearia, en el norte provincial, luego de que una mujer se presentara en una institución. Allí, entregó material que, de acuerdo con su relato, habría pertenecido a su esposo fallecido, veterano de la Guerra de Malvinas.
Los especialistas retiraron del lugar una granada de fusil y dos granadas de mano, identificadas como modelos FMK2 y FMK8. De acuerdo con la información oficial, todavía resta determinar la carga de esos elementos.

El segundo operativo tuvo lugar en Malagueño después de un llamado al 911 por el hallazgo de un objeto durante una obra de cloacas. El aviso se originó en inmediaciones de avenida Italia y Grecia, en barrio Ampliación La Perla.
Cuando llegaron al lugar, los efectivos de la Brigada de Explosivos identificaron y secuestraron un proyectil de artillería calibre 75 milímetros.
Tras ambos procedimientos, el proyectil y las granadas quedaron bajo resguardo para su análisis y peritaje. La Policía aplicó los protocolos previstos para este tipo de hallazgos, mientras busca establecer con precisión las características y el estado de los artefactos.

Qué se analiza en este tipo de procedimientos
El retiro de los elementos no cierra de inmediato la intervención. Después del secuestro, los especialistas deben determinar si los artefactos conservan carga, si tienen espoleta, si fueron modificados o si se trata de material de práctica, desmilitarizado o deteriorado por el paso del tiempo.
Ese punto es clave porque muchos de estos objetos aparecen años después de haber sido guardados en viviendas, depósitos o colecciones particulares, o bien salen a la luz durante excavaciones y obras. En esos casos, el aspecto exterior no siempre permite establecer a simple vista si existe o no riesgo de activación.

En Balnearia indicaron que el material entregado habría pertenecido a un excombatiente de Malvinas. En Malagueño, en cambio, el hallazgo se produjo durante trabajos de infraestructura, una de las situaciones en las que suelen aparecer objetos enterrados o fuera de circulación desde hace décadas.
Por esa razón, la recomendación habitual en estos casos es no tocar el objeto, no moverlo y dar aviso inmediato a las autoridades. Recién después de la inspección técnica se determina si puede ser retirado sin mayor riesgo, si debe permanecer aislado o si requiere otro tipo de intervención.
Cómo son los operativos
Ante la aparición de un elemento de este tipo, el primer paso de las fuerzas de seguridad suele ser asegurar el área y evitar cualquier manipulación por parte de vecinos, trabajadores o transeúntes. A partir de esa instancia, interviene personal especializado para verificar de qué objeto se trata y qué nivel de peligro puede representar.

De acuerdo con información institucional de la Dirección de Explosivos del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, este tipo de operativos abarca tareas de búsqueda, hallazgo, transporte, análisis y neutralización de sustancias explosivas o artefactos incendiarios, además de la elaboración de informes técnicos y periciales posteriores.
Ante una alerta por un elemento sospechoso, se convoca a personal de distintas áreas y se establece un perímetro de seguridad que puede comenzar en 50 metros y ampliarse según la evaluación de los especialistas. El objetivo es reducir al mínimo la exposición de terceros mientras se determina la naturaleza del artefacto.
Si el material presenta riesgo, puede ser removido con herramientas específicas y trasladado a una zona segura para su neutralización. En algunos casos, los procedimientos concluyen con una detonación controlada, una medida que depende de la evaluación técnica realizada por los especialistas.



