
Dos despedidas ocurridas con pocos días de diferencia volvieron a colocar al sector gastronómico hondureño bajo los reflectores.
Ruby Tuesday anunció que cerrará sus operaciones en Honduras el próximo 4 de octubre después de 25 años, mientras Riora’s, restaurante de Ciudad Nueva, Tegucigalpa, comunicó el cierre de su establecimiento después de 14 años de funcionamiento, aunque anunció que continuará atendiendo mediante delivery.
Los anuncios generaron numerosas reacciones en redes sociales y reabrieron una pregunta que ya había planteado el gremio meses atrás: ¿qué tan difícil se ha vuelto mantener un restaurante abierto en Honduras?
Unos 200 restaurantes cerrados durante 2026
Napoleón Murillo, presidente de la Asociación Gastronómica de Honduras, aseguró en agosto que aproximadamente 200 restaurantes habían cesado operaciones durante 2026.
Según sus estimaciones, esos cierres habrían significado la pérdida de alrededor de 2.000 puestos de trabajo, muchos de ellos ocupados por empleados que reciben salario mínimo.

El dirigente advirtió además que parte de quienes pierden esos empleos termina trasladándose hacia la informalidad.
Las cifras corresponden a estimaciones del sector gastronómico y no necesariamente a un registro oficial consolidado de cierres empresariales.
Energía: una factura que puede duplicarse o triplicarse
Entre las principales dificultades mencionadas por Murillo está la electricidad.
El representante empresarial sostuvo que algunos restaurantes han experimentado facturas que se duplicaron e incluso triplicaron, un impacto especialmente sensible para negocios que requieren refrigeradores, congeladores, cámaras frías, hornos, extractores y aire acondicionado durante buena parte del día.
A diferencia de otros comercios, reducir drásticamente el consumo eléctrico no siempre es una opción para un restaurante sin comprometer conservación de alimentos o servicio.

Alquileres altos y hasta dolarizados
Otro punto señalado por los empresarios son los alquileres comerciales.
Murillo pidió revisar el cumplimiento de la normativa porque, según afirmó, existen propietarios que establecen rentas en dólares, haciendo que el costo mensual pueda variar también con el tipo de cambio.
En redes sociales, varios usuarios reaccionaron a los cierres recientes señalando precisamente el peso de las rentas, energía, impuestos y costos operativos sobre pequeños y medianos negocios.
Esas publicaciones representan opiniones ciudadanas y no demuestran por sí mismas las causas específicas detrás del cierre de cada restaurante.
El crédito también pesa
El gremio gastronómico ha pedido al Banco Central de Honduras y a la Comisión Nacional de Bancos y Seguros revisar las condiciones del financiamiento empresarial.
Para un restaurante que necesita renovar cocina, mobiliario, refrigeración o cubrir capital de trabajo, una tasa de interés elevada puede convertir la deuda en otro costo difícil de absorber.
A esto se suman alimentos, salarios, alquileres, transporte y servicios.
El problema aparece cuando todos aumentan al mismo tiempo y el negocio no puede trasladarlos completamente al menú porque corre el riesgo de perder clientes.
Ruby Tuesday comunicó su despedida agradeciendo a clientes y colaboradores por 25 años de presencia en Honduras.
Riora’s hizo lo propio después de 14 años, recordando el crecimiento de un proyecto que comenzó de manera pequeña hasta establecerse en Ciudad Nueva. Sus propietarios anunciaron que continuarán cocinando mediante entregas a domicilio.
No existe en la información disponible una explicación que permita atribuir directamente ambos cierres a electricidad, alquileres o financiamiento.
Pero ocurren dentro de un sector que sí viene denunciando esas presiones.

Más que restaurantes que desaparecen
Cuando un restaurante cierra, el impacto no termina en sus propietarios.
También desaparecen plazas para meseros, cocineros, cajeros y personal de limpieza, además de compras a proveedores de carne, verduras, bebidas, gas, transporte y otros servicios.
Por eso, la sucesión de cierres está empezando a verse como algo más amplio que una colección de despedidas empresariales.
La pregunta para Honduras es si se trata simplemente de la rotación normal de negocios en un mercado competitivo o de una señal de que operar formalmente un restaurante se está volviendo cada vez más difícil.



