Pedro Sánchez saluda al presidente argelino Tebboune junto a una imagen del rey Mohamed VI de Marruecos

No existe un consenso sobre el estatus actual de la relación entre España y Marruecos. Para algunos, como el ministro Grande-Marlaska, es un “socio leal”. Otros, como la periodista experta Sonia Moreno, lo llaman “vecino incómodo”. La crisis de Ceuta ha impulsado la segunda hipótesis. La encuesta de 40dB para El País y la Cadena SER muestra que el 89% de la población le atribuye “mucha” o “bastante” culpa en la entrada masiva de migrantes a la ciudad autónoma. Pero este no es el único frente abierto entre ambos países.

Esta semana, el Congreso de los Diputados aprobó la ley de nacionalidad española para los saharauis, con la consecuente reacción negativa en la prensa marroquí. En un mes, según pactaron hace unos meses, Pedro Sánchez debe recibir a Abdelmajid Tebboune, el presidente de Argelia, en una nueva Reunión de Alto Nivel. Una de las hipótesis que manejan los servicios de inteligencia, en este caso el CIFAS, sobre las razones de la “pasividad” de los agentes marroquíes en la llegada de los migrantes desde su territorio hasta Ceuta es un enfado del Gobierno por el encuentro de Sánchez con su homólogo argelino, pues Argelia es su rival tanto en la región como en la situación de los saharauis. Antes de este encuentro, Marruecos tiene que afrontar sus elecciones generales, mientras que el rey Felipe VI sigue a la espera de saber cuándo viajará a Ceuta y Melilla. Y, en medio de todo, la disputa por la final del Mundial.

Próximos obstáculos entre España y Marruecos

Pedro Sánchez anunció en julio en Argel que España y Argelia celebrarán en otoño la VIII Reunión de Alto Nivel, precedida por consultas políticas entre ambos ejecutivos. Realizó el anuncio tras reunirse con el presidente argelino y con el primer ministro, Sifi Ghrieb, durante una visita oficial que relanzó los contactos bilaterales. Sánchez situó a Argelia como socio estratégico de España y destacó su condición de principal proveedor de gas natural español en 2026, volviendo a superar a su máximo rival, Marruecos.

Por otro lado, Marruecos celebra elecciones legislativas el 23 de septiembre, en una campaña donde el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM) busca reforzar su presencia parlamentaria. Fouzi Lekjaa, dirigente del PAM y ministro delegado de Presupuesto, combina la movilización territorial con la promesa de desarrollar Benslimán, sede prevista del gran estadio Hassan II. En las últimas semanas, varios ministros han reclamado la autonomía de Ceuta y Melilla. Habrá que esperar para conocer las posturas de los nuevos integrantes del Ejecutivo.

Pedro Sánchez ha afirmado que Felipe VI visitará Ceuta y Melilla cuando “se den las condiciones”, sin fijar fecha. La decisión se coordinará entre Gobierno y Casa Real, dada su dimensión institucional, de seguridad y diplomática. El viaje tendría especial relevancia porque Felipe VI no ha acudido allí como rey desde su proclamación en 2014. El precedente más cercano es la visita de Juan Carlos I y Sofía en 2007, que Marruecos calificó de “lamentable” y que abrió una crisis bilateral.

La última de las tensiones la protagoniza el fútbol. La final del Mundial 2030 aún no tiene sede confirmada. Marruecos sostiene que el futuro Gran Estadio Hassan II, con capacidad prevista para 115.000 espectadores, acogerá el partido decisivo. España defiende el Santiago Bernabéu. Sin embargo, la FIFA desmintió que exista una decisión tomada y aseguró que resolverá las sedes “en su debido momento”. Mientras tanto, crecen las voces que exigen retirarse de la candidatura para no compartirla con el país vecino. Las palabras del diputado de Sumar, Nahuel González, sobre que aceptar una final en Marruecos sería una “humillación histórica”, cada vez las comparten más personas, de distintos partidos e ideologías.