El perro, el mejor amigo del hombre, es incluso para mucha gente parte de la familia. Y por eso es que esas personas se preocupan si piensan que está enfermo. De hecho, cuando un perro estornuda uno puede pensar que efectivamente no está bien de salud, aunque por lo general no es así, tal como asegura el francés Tony Silvestre, reconocido adiestrador canino.
Los estornudos en estos animales tienen muchos otros significados, siempre según la situación en que se produzcan. Muchas veces son formas que tienen los perros de comunicarse. En ese marco, un estornudo no se equipara con un síntoma respiratorio.
No alarmarse innecesariamente
En sus redes sociales (@esprit.dog), el adiestrador se refirió a este tipo de comportamiento por parte de los perros. Y explica que en estas mascotas un tipo puntual de estornudo no tiene nada que ver con estar enfermo. No hay que alarmarse de forma innecesaria, hay que analizar el contexto en el cual se produce el estornudo.
Hay tres momentos en los que el perro puede estornudar y que, claramente, no se relaciona con la salud: mientras juega con algún miembro de la familia, cuando está tranquilo descansando o cuando recibe caricias.

“Los perros estornudan porque están contentos; esto activa un proceso interno que los hace estornudar”, asegura Tony Silvestre. De esa forma, queda claro que “estornudar puede ayudarles a liberar la presión del aire y recuperar una respiración más cómoda durante momentos de excitación”.
El estornudo de un perro, producto de la emoción
Otro momento en que pueden llegar a estornudar, es justo antes de alguna rutina que les gusta y que están esperando, como salir a pasear. Esto es porque se emocionan, porque se anticipan al hecho de una forma positiva.
Y para terminar de corroborar esto, simplemente hay que observar el resto de su lenguaje corporal: si además de estornudar se mantiene relajado o si mueve la cola o si su mirada es lo tranquila que es habitualmente, está todo más que bien. Asimismo, un perro puede estornudar también si le entra agua a la nariz.
Pero entonces, ¿cuándo y cómo sabemos si el estornudo se corresponde con un estado gripal o con algún tipo de problema respiratorio? La respuesta es concreta: cuando los estornudos se repiten constantemente y están acompañados por otros síntomas claros como falta de apetito, decaimiento o fatiga, y por supuesto cuando no coinciden con los momentos de juego o emoción antes mencionados.

También es sencillo darse cuenta cuando un perro es feliz a nuestro lado. Al mover la cola sin mantenerla rígida, expresa comodidad y alegría. Y si deja las orejas en su posición natural, es porque está tranquilo y se siente seguro.
Que sea juguetón es otra señal de su bienestar, como así también que intente llamar la atención de uno saltando, corriendo o hasta ladrando con el objetivo de jugar. Finalmente, otra muestras muy clara de que está relajado y feliz, es cuando se acuesta boca arriba y deja al descubierto su panza, sin ningún tipo de temor.
En tanto, para asegurarse también de que el perro no está enfermo, es importante observar la respiración, ya que lo habitual es que respire de forma calmada y estable si es que no está haciendo actividad física. Que no tenga jadeos excesivos, entonces, es una buena señal siempre.
Por último, también es importante saber que la curiosidad en los perros es otra muestra de que están saludables y felices. Un perro que se siente bien muestra interés por los sonidos, los olores y por las personas que se cruza durante sus paseos, como así también interactúa de forma calmada con otros perros.




