Los hechos confirmados: la Guardia Civil (Paprona) investigó a una vecina de 56 años en Almansa (Albacete) por tener sin papeles una tortuga caimán (Macrochelys temminckii), especie protegida por el CITES (Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), con mordida comparable a la de un cocodrilo y riesgo de convertirse en invasora si se suelta. Agentes de la Patrulla del Servicio de Protección de la Naturaleza (Paprona) de la Guardia Civil localizaron el ejemplar. Y el bicho quería morder.
Mandíbula con reputación. El aligátor es la especie de reptil de agua dulce más grande de Norteamérica. Esta especie puede cerrar la boca sobre un palo de escoba y en algunos casos amputó dedos humanos de un mordisco limpio. Con ese caparazón espinoso que ya querría Bowser para sí, este animal se encuentra en ríos como el Misisipi y el Misuri y puede alcanzar 100 kilos de peso y 80 centímetros de caparazón.
Un estudio de 2023 le calculó una fuerza de mordida de entre 8,2 y 1.872 newtons según el tamaño del ejemplar, comparable, según describió la propia Guardia Civil, a la de algunos cocodrilos. Nunca provocó una muerte humana documentada, pero “manipularla” sin protección no parece buena idea.
Papeles inexistentes. La tortuga está incluida en el Apéndice II de CITES, el convenio que regula el comercio internacional de especies amenazadas, y en el anexo B del reglamento europeo que controla su importación y venta. Es obligatorio un certificado de origen legal, así de simple.
La propietaria no pudo acreditar ni la compra ni la procedencia, así que los agentes intervinieron el animal y abrieron diligencias por un delito contra la flora y la fauna, castigado con prisión de 6 meses a 2 años o multa de 8 a 24 meses, más inhabilitación de 2 a 4 años para licencias de caza o pesca. El caso pasó al Tribunal de Instancia de Almansa y se suman, además, infracciones administrativas por contrabando, bienestar animal y tenencia de especies potencialmente peligrosas.
El riesgo si escapa. Ninguna autoridad soltó a la tortuga en el campo por una razón concreta: si una hembra fértil coloniza un río o un embalse español, no tiene depredador natural y compite con las especies autóctonas por comida y espacio. La normativa española de especies exóticas invasoras —el Real Decreto 630/2013, actualizado en 2025 para sumar nuevas tortugas acuáticas al catálogo— existe justamente para frenar lo que ha pasado en Almansa.
¿Almansa o Florida? Hubo casos similares en Méntrida e, irónicamente, otra vez en Almansa: en julio de 2025, unos pescadores capturaron un caimán yacaré de casi un metro en el mismo pantano de Almansa, una zona de baño fluvial muy frecuentada. La investigación posterior identificó a dos vecinos de Petrer (Alicante), de 29 y 35 años, como responsables de soltar el animal en el medio natural. El caimán terminó en el zoo de Madrid.




