La política proteccionista implementada por el gobierno de India, orientada a lograr el autoabastecimiento de productos agroindustriales, está generando un problema enorme en el sector de las proteínas animales que pone en riesgo la seguridad alimentaria en el país más poblado del mundo.

La oficina del USDA en Nueva Delhi recortó la proyección de producción de harina de soja en India tanto del presente ciclo como de la nueva campaña 2026/27.

Mientras que el último informe oficial del USDA indicaba que la oferta de harina de soja en India fue de 7,98 millones de toneladas, la oficina local del organismo rebajó esa cifra a 7,85 millones. Pero el recorte más grande corresponde a la nueva campaña con 7,02 millones versus 8,00 millones previstas en el documento oficial del USDA sobre oferta y demanda mundial de productos agroindustriales.

Eso se explica porque, debido a una menor superficie y problemas climáticos, la cosecha prevista de soja en India en 2026/27 es de apenas 9,60 millones de toneladas versus 10,7 y 12,5 millones en los dos ciclos previos inmediatos anteriores.

“Según fuentes del sector, la fuerte demanda interna de harina de soja, junto con las expectativas de una cosecha de soja más acotada, elevó los costos de ese insumo en más del 45%, lo que llevó a los productores avícolas a reducir la producción en aproximadamente un 20%”, señala el informe del USDA.

“Un aumento del 22% en los precios de la harina de soja también elevó los precios del maíz y del salvado de arroz, lo que supuso una mayor presión para las fábricas de balanceados y los avicultores”, añade.

Si bien la industria avícola viene buscando fuentes alternativas, la persistente preocupación por las aflatoxinas en cereales mantiene a la harina de soja como la proteína vegetal preferida, a pesar de los precios más altos.

En la India, donde no está habilitada la soja modificada genéticamente, los “premios” ofrecidos por la harina de soja sin transgénicos hacen irresistible la exportación de ese producto hacia Europa y EE.UU.

Por ese motivo, a pesar de la restricción de oferta, el USDA prevé exportaciones de harina de soja por parte de India de 1,23 y 1,00 millones de toneladas para los ciclos 2025/26 y 2026/27 respectivamente.

Al no poder importar soja transgénica para descomprimir la restricción de oferta, los precios del producto vienen subiendo de manera progresiva, lo que repercute, por extensión, en los precios de alimentos básicos como la carne aviar, huevos, lácteos y pescados cultivados.

Por tal motivo, los productores avícolas, lecheros y acuícolas indios, están solicitando al gobierno nacional que autorice el ingreso de harina de soja elaborada con granos modificados para reducir el precio del insumo.

Lo que está ocurriendo este año ya sucedió en 2021, cuando el gobierno de India, ante un faltante de harina de soja que comprometió la seguridad alimentaria, debió crear un cupo de importación de 1,20 millones de toneladas de harina de soja libre de aranceles, lo que permitió abastecerse de ese producto proveniente de EE.UU., Argentina y Brasil.

El cupo fue renovado en el primer semestre de 2022 por otras 550.000 toneladas, el cual fue completado a fines de ese año. Con el restablecimiento de las existencias internas de harina de soja, el gobierno dio por finalizado el episodio que ahora vuelve a repetirse como un “déjà vu”.