
En su conferencia matutina de este miércoles 2 de septiembre la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó que los apagones en el sur y sureste del país hubieran exhibido una falla de infraestructura y sostuvo que el corte obedeció a un daño en una torre de transmisión, un incidente que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) catalogó de “vandalismo” y que dejó sin electricidad a 745 mil usuarios en Quintana Roo, Campeche, Yucatán y Chiapas durante casi siete horas y volvió a poner bajo revisión la vulnerabilidad de la red en esa región.
“Siempre puede haber vulnerabilidad; el problema es: en cuánto tiempo recuperas el servicio y cómo garantizas que haya; pues esquemas que te permitan, aunque se dañe una torre, poder seguir funcionando a través de esquemas paralelos, pero la inversión está y va muy bien”, declaró.
Asimismo le cuestionaron que si tenían reportes respecto al presunto “vandalismo” que la CFE aseguró se llevó a cabo en sus instalaciones y que habría provocado el apagón.
“No tenemos reportes que sea un caso de sabotaje. Ya han habido casos de este tipo, no es reciente, se busca mecanismos de vigilancia para detectar y evitar que se presente una situación similar”, detalló la mandataria.
La afectación comenzó alrededor de las 20:00 horas con la interrupción de dos líneas de alta tensión. La reposición del servicio tomó cerca de ocho horas, de acuerdo con la versión oficial expuesta tras la emergencia.
Sheinbaum afirmó en Palacio Nacional que el problema no respondió a una insuficiencia crónica en la red de generación o transmisión. Dijo que, aun con inversión en curso, podían presentarse contingencias por daños físicos que iban más allá del monto destinado al sector.
La CFE atribuyó el apagón a presunto vandalismo en dos líneas de alta tensión
La CFE informó que la desconexión simultánea de las dos líneas habría sido provocada por actos de vandalismo en la zona. También señaló que desde el primer momento mantuvo comunicación con gobiernos estatales y municipales para informar a la población y coordinar la atención.
La empresa eléctrica precisó que el impacto no fue parejo en toda la región. Hubo interrupciones parciales que golpearon con fuerza áreas urbanas como Cancún y Mérida, donde decenas de regiones y supermanzanas quedaron a oscuras.
En esas ciudades, la falta de electricidad coincidió con temperaturas cercanas a los 37 °C. La caída temporal de semáforos obligó al despliegue de operativos policiales para atender la circulación y reducir riesgos en calles y avenidas.
Sheinbaum reconoció el trabajo del personal operativo de la comisión y de su directora, Emilia Calleja Alor. Sostuvo que la rapidez en la recuperación del servicio mostró capacidad de respuesta ante una contingencia de ese tipo.
La mandataria expresó: “Por eso se pudo recuperar tan rápido; realmente fueron, prácticamente, ocho horas en que se recuperó el servicio y, la verdad, mis felicitaciones a las y los trabajadores de CFE y Emilia, su directora, porque de inmediato atienden cualquier circunstancia”.

Expertos ubicaron la fragilidad en la falta histórica de rutas alternas
Especialistas del sector energético advirtieron que el punto débil de la Península no estaba solo en el evento que detonó el apagón, sino en la ausencia de líneas de respaldo capaces de mantener el flujo de energía cuando una ruta principal salía de operación. Esa carencia, señalaron, explicaba por qué un daño puntual podía escalar a una afectación masiva.
Guillermo García Alcocer explicó que en la región sí se construyeron plantas de ciclo combinado, entre ellas Mérida IV y Valladolid. Añadió que la planeación no avanzó al mismo ritmo que el suministro de combustible por el gasoducto Mayakán, por lo que varias instalaciones operaban de forma parcial.
En la misma línea, Rodrigo Esparza, director de la encuestadora EVA, consideró que la apuesta por electrificar la zona con gas natural no estuvo acompañada por la infraestructura de gasoductos y centrales en operación que se requería para sostener el sistema.
Esa es la respuesta central al debate que abrió el apagón: el gobierno sostuvo que no había un problema estructural, pero las observaciones técnicas apuntaron a una red con pocos caminos alternos para responder cuando una instalación fallaba. La discusión no se concentró solo en la causa inmediata del corte, sino en la capacidad del sistema para seguir funcionando bajo emergencia.

Sheinbaum recordó que su administración había destinado cerca de 200 mil millones de pesos al sector energético. También indicó que la meta era incorporar 32 mil megawatts de nueva generación y que ese plan llevaba un avance aproximado de 30%.
La presidenta dijo: “Siempre puede haber vulnerabilidad; el problema es: en cuánto tiempo recuperas el servicio y cómo garantizas que haya; pues esquemas que te permitan, aunque se dañe una torre, poder seguir funcionando a través de esquemas paralelos, pero la inversión está y va muy bien”.
Después agregó que, frente a daños en infraestructura vulnerable, al gobierno le correspondía acelerar la respuesta e instrumentar esquemas para evitar que el servicio se interrumpiera por completo. Esa postura colocó el énfasis en la reacción operativa, mientras las críticas técnicas se centraron en la falta de redundancia de la red en una zona que históricamente ha estado aislada del sistema eléctrico nacional.
- 745 mil usuarios en Quintana Roo, Campeche, Yucatán y Chiapas se quedaron sin luz durante casi siete horas.
- La CFE atribuyó la desconexión de dos líneas de alta tensión a presuntos actos de vandalismo y repuso el servicio en alrededor de ocho horas.
- Expertos señalaron que la Península arrastraba una debilidad técnica por la falta de líneas alternas, gasoductos y centrales plenamente operativas.



