
La cifra de fallecidos por las dos explosiones registradas el viernes en un recinto militar de Viacha, en el departamento boliviano de La Paz, aumentó a siete, informó este domingo el Ministerio de Defensa. Cuatro de los fallecidos ya fueron identificados como los soldados Wilson Copa Mamani, Gabriel Choque Alanoca, Freddy Mauro Quisbert Vega y Arnel Rubén Flores Poma.
El número de víctimas aumenta mientras los equipos de rescate y búsqueda avanzan entre los escombros del Centro General de Mantenimiento del Regimiento de Artillería-2 “Bolívar”. La magnitud de la explosión ha dificultado la identificación de algunos de los fallecidos y la Policía informó sobre el hallazgo de restos humanos, entre ellos fragmentos de piel, huesos y tejido, que fueron trasladados bajo cadena de custodia a la morgue judicial para realizar análisis de laboratorio.
“Se han encontrado vértebras, huesos y piel de húmero; también parte de, posiblemente, la cavidad torácica”, explicó el coronel René Tambo, jefe de la División Homicidios de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc), quien describió la recuperación de restos humanos como una tarea compleja.
Las explosiones ocurrieron el viernes en instalaciones militares del municipio andino de Viacha y provocaron además decenas de heridos y daños materiales en viviendas cercanas.
En las horas posteriores al siniestro se reportaron más de 70 heridos y el número de personas desaparecidas inicialmente era de 14, cifra que se redujo posteriormente a siete, de acuerdo con el último reporte del Ministerio de Defensa.
El Gobierno sostiene que el origen de las detonaciones todavía está bajo investigación. Según la explicación preliminar del ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, la primera explosión habría involucrado pólvora negra correspondiente a material pirotécnico almacenado en el lugar. La segunda, de una magnitud considerablemente mayor, aún no tiene una causa determinada técnicamente.
Justiniano advirtió además que las tareas de búsqueda continúan bajo estrictas medidas de seguridad debido a la presencia de estructuras comprometidas y material explosivo que debe ser retirado por especialistas.
La explicación oficial ha sido cuestionada por distintas autoridades. El vicepresidente Edmand Lara afirmó que obtuvo un parte del Ejército en el que se consignan “dos detonaciones accidentales de munición” que involucraron “granadas de artillería”. Con base en ese documento, cuestionó la versión inicial que vinculaba el hecho con material pirotécnico y sostuvo que las granadas pudieron haber detonado por una mala manipulación. También cuestionó que soldados participaran en labores de mantenimiento de armamento sin la preparación necesaria.
En esa línea, el expresidente Carlos Mesa también cuestionó el nivel de seguridad de los recintos militares que almacenan material explosivo y pidió una “investigación exhaustiva” para determinar qué provocó la tragedia y quiénes fueron responsables.
Si bien las explosiones recientes revisten una gravedad mayor, hay antecedentes recientes que ponen en cuestión las condiciones de seguridad y control en los recintos militares bolivianos. En mayo hubo un incendio en otro regimiento de Viacha que el Ejército atribuyó a un cortocircuito. A esto se suman dos casos de robo de armamento y munición reportados en los últimos meses: uno en un Batallón de Infantería de Marina en Chua Cocani, a orillas del lago Titicaca, y otro en un regimiento militar de Santa Cruz, donde se reportó la desaparición de más de 33.000 cartuchos.



