Un gato naranja comiendo del comedero. (Canva)

A simple vista, el comedero y el bebedero de una mascota pueden parecer completamente limpios una vez que ha terminado de usarlos. Sin embargo, que no queden restos visibles no significa que el recipiente esté realmente limpio. La saliva, pequeñas partículas de comida y la humedad pueden permanecer adheridas a sus paredes y favorecer, con el paso del tiempo, la proliferación de microorganismos.

“Aunque parezcan limpios, en los cuencos de tu gato se acaba desarrollando un biofilm”, advierte el veterinario Carlos Gutiérrez, en su cuenta Mascotas y Familias Felices. Se trata de una capa formada por bacterias que se adhieren a una superficie y quedan protegidas por una película de sustancias que ellas mismas producen. Esta estructura dificulta su eliminación y hace que un simple aclarado con agua no sea suficiente para mantener el recipiente en condiciones óptimas de higiene.

Por eso, Gutiérrez insiste en que la limpieza debe implicar algo más que retirar los restos de comida o renovar el agua. “Para acabar con ellas, tenemos que limpiar y frotar cada día los cuencos de nuestros gatos con agua caliente y con jabón neutro”, señala el veterinario. El objetivo es eliminar físicamente los restos y la suciedad adherida a la superficie, en lugar de limitarse a enjuagar el recipiente.

Un perro come de un cuenco metálico. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La recomendación cobra especial importancia en el caso de los bebederos, que deberían limpiarse a diario, según las recomendaciones de Tiendanimal. En cuanto a los comederos, la frecuencia depende del tipo de alimento que reciba la mascota: si se ofrece comida húmeda, conviene lavarlos todos los días, mientras que, si se trata de pienso seco, puede ser suficiente con hacerlo cada uno o dos días.

Cómo limpiar los cuencos de tu mascota

La limpieza diaria no requiere productos específicos. El primer paso es vaciar por completo el recipiente y retirar los restos visibles. Después, se debe aclarar con agua caliente, aplicar jabón neutro o un lavavajillas suave y frotar bien toda la superficie con una esponja. Es recomendable utilizar una esponja exclusiva para los recipientes de las mascotas y no compartirla con la vajilla de las personas.

Una vez limpio, es fundamental aclararlo a conciencia para eliminar cualquier resto de jabón y dejarlo secar con un paño limpio o al aire en una zona limpia. También conviene revisar periódicamente el estado del recipiente, ya que las grietas, fisuras o arañazos pueden convertirse en lugares donde se acumule suciedad y microorganismos.

Un perro y un gato comen de sus respectivos cuencos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El material del cuenco también puede influir en su mantenimiento. El acero inoxidable es una de las opciones más fáciles de limpiar, ya que no absorbe olores ni sabores. El plástico, en cambio, puede presentar pequeñas rayaduras con el paso del tiempo que dificultan su correcta higiene. La cerámica y la porcelana también son buenas alternativas siempre que estén esmaltadas y no presenten grietas.

Para una limpieza más profunda, los especialistas de Tiendanimal recomiendan realizar periódicamente una limpieza adicional con vinagre blanco o bicarbonato. También desaconsejan utilizar productos como lejía, amoníaco o jabones con fragancias intensas, ya que pueden dejar residuos u olores que hagan que el animal rechace el recipiente.