Una vivienda de cuatro pisos en el distrito limeño de Los Olivos se convirtió en motivo de preocupación luego de que vecinos y animalistas alertaran sobre las condiciones en las que viven numerosos animales. En el inmueble habría 20 gatos, dos perritas y un conejo de nueve años, algunos con heridas, problemas de piel y presencia de pulgas.
Pero el caso no se limita al rescate de las mascotas. La propietaria, una mujer de 52 años, también necesitaría atención por la situación que atraviesa. Durante el enlace televisivo de Latina Noticias se mencionó el llamado síndrome de Noé, una expresión utilizada para describir casos de acumulación excesiva de animales cuando la persona pierde la capacidad de garantizarles cuidados adecuados.
¿Qué es el síndrome de Noé?
El llamado síndrome de Noé describe casos de acumulación excesiva de animales en los que una persona deja de tener capacidad para garantizarles condiciones adecuadas de alimentación, higiene, espacio y atención veterinaria. La cantidad de mascotas, por sí sola, no determina que exista este problema; lo relevante es que su cuidado supere las posibilidades reales de quien las tiene a su cargo.
En algunos casos, la acumulación puede comenzar con el rescate de animales abandonados o con el deseo de protegerlos. Sin embargo, la situación puede desbordarse cuando la persona continúa incorporando mascotas pese a no contar con los recursos o las condiciones necesarias para atenderlas. También pueden presentarse dificultades para reconocer la gravedad del problema o para desprenderse de los animales debido al vínculo afectivo que mantiene con ellos.

El término “síndrome de Noé” no constituye un diagnóstico psiquiátrico independiente reconocido por los principales manuales clínicos. La acumulación de animales puede estar vinculada con el trastorno por acumulación, pero también se ha observado en personas con diferentes condiciones de salud mental, entre ellas trastornos obsesivo-compulsivos, psicóticos, de personalidad y problemas neurocognitivos. Asimismo, investigaciones han identificado factores como el aislamiento social, las pérdidas y experiencias traumáticas.
Por ello, no es posible determinar que una persona presenta este problema únicamente por la cantidad de animales que posee o por las condiciones de su vivienda. Se requiere una evaluación profesional para establecer si existe un trastorno de salud mental y determinar qué factores están relacionados con la conducta de acumulación.
¿Qué consecuencias puede tener?
Cuando la acumulación llega a niveles extremos, las condiciones del hogar pueden deteriorarse considerablemente. La presencia de orina y heces, residuos, animales enfermos y falta de espacio puede generar riesgos sanitarios y afectar la calidad de vida de los habitantes.
También pueden aparecer conflictos con familiares y vecinos, aislamiento social y dificultades económicas. La resistencia a recibir ayuda o a separarse de los animales puede complicar todavía más la intervención.
Piden ayuda para trasladar a los animales
Las voluntarias que acudieron a la vivienda de Los Olivos solicitaron apoyo de la ciudadanía para encontrar hogares temporales donde puedan permanecer los animales mientras reciben atención veterinaria y se gestiona su adopción.
Erica Yarabaman, de Unión de Animalistas, explicó que actualmente los albergues con los que trabajan no tienen capacidad para recibir a todos los animales. Por ello, requieren personas que puedan acogerlos temporalmente y colaborar con su alimentación y tratamiento.
Las voluntarias también pidieron apoyo económico para cubrir los gastos veterinarios. Entre los animales que requieren atención se encuentra una gata con una herida que, según señalaron, necesita ser atendida con urgencia.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse al 958 215 731 o buscar en TikTok la cuenta Cozy Paws Adoption, donde se difundió el caso. Las animalistas precisaron que la ayuda será destinada a los gatos y las dos perritas que permanecen en el inmueble.



