Un hombre pasó gran parte de su vida sin que su madre figurara legalmente como tal en el Registro Civil. Casi tres décadas después de su nacimiento y 28 años después de la muerte de ella, recurrió a la Justicia para que se reconociera su filiación.

Esteban nació el 8 de marzo de 1994 en San Justo, pero durante años su partida de nacimiento no tuvo registrados los datos de su madre. La situación se originó porque su nacimiento fue inscripto fuera de término y, para ese momento, su progenitora ya había fallecido sin haber realizado el reconocimiento legal.

La mujer murió el 20 de marzo de 1998, cuando Esteban tenía apenas cuatro años. Sin embargo, según quedó acreditado durante el proceso, hasta su muerte ella había ejercido públicamente el rol de madre.

Lo crió, pero no figuraba legalmente como su mamá

En la demanda, Esteban contó que durante sus primeros cuatro años de vida estuvo bajo el cuidado de la mujer, quien se comportaba públicamente como su madre y compartía el día a día con él y con su hermana.

La propia hermana confirmó esa situación cuando se presentó en el expediente y sostuvo que su madre les había dado trato de hijos a ambos, y que había cubierto sus necesidades durante esos primeros años de vida.

El problema, entonces, no estaba en el vínculo familiar que habían mantenido, sino en que esa relación nunca había quedado asentada legalmente en la partida de nacimiento de Esteban.

El hombre no había sido inscripto con el apellido de su madre.  (Foto: Adobe Stock)
El hombre no había sido inscripto con el apellido de su madre. (Foto: Adobe Stock)

Cuando años después se tramitó judicialmente la inscripción tardía de su nacimiento, no se incorporaron los datos filiatorios porque ella ya había muerto y no había realizado el reconocimiento correspondiente.

En septiembre de 2022, Esteban inició una acción de reclamación de filiación materna post mortem. Como su madre había fallecido, la demanda fue dirigida contra su hermana, en su carácter de única heredera.

El resultado de ADN indicó que era 1426 veces más probable que fueran hermanos completos que medios hermanos por vía paterna, con una probabilidad de vínculo del 99,92%. El resultado no fue cuestionado por ninguna de las partes.

Qué resolvió la Justicia

Con la prueba genética, la documentación incorporada y las fotos aportadas al expediente, el juez Agustín Marano concluyó que Esteban era hijo biológico de quien él decía que era su madre.

En la sentencia, el magistrado destacó que el derecho a la identidad incluye la posibilidad de conocer y determinar la verdad biológica y consideró que la acción iniciada por Esteban era el medio adecuado para terminar con la incertidumbre sobre su origen materno.

Finalmente, el 3 de agosto de 2026, el Juzgado Civil y Comercial N° 2 de La Matanza hizo lugar a la demanda de filiación materna post mortem y ordenó incorporar a la mujer como su madre en el Registro Civil.