
A sus cuatro años, Hugo fue reconocido como el caballo vivo más alto del mundo tras alcanzar los 1,99 metros de alzada. El ejemplar de raza Shire, que vive en Towcester, en el condado inglés de Northamptonshire, fue incorporado al libro de Guinness World Records 2027 después de una medición oficial realizada por un veterinario.
El animal, adquirido cuando tenía 18 meses, ya llamaba la atención por su tamaño, aunque su tutor, Brett Masters, no esperaba que terminara por encima de los parámetros habituales de una raza conocida por sus grandes dimensiones. Sus cuidadores avisaron que todavía puede crecer.
Cómo se hizo la medición
La medición oficial se realizó sin herraduras, un criterio que permitió establecer con precisión la altura del animal hasta la cruz, la zona situada en la base del cuello.

Hugo mide 199 centímetros, equivalentes a unas 19,2 manos en la unidad tradicional de medición ecuestre. Con esa marca, superó a cualquier otro caballo vivo registrado por la organización.
“Todavía le quedan tres años de crecimiento. Es solo un bebé”, afirmó Masters a la BBC. El tutor estimó que el caballo podría continuar su desarrollo físico hasta los ocho años y medio.
El criador explicó que esa etapa exige controles frecuentes, ya que el crecimiento acelerado puede afectar la salud de un animal de este tamaño. “Puede causarle problemas, así que tenemos que tener mucho cuidado con él”, señaló.
Masters dirige Tove Valley Shire Horses, un centro dedicado a la cría y exhibición de caballos Shire. Hugo se convirtió en una figura conocida en la zona antes de obtener el récord, debido a que su presencia atraía a visitantes y vecinos cada vez que salía de su predio.

Cómo es la rutina de Hugo: veterinario, dentista y masajes
El tamaño de Hugo obliga a mantener una rutina de atención que incluye controles veterinarios, revisiones odontológicas cada seis meses, tratamientos de quiropráctica y masajes. Masters sostuvo que las placas de crecimiento del animal son muy activas, una expresión que alude a las zonas de los huesos donde se forma tejido nuevo durante el desarrollo.
“Tiene un quiropráctico, recibe masajes con regularidad y el veterinario lo revisa todo el tiempo”, detalló el tutor.
Además, Hugo recibe suplementos y sigue un régimen alimentario controlado. Un caballo Shire adulto puede consumir entre 15 y 20 kilos de heno diarios, además de pasto fresco. La cifra responde a su contextura: los ejemplares de esta raza suelen pesar cerca de 850 kilos, aunque algunos superan la tonelada.

“Lleva una vida de cinco estrellas, no le falta de nada”, resumió Masters al describir los cuidados que recibe el animal. También dijo que el reconocimiento de Guinness no incluyó una compensación económica y bromeó con que Hugo aceptaría zanahorias si algún productor quisiera enviárselas.
Pese a su altura, el propietario lo definió como un caballo dócil. “Es el más amable y tranquilo que hay”, comentó. Hugo participa en demostraciones de tiro tradicional y aprende a llevar jinetes, una actividad que se suma a las exhibiciones sobre las tareas que los Shire realizaban en el pasado.
Shire, los caballos fundamentales en las granjas y el transporte industrial británico
La raza Shire surgió en Inglaterra y fue seleccionada durante el siglo XVIII para trabajos agrícolas que requerían potencia. Su gran capacidad de tracción llevó a que estos caballos fueran utilizados para mover aperos de labranza, es decir, las herramientas destinadas al trabajo de la tierra.
Con la expansión de la Revolución Industrial, los Shire también trasladaron cargas pesadas entre canales, fábricas y molinos de Reino Unido. Tiraban de barcazas y de grandes carros, una labor que los convirtió en animales habituales dentro de la logística británica del siglo XIX.

La Shire Horse Society señala que los caballos de la raza llegaron a ser un medio de transporte relevante para los canales, ya que podían desplazar cargas de gran volumen con un costo menor que el de equipos humanos.
La alzada promedio de los Shire se ubica entre 1,65 y 1,92 metros. Hugo excede ese rango, aunque todavía se encuentra lejos del récord histórico absoluto. Sampson, un Shire criado por Thomas Cleaver en Toddington Mills, Bedfordshire, alcanzó los 2,19 metros en 1850. Más tarde recibió el nombre de Mammoth.
La raza Shire enfrenta una caída de ejemplares desde la mecanización agrícola
El reemplazo de los caballos de tiro por vehículos y maquinaria redujo la población de Shire durante el siglo XX. El Rare Breeds Survival Trust, una organización británica dedicada a preservar razas autóctonas de animales de granja, considera que la situación de la raza es crítica.
Solo quedan 212 caballos. La cifra refleja la disminución de una raza que, durante décadas, fue parte de la actividad agrícola y el transporte en Inglaterra.
La conservación depende de criadores, asociaciones y centros especializados como Tove Valley Shire Horses. En ese contexto, la notoriedad de Hugo también permite visibilizar a los Shire fuera de los ámbitos ecuestres.
Por ahora, el caballo récord seguirá bajo observación durante sus próximos años de desarrollo. Si mantiene el ritmo de crecimiento previsto por sus cuidadores, su altura final se conocerá recién cuando complete esa etapa, cerca de los ocho años y medio.




