
Florida está a punto de abrir su segunda temporada consecutiva de caza de osos negros, los mamíferos terrestres más grandes del estado.
La Comisión de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) fijó la temporada para diciembre de 2026 y, por primera vez, lo hizo sin convocar ninguna audiencia pública.
Eso es una novedad. El año pasado, los debates fueron extensos y frecuentemente tensos.
Esta vez, una reforma reglamentaria aprobada en 2025 por los comisionados de la FWC —todos designados por el gobernador Ron DeSantis— transfirió al director ejecutivo de la agencia, Roger Young, la facultad de activar temporadas y fijar cuotas sin consulta ciudadana ni aprobación del directorio.
La cacería arrancará el 5 de diciembre y se extenderá hasta el 28 de ese mes, informó el Orlando Sentinel. El portal de solicitudes abrirá el 11 de septiembre y cerrará el 21.
Los permisos son intransferibles y cuestan USD 100 para residentes de Florida y USD 300 para no residentes, con un tope del 10% para estos últimos.

Florida ofrecerá 215 permisos tras una temporada anterior con solo 52 osos abatidos
La agencia pondrá a disposición 215 permisos, frente a los 172 de 2025. De ese total, 193 se asignarán por sorteo con una entrada de USD 5; los 22 restantes quedarán reservados para dueños de grandes propiedades privadas donde circulan osos, que podrán cazar desde el 1 de octubre.
La temporada pasada, los cazadores abatieron apenas 52 osos de una cuota de 172. La FWC toma ese índice de éxito como uno de los criterios para calcular futuros permisos: a menos capturas, más cupos al año siguiente.

Los grupos opositores intentarán frenar la temporada desde el propio sorteo
El Sierra Club reactivó su campaña Bag A Tag, Spare A Bear para que sus miembros participen del sorteo sin intención de cazar.
En un mensaje interno citado por el diario, la organización fue directa: “comprar todos los cupos para mantenerlos fuera de las manos de los cazadores”.
Bear Warriors United apostará por otra táctica. Su directora, Katrina Shadix, confirmó que volverán a pagarles a los cazadores que ganen un permiso para que no lo usen. “Creo que salvamos a innumerables osos de la cacería”, aseguró en declaraciones recogidas por el Orlando Sentinel.

Desde el sector cazador, Maria Davidson, gerente del Programa de Grandes Carnívoros de la Safari Club International Foundation (SCIF), defendió la medida como “una herramienta respaldada por la ciencia para mantener una población sostenible”.
También advirtió que acaparar permisos sin usarlos tiene efecto contrario: reduce el éxito de los cazadores y presiona al alza las cuotas del año siguiente.

La comisión transfirió en 2025 las decisiones de caza al director ejecutivo
Chuck O’Neal, fundador del grupo ambiental Speak Up Wekiva, lo resumió con precisión: “Todas las decisiones se trasladaron a la oficina del director ejecutivo”, dijo al diario. “Pero el público sigue siendo mayoritariamente contrario a esto”, añadió.
Los 215 permisos se distribuirán en cuatro zonas: 31 en el norte, sobre la frontera con Georgia; 78 en el este del Panhandle, que incluye el área de gestión de Apalachicola; 63 en el sur, en los condados de Collier, Hendry y Lee —donde en mayo de 2025 un oso mató a un hombre mayor y a su perro—; y 21 en la zona central, que abarca Ocala y partes de los condados de Lake, Marion, Orange, Seminole, St. Johns y Volusia.

En esa región central, la mayor amenaza para los osos no proviene de los cazadores. En la última década, 1.545 osos murieron por atropellamientos, sobre un total de cerca de 1.900 bajas por todas las causas combinadas.
Solo en 2025 se registraron 219 muertes en rutas, la cifra más alta desde 2021, tal y como informó el diario.


