Los detalles del funeral de Harald V. (EFE/EPA/FREDRIK VARFJELL / POOL NORWAY OUT)

El reciente fallecimiento del rey Harald V de Noruega ha sacado a la luz uno de los secretos mejor guardados de la monarquía escandinava: el diseño y los detalles del sarcófago conjunto que compartirá con la reina Sonja. Durante años, la corte noruega mantuvo una estricta discreción sobre el destino final del monarca y su esposa, en contraste con otras casas reales europeas que muestran abiertamente sus monumentos funerarios. Solo tras la muerte del soberano, el misterio empieza a despejarse y el público noruego tiene acceso a información hasta ahora reservada.

El coste de este proyecto ya había generado debate en 2024, cuando se conoció que el presupuesto para el sarcófago alcanzaba los 20 millones de coronas noruegas (más de 1,8 millones de euros), según informan medios como VG y la televisión nacional NRK. El encargo recayó sobre el célebre estudio de arquitectura Snøhetta, autor de obras internacionales de gran prestigio. El monumento, finalizado y ya emplazado en el Mausoleo Real de la Fortaleza de Akershus, será presentado oficialmente al público el próximo 9 de septiembre, coincidiendo con el funeral de Harald.

Durante el proceso, la Casa Real noruega evitó dar detalles sobre materiales, diseño y expresión artística, argumentando la necesidad de mantener la privacidad hasta el desenlace. Incluso la jefa de comunicación, Guri Ofstad Varpe, subrayó que los detalles no serían públicos hasta que uno de los monarcas fuera enterrado, informa NRK. En una intervención pública en 2024, el propio Harald trató el tema con humor al referirse al presupuesto como digno de las pirámides egipcias y bromeó con su esposa sobre la comodidad del lecho eterno.

Críticas y diferencias con otras casas reales

La adjudicación del proyecto a Snøhetta, sin licitación pública, generó críticas en algunos sectores, según publica Dana Press. La Casa Real defendió su decisión alegando que se trataba de una obra de carácter artístico, y la Cámara de Contratación Pública (KOFA) respaldó este procedimiento. El arquitecto responsable, Kjetil Trædal Thorsen, mantuvo un perfil bajo y delegó cualquier declaración en el Palacio Real. A pesar del debate, la vinculación de Snøhetta con la expresión final del monumento fue considerada “inseparable” por la institución monárquica.

Este secretismo contrasta con el modelo danés. Bajo el reinado de Margarita II, el monumento funerario de la familia real se finalizó y abrió al público en 2018 en la catedral de Roskilde. El coste de la obra alcanzó los 46 millones de coronas noruegas (más de 4 millones de euros), el doble que el noruego, y la reina fue enterrada en una cripta visible para los visitantes. En Noruega, el sarcófago doble de Harald y Sonja ocupará un lugar junto a los de los anteriores reyes Haakon VII y Olav V y sus esposas, en el interior del mausoleo de Akershus, preservando la tradición de discreción de la monarquía noruega.

Un legado monumental en Akershus

El mausoleo de la fortaleza de Akershus se consolida como el lugar de descanso de la realeza noruega, albergando ahora el innovador sarcófago diseñado por Snøhetta para Harald y Sonja. La elección de este enclave histórico fortalece la conexión simbólica entre la monarquía y el pasado nacional, en una ubicación reservada y de acceso restringido hasta ahora. El público podrá por fin contemplar el trabajo arquitectónico tras años de especulación, mientras la familia real mantiene la tradición de privacidad que la distingue frente a otras casas reinantes.

El féretro del rey Harald V es trasladado desde el Salón Rojo a la Capilla del Palacio. (EFE/EPA/OLE BERG-RUSTEN / POOL NORWAY OUT)

El diseño, los materiales y la ejecución artística del sarcófago se revelarán en los próximos días, en una ceremonia que promete conciliar el respeto por la historia y la modernidad creativa de la arquitectura noruega. El coste y la exclusividad del encargo, así como el contexto familiar y nacional, convierten la despedida de Harald V en un acontecimiento de relevancia tanto para Noruega como para la cultura europea de la realeza, según NRK y Dana Press.