Silvia Severino, psicóloga. (Montaje Infobae)

La tristeza es uno de esos sentimientos que intentamos evitar. Sin embargo, aunque pueda parecer contradictorio, también cumple una función importante en nuestra vida emocional. No todas las emociones agradables son necesariamente útiles ni todas las que nos hacen sentir mal deben desaparecer cuanto antes.

Una de las personas que es plenamente consciente de ello es Silvia Severino. La psicóloga, que cuenta con miles de seguidores en redes sociales, ha publicado un vídeo en su cuenta de TikTok en el que profundiza acerca de dicho estado. “La tristeza es necesaria. El problema es cuando no sabes diferenciarla de la depresión”, afirma la experta durante los primeros segundos.

La importancia de identificar nuestros sentimientos

La psicóloga pone el foco en la importancia de prestar atención a cómo evoluciona ese malestar. Un período complicado puede derivar en tristeza y afectar temporalmente al ánimo, pero cuando la falta de energía, la pérdida de ilusión o el vacío emocional se mantienen durante mucho tiempo, probablemente se trate de algo más serio.

En estos casos, buscar ayuda profesional puede ser el primer paso para entender qué está ocurriendo y recibir el tratamiento adecuado. La psicóloga matiza que reconocer que algo no va bien no es una muestra de debilidad, sino una forma de cuidar la propia salud mental. Además, la depresión no siempre se manifiesta a través de la tristeza.

Por eso, más allá de una sensación puntual, es importante observar si existe un cambio permanente en el estado de ánimo, en la energía o en la capacidad para disfrutar de aquello que nos gusta.

Cuando el malestar se convierte en algo cotidiano

Uno de los problemas a la hora de reconocer que algo no va bien es que no siempre aparece como una tristeza evidente. Hay personas que siguen trabajando, quedan con sus amigos, cumplen con sus obligaciones y mantienen aparentemente su rutina mientras atraviesan una situación que no saben cómo explicar. Desde fuera, puede parecer que todo sigue igual, aunque internamente la realidad sea muy diferente.

Esto hace que, en ocasiones, el propio entorno no detecte que existe un problema. Incluso la persona que lo está viviendo puede acostumbrarse poco a poco a sentirse así y terminar pensando que determinadas sensaciones forman parte de su manera de ser. El paso del tiempo puede hacer que ese estado deje de percibirse como algo excepcional y se convierta en la nueva normalidad.

También puede ocurrir lo contrario: interpretar cualquier período de tristeza como una depresión. Una ruptura, la pérdida de un ser querido, un problema laboral o cualquier otro acontecimiento difícil pueden provocar un descenso del ánimo sin que eso implique necesariamente la existencia de un trastorno depresivo.

Por eso, más que quedarse únicamente con la palabra que define lo que se siente, es importante prestar atención al conjunto de cambios que se producen. La forma en la que una persona vive su día a día, su relación con los demás y su comportamiento habitual pueden ofrecer pistas sobre si se está ante una emoción pasajera o ante una situación que necesita ser valorada.